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Calabaza: Una Delicia que no Puede Faltar en tu Casa

Calabaza: Una Delicia que no Puede Faltar en tu Casa

By Laura Martínez, September 08, 2013
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Cuando era niña, cada vez que pensaba en una calabaza, me venían a la mente imágenes de la carroza de Cenicienta o de las gigantes calabazas talladas con formas de gatos, brujas y casas encantadas tan típicas de Halloween en los EE.UU.

No fue sino hasta muchos años después que descubrí un aspecto mucho más interesante de este fruto, que viene en mil formas, colores, sabores y consistencias y que hace maravillas en nuestra cocina.

La calabaza (o zapallo, como se conoce en algunos países de Sudamérica) puede ser de corteza suave o dura; de color amarillo, naranja, marrón o verde y tiene casi tantos nombres como variedades y usos en la cocina hispana. Mi amiga Siret, que vive en Barcelona, la usa para preparar pancakes, muffins y hasta pan antialergénico; pero también es muy buena para elaborar botanas, sopas, guisos y hasta postres como crème brûlée. Las hay largas, delgaditas, gordas, pequeñas, gigantes, con forma de botella, con verrugas y hasta con el cuello torcido, y todas le dan un toque muy especial a la comida. Algunas variedades, como el zucchini, son tan versátiles que dan para cocinar desde guisos sofisticados hasta una simple papilla para bebés.

A diferencia de como ocurre en otros países, donde sólo se utiliza el fruto en sí, en México también aprovechamos las semillas de calabaza (pepitas) que son deliciosas asadas con sal y chile piquín y que se venden en bolsitas de celofán durante las ferias y tertulias callejeras. Y, además de las pepitas, también nos devoramos la flor de calabaza, con la que rellenamos tacos y quesadillas.

Claro que los mexicanos no somos los únicos en darle usos magníficos a la calabaza. Durante los años que viví en Buenos Aires, descubrí platillos muy distintos a los que estaba acostumbrada; me enamoré, por ejemplo, del malfatti de calabaza (una especie de gnocchi con muy poca harina) y de un soufflé que preparaban los argentinos con zapallo, zanahoria y queso rayado. Y de igual manera, muchos otros países de Latinoamérica han hecho de este fruto la base de algunos de sus platillos más representativos.

Y tú, ¿tienes alguna forma divertida de cocinar calabazas? ¿Cuáles son tus variedades favoritas?

popped Laura Martínez
Nací y crecí en la Ciudad de México, pero he vivido en Chile, Argentina, Singapur, Francia y Estados Unidos (Los Ángeles y Nueva York). Aunque no sé mucho acerca de estos lugares, hay una cosa que sé con certeza: me encanta su comida. Yo soy escritora y me especializo en los negocios y los medios de comunicación, pero me encanta leer y escribir sobre la comida. Crecí comiendo jamón crudo, fabada, y queso manchego con mi abuelo, que era español, y mi abuela mexicana podría muy bien haber sido la mejor cocinera del mundo de los chiles en nogada. Las especias españolas y mexicanas corren por mis venas, pero vivo con un francés. Él hornea su propio pan y prepara quiche lorraine o velouté en el invierno y una ensalada de crudités en el verano. La comida es el núcleo de mis historias más entretenidas y me encantaría contarte todo acerca de ellas. ¿Me acompañas?

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