Es mejor prevenir que curar
Elegir las palabras, el tono y el momento adecuado puede evitar grandes peleas
1. El mejor remedio para el enojo es la prevención. Reconocer el punto de ebullición y poderlo calmar antes de que se convierta en un desastre es la habilidad más grande que cualquiera puede tener. Le regala paz y mucha tranquilidad.
2. Es básico reconocer los sentimientos de las otras personas sin ser defensivo o agresivo. Cada uno tiene su propio modo de pensar; pretender entender y llevarse bien con todos es irreal. Saber escuchar, respetar ...
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