Las Posadas Mexicanas - Que Rica Vida
Las Posadas Mexicanas

Las Posadas son una tradición que data de más de 300 años en México. La tradición se remonta a la época de los antepasados Aztecas quienes en diciembre festejaban con una fiesta que duraba veinte días consecutivos, iniciando el 6 de diciembre y finalizando el 26 del mismo mes.

Las posadas con el paso del tiempo fueron adoptadas en los barrios y en las casas iniciando el 16 de diciembre y culminando el día 24 en la víspera de la Navidad. Estas celebraciones tienen como fin preparar a los católicos para la llegada de Jesucristo.

La celebración comienza con el rezo del Rosario y el canto de las letanías y culmina en el domicilio, que finalmente abre sus puertas a los peregrinos, allí se hace la fiesta, se rompen las piñatas y distribuyen los “aguinaldos”, luces de bengala y dulces para los niños.

Cuando era niña disfruté mucho de las posadas y tengo recuerdos inolvidables de aquella época. En mi ciudad las posadas eran una fiesta popular de la colonia entera en donde todas las familias participaban como una sola; las mamás se juntaban todas las tardes a planear, hacer manualidades y repartirse los platillos que iban a preparar para el festín de 9 días. Nos servían tamales, atole y ponche caliente de frutas de temporada. Los papás rellenaban las piñatas con dulces de colación, naranjas, cacahuates, jícamas, tejocotes y cañas, así como coordinaban el momento especifico para romper la piñata colgándola lo más alto posible mientras los niños se les tapaban lo ojos con un pañuelo grande y se les cantaba la tradicional canción “Dale, dale, dale no pierdas el tino, porque si lo pierdes, pierdes el camino”.

Al mudarme a los Estados Unidos traje conmigo esta tradición y la he inculcado a mi familia adaptando la idea de las Posadas a nuestra nueva vida pues no podemos realizar fiestas durante nueve días consecutivos. En su lugar el día 24 de diciembre en la víspera de la Navidad vamos a misa y después organizamos una posada con toda la familia. Invitamos también a los vecinos y a los amigos.

Dentro de mi casa ponemos un nacimiento que traje directo de México y el cual fue herencia de mi bisabuela, y en familia cocinamos ricos platillos mexicanos como enchiladas, frijolitos refritos, arroz y bebemos una versión de ponche caliente de frutas pero usando sidra de manzana, canela y clavo. Rompemos la piñata, misma que nosotros mismos decoramos usando una olla de barro como base y papel colorido.

Pero para mí lo más importante es que este tipo de celebraciones nos unen como familia, todos participamos con alguna actividad y cooperamos para la planear de la festividad. Los niños se sienten incluidos y todos juntos construimos recuerdos que guardamos para siempre en nuestro corazón mientras esperamos la llegada del Niño Dios.

¡Feliz Navidad!

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Publicado en: Recetas y Cocina

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