La salsa Béchamel, comúnmente conocida como salsa blanca, siempre ha sido una especie de misterio para mi, desde que mi abuelita la preparaba es su vieja cocina en mi Buenos Aires natal. Sin embargo, preparar esta deliciosa salsa es simple y no lleva más de dos o tres ingredientes, aunque sí tiene una vuelta, un ingrediente secreto: Paciencia.
¡Es simple, no te asustes y respira hondo!
Vas a necesitar los siguientes ingredientes:
- 1/2 taza de manteca, si encuentras usa la “estilo europeo”.
- 1/4 taza de harina común.
- 1 taza de crema, este ingrediente es totalmente opcional, solo agrega la crema si deseas una salsa extra cremosa.
- 3 tazas de leche o cantidad necesaria.
- Sal, pimienta y nuez moscada. (me gusta tener todo preparado en boles como los profesionales)
- Lleva unos 10 minutos, sin atajos.
Paso 1:
Pon tu cocina en temperatura media y no importa cuánto quieras mover esa perilla, déjala quieta!
En una olla antiadherente, agrega la manteca y mira como se derrite, ¡qué belleza!
Asegúrate que burbujea pero que no se quema, siempre manteniendo la temperatura en mediano, de 3 a 4 en tu estufa.
Paso 2:
Agrega la harina poquito a poco, mientras revuelves la mezcla sin parar con movimientos circulares, asegurándote que no se forman grumos. Revuelve y revuelve…
¡Hasta que se ve así!
Paso 3:
Agrégale a la mezcla, la sal, pimienta y nuez moscada. Este paso es a gusto pero alrededor de una cucharita de te de cada uno, yo prefiero pimienta blanca para esta receta pero puedes usar cualquier tipo de pimienta que te guste.
Paso 4:
¡Sigue revolviendo! Y agrega lentamente la taza de crema. Si quieres evitar tantas calorías, puedes eliminar la crema y pasar directamente al paso 5, pero siempre revolviendo.
Step 5:
¡Sigue revolviendo! Recuerda, esta receta lleva paciencia, porque tienes que revolver y revolver la salsa para evitar prender fuego la cocina… ¡Mentira! Pero si quieres una salsa blanca bien cremosita, debes revolver. Todo el proceso lleva unos 10 minutos, así que ya prontito terminamos.
Agrega la leche lentamente y revolviendo con movimientos circulares.
¡Y listo! Cuando la consistencia de la salsa se ve brillosa y cremosa y se adhiere a la cuchara de madera tu salsa está lista. ¡Puedes dejar de revolver! Ahora tu salsa Béchamel debería verse así:
Puedes hacer una salsa mucho más liquida si lo deseas, solo sigue agregando leche hasta obtener la consistencia deseada.
Puedes usar la salsa blanca como base para hacer salsas de queso, para acentuar los sabores de tu famosa lasaña o simplemente con salsa de tomate para hacer una pasta espectacular para cualquier ocasión. ¡Disfrútala!


















