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Nuestra Querida Bodega de la Esquina

Nuestra Querida Bodega de la Esquina

By Migdalis Pérez, October 10, 2013
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Hablar de la bodega de la esquina es recordar mi tienda de víveres de la infancia, aquella que estaba en el mismo barrio donde crecí y en la que mi familia solía hacer las compras habituales. No sé a ti, pero esto es lo primero que me viene a la mente cuando sale a relucir este tema.

Conocida como la Tienda del Pueblo y atendida por la señora Digna, aquella bodega era un paraíso para mí, pues allí podía encontrar todo lo que me gustaba: néctar de mango, pulpitas de tamarindo, chocolate granulado, harina lacteada, pollo a la jardinera en lata y, muy especialmente, el mejor pan de toda la zona.

Recuerdo que me encantaba acompañar a mi padre a hacer las compras cotidianas. Y que, además de llevarnos lo necesario, él siempre complacía mis antojos. Así que—más que una tarea doméstica cualquiera—aquella rutina era un verdadero paseo para mí. Solo que, con el paso de los años, nuestra bodega de la esquina dejó de ser la única que nos abastecía.

Con la llegada de los supermercados, tanto ésta como sus similares perdieron un poco de protagonismo. Sin embargo, contra todo pronóstico y para mi alegría, nunca tuvieron que cerrar sus puertas. “Es que las bodegas ofrecen cosas diferentes”, me explicaba mi papá, quien además aseguraba que, para la bodeguera, nosotros ya éramos “como de la familia”.

Ahora que vivo en los Estados Unidos, donde los grandes supermarkets ofrecen hasta lo inimaginable, he tenido la fortuna de encontrar una especie de bodega de la esquina muy cerca de mi casa. Se trata de un mini-market pequeñito que cuenta con esas cosas tan nuestras, tan latinas, tan añoradas.

Allí puedo encontrar tanto el dulce néctar de mango como el chocolate en granos, la harina lacteada original, las pulpas de tamarindo, el pollo con guisantes y el Cuban bread de mi infancia. También puedo hallar raspadura, “matrimonio” (dulce de leche y guayaba), torticas, masa real, así como todas las viandas y frutas de mi tierra natal. ¿Qué más puedo pedir?

Verdaderamente, esta bodega de la esquina es una total bendición: no sólo dispone de un abastecimiento diferenciado, sino que además se distingue por un trato más personalizado, más cercano. Es como regresar a la Tienda del Pueblo, como un viaje retrospectivo a mi niñez. Y a ti, ¿te ha pasado lo mismo? ¿Has tenido tanta suerte como yo?

popped Migdalis Pérez
Aunque mi familia dice que "como un pajarito" porque prefiero porciones más pequeñas, me encanta cocinar, descubrir nuevos sabores, y experimentar con recetas exóticas. Disfruto de programas de cocina y siempre estoy en la búsqueda de cualquier sugerencia o truco para ayudarme a mejorar mis habilidades culinarias. También me gusta sorprender a mis seres queridos con nuevos platos, volver a conectar con ciertos alimentos de mi infancia (los que nunca se olvidan), visitar nuevos restaurantes, y explorar la gastronomía de otros países. Soy periodista, cubana, y vivo en Miami donde me dedico por completo a la escritura. No dudes en visitar mi proyecto personal en revistacatalejo.com

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