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Chaplitas de Linaza y Ajonjolí

  • Prep 20 min
  • Total 60 min
  • Ingredientes 8
  • Porciones 16

Ingredientes

4
tazas de harina
1/2
taza de Gold Medal™ Whole Wheat Flour
1/2
cucharadita de levadura en polvo
1 1/2
cucharada de azúcar
1 1/2
cucharadita de sal
2
cucharadas de semillas de linaza
1
cucharada de ajonjolí
1 1/4
taza de agua

Información Nutricional

INFORMACIÓN NUTRICIONAL POR PORCIÓN

Porción: 1 porción
% Valor Diario
% Valor Diario*:
Intercambios:
Free
*Valores diarios basados en una dieta de 2,000 calorías.
No hay información nutricional disponible para esta receta

Consejos de expertos

Puedes agregar 1 cucharada de chía a la masa.

Agrega 1 cucharadita de anís en grano.

La chapla es un pan originario de Ayacucho, en los Andes peruanos. Es un pan casero, artesanal, muy similar al pan pita pero con otra textura y sabor, cocido en hornos de barro que todavía se encuentran en esa región, y por supuesto, es el pan preferido por los habitantes y por los turistas que visitan esa bella ciudad. Entre las muchas recetas de panes integrales que se pueden encontrar en los Andes, esta es una de mis favoritas. Es muy fácil de hacer en casa, aunque nunca va a tener el mismo sabor ni la textura del pan hecho en las alturas, con el trigo recién molido, y el sabor y aroma que le da el horno de barro con fuego de leña. He visto chaplitas –como se les llama comúnmente- en forma redonda y ovalada. La mayoría son pequeños, como de 3 -4 pulgadas de diámetro, pero a veces los he comprado más grandes. Para hacerlos puedes usar solo harina para pan, o combinarla con harina integral, como en esta receta. Lo ideal es que dejes reposar la masa durante un tiempo prudencial para que la levadura actúe y, una vez el pan esté en el horno, se hinche y quede casi hueco en el medio. Después lo puedes rellenar con quesos, con jamón o cualquier otra cosa. En Ayacucho lo comen con queso y mermelada de sauco, un fruto abundante en esta región andina. Este pan casero se hace con anís, que le imparte su característico sabor, pero lo he omitido en esta receta para agregarle linaza, que le da una textura crujiente y deliciosa, y ajonjolí, que le aporta un rico y delicado sabor. Una vez horneadas las chaplas se conservan a temperatura ambiente por unos cuantos días, aunque a medida que pasa el tiempo se van poniendo más elásticas, cosa que no me gusta mucho. Esto es porque no contiene preservantes ni mejoradores, por lo que te recomiendo consumirlos pronto y, si acaso te sobran, congélalos y luego los calientas en el hornito.

Instrucciones

  • 1 Precalienta el horno a 400°F.
  • 2 En un tazón combina harina, levadura, azúcar, sal y semillas.
  • 3 Agrega el agua de a poquitos hasta que forme una masa homogénea, que debes amasar por unos 15 minutos, aproximadamente.
  • 4 Pon en un tazón aceitado y tapa con un film o con un paño. Deja reposar en un lugar tibio, sin corrientes de aire, por aproximadamente 20 minutos o hasta que crezca.
  • 5 Divide la masa en 16 porciones. Sobre una superficie enharinada estira la masa en forma ovalada o redonda, usando un rodillo ligeramente enharinado. Acomoda en una lata.
  • 6 Pon otra lata con agua caliente en el piso del horno y hornea el pan en la rejilla del medio, por 14 – 17 minutos o hasta que se hayan inflado y estén ligeramente doradas.

La chapla es un pan originario de Ayacucho, en los Andes peruanos. Es un pan casero, artesanal, muy similar al pan pita pero con otra textura y sabor, cocido en hornos de barro que todavía se encuentran en esa región, y por supuesto, es el pan preferido por los habitantes y por los turistas que visitan esa bella ciudad. Entre las muchas recetas de panes integrales que se pueden encontrar en los Andes, esta es una de mis favoritas. Es muy fácil de hacer en casa, aunque nunca va a tener el mismo sabor ni la textura del pan hecho en las alturas, con el trigo recién molido, y el sabor y aroma que le da el horno de barro con fuego de leña. He visto chaplitas –como se les llama comúnmente- en forma redonda y ovalada. La mayoría son pequeños, como de 3 -4 pulgadas de diámetro, pero a veces los he comprado más grandes. Para hacerlos puedes usar solo harina para pan, o combinarla con harina integral, como en esta receta. Lo ideal es que dejes reposar la masa durante un tiempo prudencial para que la levadura actúe y, una vez el pan esté en el horno, se hinche y quede casi hueco en el medio. Después lo puedes rellenar con quesos, con jamón o cualquier otra cosa. En Ayacucho lo comen con queso y mermelada de sauco, un fruto abundante en esta región andina. Este pan casero se hace con anís, que le imparte su característico sabor, pero lo he omitido en esta receta para agregarle linaza, que le da una textura crujiente y deliciosa, y ajonjolí, que le aporta un rico y delicado sabor. Una vez horneadas las chaplas se conservan a temperatura ambiente por unos cuantos días, aunque a medida que pasa el tiempo se van poniendo más elásticas, cosa que no me gusta mucho. Esto es porque no contiene preservantes ni mejoradores, por lo que te recomiendo consumirlos pronto y, si acaso te sobran, congélalos y luego los calientas en el hornito.

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Morena Cuadra Morena Cuadra
October 20, 2015

La chapla es un pan originario de Ayacucho, en los Andes peruanos. Es un pan casero, artesanal, muy similar al pan pita pero con otra textura y sabor, cocido en hornos de barro que todavía se encuentran en esa región, y por supuesto, es el pan preferido por los habitantes y por los turistas que visitan esa bella ciudad. Entre las muchas recetas de panes integrales que se pueden encontrar en los Andes, esta es una de mis favoritas. Es muy fácil de hacer en casa, aunque nunca va a tener el mismo sabor ni la textura del pan hecho en las alturas, con el trigo recién molido, y el sabor y aroma que le da el horno de barro con fuego de leña. He visto chaplitas –como se les llama comúnmente- en forma redonda y ovalada. La mayoría son pequeños, como de 3 -4 pulgadas de diámetro, pero a veces los he comprado más grandes. Para hacerlos puedes usar solo harina para pan, o combinarla con harina integral, como en esta receta. Lo ideal es que dejes reposar la masa durante un tiempo prudencial para que la levadura actúe y, una vez el pan esté en el horno, se hinche y quede casi hueco en el medio. Después lo puedes rellenar con quesos, con jamón o cualquier otra cosa. En Ayacucho lo comen con queso y mermelada de sauco, un fruto abundante en esta región andina. Este pan casero se hace con anís, que le imparte su característico sabor, pero lo he omitido en esta receta para agregarle linaza, que le da una textura crujiente y deliciosa, y ajonjolí, que le aporta un rico y delicado sabor. Una vez horneadas las chaplas se conservan a temperatura ambiente por unos cuantos días, aunque a medida que pasa el tiempo se van poniendo más elásticas, cosa que no me gusta mucho. Esto es porque no contiene preservantes ni mejoradores, por lo que te recomiendo consumirlos pronto y, si acaso te sobran, congélalos y luego los calientas en el hornito.