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Quequito de Peras

  • Prep 30 min
  • Total 1 hr 30 min
  • Ingredientes 12
  • Porciones 8

Ingredientes

2
tazas de azúcar
2
tazas de harina multiusos
1
cucharadita de canela en polvo
1
cucharadita de nuez moscada, rallada
1
cucharadita de sal
2
cucharaditas de bicarbonato de sodio
4
huevos
3
tazas de peras sin pelar, ralladas con la parte gruesa del rallador (3-4 peras)
1 1/2
tazas de aceite vegetal
1
cucharadita de esencia de vainilla

Para servir:

Helado
de caramelo, si lo deseas

Para decorar:

Hojitas
de menta, si las deseas

Información Nutricional

INFORMACIÓN NUTRICIONAL POR PORCIÓN

Porción: 1 porción
% Valor Diario
% Valor Diario*:
Intercambios:
Free
*Valores diarios basados en una dieta de 2,000 calorías.
No hay información nutricional disponible para esta receta

Consejos de expertos

Puedes usar manzanas en vez de peras. Agregua 1/2 taza de frambuesas o de cranberries frescos a la receta de manzanas.

Ya sé que todos piensan que la comida de su mamá es la mejor del mundo. Es algo que he escuchado decir a casi todos mis amigos en alguna ocasión, y siempre están convencidos de que es verdad. Pero cuando yo digo que mi mamá es la mejor cocinera y que todo lo que hace es maravilloso, tengo una muy buena justificación para que me crean: ella es chef. Yo crecí en una casa donde todo giraba alrededor de la cocina, y donde cada ocasión estaba estrechamente relacionada a algo de comer. Cuando me enfermaba, la manera de mimarme era dándome mis pasteles favoritos. Cuando alguien viajaba, la manera de darle la bienvenida a su regreso era haciéndole su comida favorita. Mi mamá hacía suntuosos desayunos para mi hermano cada mañana, y para mí otros más dietéticos y naturales, y a ambos nos los traía a la cama. Si hay alguien que ha vivido siempre siguiendo el dicho “come como un rey”, esa es mi mamá. Cuando me volví vegetariana nadie me dijo “esto no es un restaurante”. Por el contrario, en mi casa ya comíamos como en un restaurante, y empezar a hacer algo extra para “la vegetariana” no fue nada que nos sacara de la rutina. Nuestros amigos deliraban (y todavía lo hacen), cada vez que nos visitaban y comían la comida de mi mama, y tengo la ligera sospecha de que nos visitaban de manera tan frecuente justamente por esta razón. Escoger un plato favorito de los miles que he disfrutado de mi mamá a lo largo de mi vida sería imposible. Pastas frescas, ensaladas, sopas, galletas, tortas, panes… ¡hasta chocolates hechos en casa! Así que para darles una idea de la deliciosa comida de mi mamá, simplemente he escogido una de sus fabulosas recetas al azar. Este postre no es delicioso solo por el delicado sabor de las peras, y la textura suave, casi cremosa del queque. Sírvanlo ligeramente tibio o a temperatura ambiente con una bola de helado y, si desean, con salsa de fresas o frambuesas. Les aseguro que les va a fascinar.

Instrucciones

  • 1 Precalienta el horno a 350° F.
  • 2 En un tazón cierne la azúcar, harina, canela, nuez moscada, sal y bicarbonate de sodio.
  • 3 Agrega los huevos, peras ralladas, aceite y vainilla. Bate con batidor de alambre hasta que todo esté bien incorporado. También se puede poner en la batidora y batir a velocidad mediana unos 4 minutos.
  • 4 Vierte la mezcla en un molde engrasado y hornea por 1 hora o hasta que al insertar un palillo este salga limpio.
  • 5 Corta en porciones y coloca en platitos de postre. Encima pon una bola de helado y decora con hojitas de menta.
  • 6 Sirve inmediatamente.

Ya sé que todos piensan que la comida de su mamá es la mejor del mundo. Es algo que he escuchado decir a casi todos mis amigos en alguna ocasión, y siempre están convencidos de que es verdad. Pero cuando yo digo que mi mamá es la mejor cocinera y que todo lo que hace es maravilloso, tengo una muy buena justificación para que me crean: ella es chef. Yo crecí en una casa donde todo giraba alrededor de la cocina, y donde cada ocasión estaba estrechamente relacionada a algo de comer. Cuando me enfermaba, la manera de mimarme era dándome mis pasteles favoritos. Cuando alguien viajaba, la manera de darle la bienvenida a su regreso era haciéndole su comida favorita. Mi mamá hacía suntuosos desayunos para mi hermano cada mañana, y para mí otros más dietéticos y naturales, y a ambos nos los traía a la cama. Si hay alguien que ha vivido siempre siguiendo el dicho “come como un rey”, esa es mi mamá. Cuando me volví vegetariana nadie me dijo “esto no es un restaurante”. Por el contrario, en mi casa ya comíamos como en un restaurante, y empezar a hacer algo extra para “la vegetariana” no fue nada que nos sacara de la rutina. Nuestros amigos deliraban (y todavía lo hacen), cada vez que nos visitaban y comían la comida de mi mama, y tengo la ligera sospecha de que nos visitaban de manera tan frecuente justamente por esta razón. Escoger un plato favorito de los miles que he disfrutado de mi mamá a lo largo de mi vida sería imposible. Pastas frescas, ensaladas, sopas, galletas, tortas, panes… ¡hasta chocolates hechos en casa! Así que para darles una idea de la deliciosa comida de mi mamá, simplemente he escogido una de sus fabulosas recetas al azar. Este postre no es delicioso solo por el delicado sabor de las peras, y la textura suave, casi cremosa del queque. Sírvanlo ligeramente tibio o a temperatura ambiente con una bola de helado y, si desean, con salsa de fresas o frambuesas. Les aseguro que les va a fascinar.

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Morena Escardo Morena Escardo
October 8, 2015

Ya sé que todos piensan que la comida de su mamá es la mejor del mundo. Es algo que he escuchado decir a casi todos mis amigos en alguna ocasión, y siempre están convencidos de que es verdad. Pero cuando yo digo que mi mamá es la mejor cocinera y que todo lo que hace es maravilloso, tengo una muy buena justificación para que me crean: ella es chef. Yo crecí en una casa donde todo giraba alrededor de la cocina, y donde cada ocasión estaba estrechamente relacionada a algo de comer. Cuando me enfermaba, la manera de mimarme era dándome mis pasteles favoritos. Cuando alguien viajaba, la manera de darle la bienvenida a su regreso era haciéndole su comida favorita. Mi mamá hacía suntuosos desayunos para mi hermano cada mañana, y para mí otros más dietéticos y naturales, y a ambos nos los traía a la cama. Si hay alguien que ha vivido siempre siguiendo el dicho “come como un rey”, esa es mi mamá. Cuando me volví vegetariana nadie me dijo “esto no es un restaurante”. Por el contrario, en mi casa ya comíamos como en un restaurante, y empezar a hacer algo extra para “la vegetariana” no fue nada que nos sacara de la rutina. Nuestros amigos deliraban (y todavía lo hacen), cada vez que nos visitaban y comían la comida de mi mama, y tengo la ligera sospecha de que nos visitaban de manera tan frecuente justamente por esta razón. Escoger un plato favorito de los miles que he disfrutado de mi mamá a lo largo de mi vida sería imposible. Pastas frescas, ensaladas, sopas, galletas, tortas, panes… ¡hasta chocolates hechos en casa! Así que para darles una idea de la deliciosa comida de mi mamá, simplemente he escogido una de sus fabulosas recetas al azar. Este postre no es delicioso solo por el delicado sabor de las peras, y la textura suave, casi cremosa del queque. Sírvanlo ligeramente tibio o a temperatura ambiente con una bola de helado y, si desean, con salsa de fresas o frambuesas. Les aseguro que les va a fascinar.