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Papa asada

Historia de la Papa: De Suramérica para el Mundo

By Migdalis Pérez, August 12, 2013
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Tal como le sucede a muchos niños con ciertos alimentos, a mí no me gustaba la papa cuando era pequeña. Ni siquiera frita. Pensaba que no tenía sabor alguno, y aunque mi madre siempre buscaba opciones para “camuflarla” entre otras comidas, no había modo de que la comiera. ¿Te suena esta historia de la papa, o de la patata, como también se le conoce? Porque a más de uno le ha pasado algo parecido…

Creo que ya era una mujer cuando empezó a gustarme, pero poco a poquito. Primero, fritas; luego, en guisos y ensaladas; después, en puré, y así sucesivamente. El caso es que hoy la disfruto de casi todas las maneras posibles, al igual que tú —supongo— y millones de personas en todo el mundo. Porque la papa, amiga mía, es uno de los cinco alimentos más consumidos a escala global. Ya te cuento por qué.

Estudiosos de la historia de la papa aseguran que este tubérculo existe desde hace más de 8 mil años y que cuenta con alrededor de 4 mil variedades. Las primeras de ellas, silvestres, comenzaron a ser cultivadas por los Incas del Perú, específicamente los que vivían en zonas cercanas al lago Titicaca, según hallazgos arqueológicos. De modo que para orgullo nuestro, la patata es originaria del continente americano. Ya sabes el dato por si te toca hablar del tema en algún momento.

Y te doy otro: gracias a la cercanía existente entre los antiguos pueblos andinos, nuestro alimento estrella llegó al resto de Suramérica, y de ahí a España, de la mano de los colonizadores, entre los siglos XV y XVI. ¿Una anécdota? Dicen que al principio, a los conquistadores no les gustó la papa porque no entendían cómo “una raíz” se podía comer. Pero que cuando sus provisiones menguaron, no les quedó más remedio que consumirla y hasta llevarla consigo en sus viajes de regreso al viejo continente.

Pero eso no es todo: cuentan que el tubérculo no consiguió la total aceptación en toda Europa hasta el siglo XVIII debido a ciertas leyendas que circulaban en torno a él. Decían, por ejemplo, que parecía una “planta del diablo”; que era pecaminosa, pues no se la mencionaba en la Biblia, y que ocasionaba lepra, así como malestares intestinales. Por eso, países como Italia, Francia y Rusia la destinaron a la alimentación del ganado e, incluso, la usaron como planta ornamental durante un par de centurias. ¡Quién lo hubiera dicho!

Tuvo que intervenir el farmacéutico del ejército francés, Antoine Agustín Parmentier, para que la patata fuera vista con otros ojos. Resulta que este señor, quien fue prisionero durante la Guerra de los Siete Años y sobrevivió en la cárcel gracias a este tubérculo, le habló tan bien del alimento al rey Luis XVI, que el monarca francés ordenó a los campesinos cultivarlo, y a sus soldados, vigilar las siembras.

La “intriga” creada a su alrededor fue grande que los aldeanos empezaron a robar semillas de papa de los campos reales y a sembrarlas por su cuenta. Poco a poco, se dieron cuenta de que la “enigmática raíz” podía quitarles el hambre y que, para cosecharla, solo se necesitaban tres o cuatro meses. Un tiempo bastante corto en comparación con otros cultivos.

La historia de la papa registró un importante giro entonces, pues el tubérculo se hizo popular y empezó a consumirse por toda Francia y el resto de Europa. Aunque no confirmada todavía, existe la teoría de que llegó a Estados Unidos gracias al presidente Thomas Jefferson, quien, en un viaje a territorio galo, quedó tan impresionado por el producto que decidió importarlo a su tierra. De ahí habría surgido lo de French fries, uno de los nombres con los que se conoce a las papas fritas en EE.UU. Interesante, ¿no crees?

Para el siglo XIX —ya producida en grandes cantidades, incluso en Asia, África y otras partes del mundo— la patata empezó a usarse y a prepararse de diferentes formas: al tiempo que se utilizaba para hacer panes y fideos, igualmente se degustaba asada, frita, hervida, y como un ingrediente más en guisos, sopas, fricasés y estofados, entre otros platos. Tal como sucede actualmente, pensarás.

Solo que hoy, los adelantos tecnológicos han permitido que podamos contar hasta con papa en polvo, un producto que nos permite preparar desde un exquisito puré hasta unas papas rellenas en tan solo unos pocos minutos. Qué gran invento, ¿verdad? Y tú, ¿también disfrutas estos platillos? ¿Cuántos otros conoces?

popped Migdalis Pérez
Aunque mi familia dice "comes como un pajarito" porque prefiero porciones más pequeñas, me encanta cocinar, descubrir nuevos sabores, y experimentar con recetas exóticas. Disfruto de programas de cocina y siempre estoy en la búsqueda de cualquier sugerencia o truco para ayudarme a mejorar mis habilidades culinarias. También me gusta sorprender a mis seres queridos con nuevos platos, volver a conectar con ciertos alimentos de mi infancia (los que nunca se olvidan), visitar nuevos restaurantes, y explorar la gastronomía de otros países. Soy periodista, cubana, y vivo en Miami donde me dedico por completo a la escritura. No dudes en visitar mi proyecto personal en revistacatalejo.com

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