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Galletas Shortbread con Almendras y Fresa

  • Prep 1 hr 15 min
  • Total 2 hr 0 min
  • Ingredientes 10
  • Porciones 20

Ingredientes

1/3
de taza de azúcar granulada
1/2
taza de mantequilla (1 barra a temperatura ambiente)
1/2
cucharadita de extracto de almendra
1/2
cucharadita de extracto de vainilla
1
taza de harina
1/2
taza de almendras cortadas
1/3
taza de mermelada de fresa
1/2
taza de azúcar pulverizada
1
cucharadita de agua
1/2
cucharadita de extracto de almendra, para el glaseado

Información Nutricional

INFORMACIÓN NUTRICIONAL POR PORCIÓN

Porción: 1 porción
% Valor Diario
% Valor Diario*:
Intercambios:
Free
*Valores diarios basados en una dieta de 2,000 calorías.
No hay información nutricional disponible para esta receta

Consejos de expertos

Puedes reemplazar la memermelada de fresa por cualquier otra que te apetezca.

La semana pasada mi prometido invitó unos amigos a ver un gran juego deportivo en televisión. El televisor de nuestra casa lo compramos exclusivamente para él, porque tenía que tener una pantalla de 65 pulgadas de manera que pudiera ver eventos deportivos a un nivel grande y ruidoso. Los chicos realmente se emocionan viendo deportes en la tele. Cuando estoy preparando las botanas en la cocina, puedo escuchar sus gritos y porras. Recuerdo que mi prometido entró una vez a la cocina después de un juego y parecía como en otro planeta porque estaba muy feliz ya que su equipo había ganado. Le pedí que me explicara lo que sentía. Dijo que la única palabra que podía encontrar para describir el momento era euforia. Le sonreí y pensé que estaba bromeando. Creo que la cara que puse lo ofendió porque empezó a decirme que nunca entendería lo que él estaba sintiendo y que yo le daba lástima porque se trataba de algo maravilloso. Entonces la ofendida fui yo pues le dije que sabía lo que significaba sentirse eufórico y que si quería, podía sentirme así todas las tardes y él me preguntó ¿cómo? le respondí con ¡galletas! Así es. Digo galletas porque realmente me siento eufórica cuando pienso en ellas. Cuando estoy haciendo galletas siento una felicidad intensa, casi exagerada, pues amo lo que estoy haciendo y porque no puedo vivir sin saborear las galletas. Por supuesto que él se burló de mí como si mi euforia no fuera tan buena como la de él. Ese día aprendí que el desenfreno que es la euforia se puede vivir de diferentes formas. De hecho ahora hago galletas para mi prometido y sus amigos para que se las coman mientras ven sus juegos en la tele.

Instrucciones

  • 1 En una mezcladora pon el azúcar y la mantequilla y revuelve hasta que quede cremoso.
  • 2 Añade almendras y extracto de vainilla.
  • 3 Suma la harina despacio y continúa revolviendo poco a poco.
  • 4 Una vez todo esté combinado, derrámalo sobre la masa y lleva a la nevera por una hora.
  • 5 Precalienta el horno a 350 grados Fahrenheit.
  • 6 Saca 1 y 1/2 cucharadas de masa y enrrolla en una bolita.
  • 7 Pon las bolitas en una hoja de hornear galletas y sepáralas unas dos pulgadas.
  • 8 Corta la punta de cada bolita con el pulgar y presiona hacia abajo para que quede tu huella impresa en la galleta.
  • 9 Espolvorea la parte de afuera de cada galleta con un poco de almedras cortadas.
  • 10 Llena el centro de cada galleta con 1/2 cucharada de mermelada.
  • 11 Hornea de 12 a 14 minutos.
  • 12 Saca y permite que se enfríen.
  • 13 Para hacer el glaseado: en un recipiente pequeño mezcla el azúcar pulverizado, agua y extracto de almendras.
  • 14 Coloca el glaseado en un dispensador pequeño y espárcelo sobre las galletas. ¡Disfrútalas!

La semana pasada mi prometido invitó unos amigos a ver un gran juego deportivo en televisión. El televisor de nuestra casa lo compramos exclusivamente para él, porque tenía que tener una pantalla de 65 pulgadas de manera que pudiera ver eventos deportivos a un nivel grande y ruidoso. Los chicos realmente se emocionan viendo deportes en la tele. Cuando estoy preparando las botanas en la cocina, puedo escuchar sus gritos y porras. Recuerdo que mi prometido entró una vez a la cocina después de un juego y parecía como en otro planeta porque estaba muy feliz ya que su equipo había ganado. Le pedí que me explicara lo que sentía. Dijo que la única palabra que podía encontrar para describir el momento era euforia. Le sonreí y pensé que estaba bromeando. Creo que la cara que puse lo ofendió porque empezó a decirme que nunca entendería lo que él estaba sintiendo y que yo le daba lástima porque se trataba de algo maravilloso. Entonces la ofendida fui yo pues le dije que sabía lo que significaba sentirse eufórico y que si quería, podía sentirme así todas las tardes y él me preguntó ¿cómo? le respondí con ¡galletas! Así es. Digo galletas porque realmente me siento eufórica cuando pienso en ellas. Cuando estoy haciendo galletas siento una felicidad intensa, casi exagerada, pues amo lo que estoy haciendo y porque no puedo vivir sin saborear las galletas. Por supuesto que él se burló de mí como si mi euforia no fuera tan buena como la de él. Ese día aprendí que el desenfreno que es la euforia se puede vivir de diferentes formas. De hecho ahora hago galletas para mi prometido y sus amigos para que se las coman mientras ven sus juegos en la tele.

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Nicole Presley Nicole Presley
October 15, 2015

La semana pasada mi prometido invitó unos amigos a ver un gran juego deportivo en televisión. El televisor de nuestra casa lo compramos exclusivamente para él, porque tenía que tener una pantalla de 65 pulgadas de manera que pudiera ver eventos deportivos a un nivel grande y ruidoso. Los chicos realmente se emocionan viendo deportes en la tele. Cuando estoy preparando las botanas en la cocina, puedo escuchar sus gritos y porras. Recuerdo que mi prometido entró una vez a la cocina después de un juego y parecía como en otro planeta porque estaba muy feliz ya que su equipo había ganado. Le pedí que me explicara lo que sentía. Dijo que la única palabra que podía encontrar para describir el momento era euforia. Le sonreí y pensé que estaba bromeando. Creo que la cara que puse lo ofendió porque empezó a decirme que nunca entendería lo que él estaba sintiendo y que yo le daba lástima porque se trataba de algo maravilloso. Entonces la ofendida fui yo pues le dije que sabía lo que significaba sentirse eufórico y que si quería, podía sentirme así todas las tardes y él me preguntó ¿cómo? le respondí con ¡galletas! Así es. Digo galletas porque realmente me siento eufórica cuando pienso en ellas. Cuando estoy haciendo galletas siento una felicidad intensa, casi exagerada, pues amo lo que estoy haciendo y porque no puedo vivir sin saborear las galletas. Por supuesto que él se burló de mí como si mi euforia no fuera tan buena como la de él. Ese día aprendí que el desenfreno que es la euforia se puede vivir de diferentes formas. De hecho ahora hago galletas para mi prometido y sus amigos para que se las coman mientras ven sus juegos en la tele.