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    5

Bizcocho de Polenta y Romero

  • Prep 20 min
  • Total 1 hr 15 min
  • Ingredientes 16
  • Porciones 8

Ingredientes

1
taza de polenta instantánea
1/2
taza de harina multiusos
1 1/2
cucharadita de polvo para hornear
1/4
cucharadita de sal
5
cucharadas de buttermilk
5
cucharadas de aceite de oliva
Ralladura
de 1 limón
2
cucharadas de jugo de limón
3
huevos grandes
1
taza de azúcar

Para el almíbar:

1
taza de azúcar
3/4
taza de agua
1
ramita de romero

Para decorar:

Gajos
de naranja
Pitahaya
Yogurt
griego

Información Nutricional

INFORMACIÓN NUTRICIONAL POR PORCIÓN

Porción: 1 porción
% Valor Diario
% Valor Diario*:
Intercambios:
Free
*Valores diarios basados en una dieta de 2,000 calorías.
No hay información nutricional disponible para esta receta

Consejos de expertos

Cambia el sabor del almíbar usando otro tipo de hierba, como menta o albahaca.

Puedes usar cualquier fruta de tu elección para servir el bizcocho. Fresas, mango, melón, plátanos, etc.

A veces una memoria emotiva ligada a un evento especial en nuestras vidas, y a través de un detonante, como por ejemplo un olor, un sabor, o una textura, nos hace revivir intensamente una emoción en particular. Esto es lo que siento cada vez que preparo –y disfruto– este bizcocho de polenta. El caso es que hace años, cuando mi hija estaba por graduarse de la universidad, yo tenía sentimientos muy encontrados, pues ella se rehusaba a asistir a la graduación. Me sentía muy decepcionada, ya que verla graduándose era un sueño que albergaba desde que ella se fue a estudiar a Inglaterra. Finalmente no asistió, aun a pesar de mis ruegos, pero el día que me trajo su diploma yo acababa de hornear este bizcocho de polenta, que me gusta mucho por su textura un poquito crocante y su sabor maravilloso. Recuerdo que me había servido un pedacito y lo estaba disfrutando acompañado de una tacita de café. Pero todo cambió cuando tuve su diploma entre mis manos. Tenía los ojos llenos de lágrimas y no podía más de orgullo y satisfacción. Fue un momento completamente feliz, y me llenaba de orgullo ver a mi hija convertida en toda una profesional en Filosofía, la misma carrera que estudiaron mi abuelo y mi hermano. Desde entonces es inevitable que cada vez que pienso en hacer un bizcocho de polenta, mi corazón reboza con los mismos sentimientos de aquella tarde. Y si Laura Esquivel está en lo cierto, como dice en su laureada novela, Como Agua Para Chocolate, todos los que prueban mi bizcocho de polenta, deben sentir un inmenso orgullo que llena sus corazones.

Instrucciones

  • 1 Precalienta el horno a 350ºF y engrasa un molde de pan con aceite.
  • 2 En un recipiente, cierne la polenta, la harina, el polvo para hornear y la sal. Reserva.
  • 3 En un recipiente aparte, combina el buttermilk, aceite de oliva, la ralladura y el jugo de limón.
  • 4 En una batidora bate los huevos con el azúcar hasta que se vean bien cremosos.
  • 5 Agrega los ingredientes líquidos y seguidamente, fuera de la batidora, incorpora los ingredientes secos.
  • 6 Vierte en el molde y hornea por 40 minutos o hasta que al insertar un palillo salga limpio.
  • 7 Deja enfriar por 10 minutos en una rejilla antes de desmoldar.
  • 8 Para el almíbar: En una ollita combina el azúcar, el agua y la ramita de romero. Lleva a ebullición, baja el fuego y cocina por 5 minutos. Enfría.
  • 9 Cuando el bizcocho esté tibio, desmolda y coloca en una rejilla. Hinca toda la superficie con un palillo y baña con el almíbar, una cucharada a la vez, para que lo absorba todo.
  • 10 Sirve tajadas del bizcocho con un poco de yogurt griego y algunos gajos de naranja y/o cubitos de pitahaya.

A veces una memoria emotiva ligada a un evento especial en nuestras vidas, y a través de un detonante, como por ejemplo un olor, un sabor, o una textura, nos hace revivir intensamente una emoción en particular. Esto es lo que siento cada vez que preparo –y disfruto– este bizcocho de polenta. El caso es que hace años, cuando mi hija estaba por graduarse de la universidad, yo tenía sentimientos muy encontrados, pues ella se rehusaba a asistir a la graduación. Me sentía muy decepcionada, ya que verla graduándose era un sueño que albergaba desde que ella se fue a estudiar a Inglaterra. Finalmente no asistió, aun a pesar de mis ruegos, pero el día que me trajo su diploma yo acababa de hornear este bizcocho de polenta, que me gusta mucho por su textura un poquito crocante y su sabor maravilloso. Recuerdo que me había servido un pedacito y lo estaba disfrutando acompañado de una tacita de café. Pero todo cambió cuando tuve su diploma entre mis manos. Tenía los ojos llenos de lágrimas y no podía más de orgullo y satisfacción. Fue un momento completamente feliz, y me llenaba de orgullo ver a mi hija convertida en toda una profesional en Filosofía, la misma carrera que estudiaron mi abuelo y mi hermano. Desde entonces es inevitable que cada vez que pienso en hacer un bizcocho de polenta, mi corazón reboza con los mismos sentimientos de aquella tarde. Y si Laura Esquivel está en lo cierto, como dice en su laureada novela, Como Agua Para Chocolate, todos los que prueban mi bizcocho de polenta, deben sentir un inmenso orgullo que llena sus corazones.

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Morena Cuadra Morena Cuadra
October 19, 2015

A veces una memoria emotiva ligada a un evento especial en nuestras vidas, y a través de un detonante, como por ejemplo un olor, un sabor, o una textura, nos hace revivir intensamente una emoción en particular. Esto es lo que siento cada vez que preparo –y disfruto– este bizcocho de polenta. El caso es que hace años, cuando mi hija estaba por graduarse de la universidad, yo tenía sentimientos muy encontrados, pues ella se rehusaba a asistir a la graduación. Me sentía muy decepcionada, ya que verla graduándose era un sueño que albergaba desde que ella se fue a estudiar a Inglaterra. Finalmente no asistió, aun a pesar de mis ruegos, pero el día que me trajo su diploma yo acababa de hornear este bizcocho de polenta, que me gusta mucho por su textura un poquito crocante y su sabor maravilloso. Recuerdo que me había servido un pedacito y lo estaba disfrutando acompañado de una tacita de café. Pero todo cambió cuando tuve su diploma entre mis manos. Tenía los ojos llenos de lágrimas y no podía más de orgullo y satisfacción. Fue un momento completamente feliz, y me llenaba de orgullo ver a mi hija convertida en toda una profesional en Filosofía, la misma carrera que estudiaron mi abuelo y mi hermano. Desde entonces es inevitable que cada vez que pienso en hacer un bizcocho de polenta, mi corazón reboza con los mismos sentimientos de aquella tarde. Y si Laura Esquivel está en lo cierto, como dice en su laureada novela, Como Agua Para Chocolate, todos los que prueban mi bizcocho de polenta, deben sentir un inmenso orgullo que llena sus corazones.