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Chocolate

Pasión por el Chocolate: el Secreto Mejor Guardado de mi Familia

By Bea Osorio, December 15, 2014
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Estoy segura de que no puedo vivir sin el chocolate. Ya lo he intentado y está comprobado que no es posible. El chocolate ha sido mi compañero desde que era una niña pequeña. Desde entonces, somos inseparables como un dúo de superhéroes. Es mi aliado de aventuras y desventuras, en las buenas y en las malas.

Crecí en Venezuela en una familia extremadamente dulcera. Mi abuela y mi papá tenían una pequeña guarnición secreta de chocolates escondidos en alguna parte, regularmente fuera de la cocina. Las mesitas de noche y los compartimientos de las carteras de mi abuela eran la estrella en el mapa del tesoro que caía en mis manos. Y así me críe, buscando incansablemente esa mina de oro que es para mí esa mezcla gloriosa de cacao, azúcar y leche.

Al igual que la leche condensada, para mi mamá el chocolate era indispensable para preparar dulces y postres. En Venezuela, la fábrica de chocolate más grande del país vendía unas barras de chocolate oscuro tipo chocolate de taza que en la cocina criolla era, y sigue siendo, el preferido en muchas partes para preparar postres, pues se derrite fácilmente y no es tan amargo.

Mi mamá me enseñó la simple y rica receta de derretir uno de estos paquetes de chocolate de taza junto con una barra de mantequilla en baño de María y con esa deliciosa salsita crear numerosos platos. El que más preparábamos en casa era la marquesa, y agregábamos la mezcla a cuatro claras de huevo bien batidas a punto de suspiro y luego lo vertíamos sobre galletas tipo María (previamente pasadas por leche).

Siempre había en casa algún tipo de chocolate, en barra o en pasta para untar, que acompañamos con frutas criollas, como el cambur (banano o plátano).Pero además nos encanta comer ciertos tipos de quesos con trocitos de chocolate, especialmente el queso holandés. De hecho, recientemente en Venezuela se ha puesto muy de moda comer los tradicionales tequeños (palitos de masita fritos rellenos de queso) pero rellenos de chocolate. En restaurantes y locales criollos no falta este nuevo pasapalo dulce.

El chocolate nunca te va a fallar porque fue creado para hacernos felices en todo momento. Sea un pequeño trocito o una torta de siete capas, su sabor es único y en cualquier mesa o cocina que se sepa valorar se quedará para siempre. Y, ¿tú? Cuéntanos tu historia de amor con el chocolate.

popped Bea Osorio
Nací en Caracas y veo a mi ciudad como una colorida maqueta de pequeñas nacionalidades. En el centro pasé mi infancia entre las vitrinas de la pastelería italiana, el aroma colgante de la charcutería española y el aceite hirviendo de las sartenes criollas. Es difícil saber dónde se origina la receta de una abuela venezolana. En mi caso, puede ser del frío fronterizo de mi sangre colombiana o el calor de la goajira costeña. Hoy desde Los Angeles, otro prisma también construido de mezclas indescifrables, los invito a sentarnos en una mesa a disfrutar y hablar de comida, mi ritual preferido.

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