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Piñitas: la Nostálgica Merienda Dulce y Doradita

Piñitas: la Nostálgica Merienda Dulce y Doradita

By Claudia Rupcich, February 14, 2014
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La cantidad de cosas en común que tenemos los venezolanos y colombianos es impresionante. Viviendo afuera, me he codeado con bastantes latinos y he hecho muchísimas buenas amigas de Colombia. Recuerdo que en días pasados, hablando de comida con una de ellas –luego de pasar horas discutiendo entre risas qué país tenía las mejores arepas– nos dimos cuenta de que ambas extrañábamos una cosa en particular: las piñitas.

Las piñitas también son conocidas como pancitos dulces o tunjitas. Son unas pequeñas bolitas de pan infladas, suavecitas, de color dorado y cubiertas de azúcar. Estos pancitos son muy ricos y me traen muchos recuerdos de infancia, pues eran parte de las típicas meriendas, acompañados de un cafecito con leche.

De hecho, estas piñitas –o Mojicones, como les dicen en Colombia– son bastante sencillas de preparar. Sólo necesitas harina de trigo, levadura, sal, mantequilla, vainilla, huevos y, por supuesto, azúcar.

Es fácil identificar las piñitas por el corte en cruz cubierto de azúcar en su parte superior. Además, cuando están recién salidas del horno, despiden un exquisito olor a vainilla. Aunque lo común es que éstas sean pequeñas, es posible hacerlas del tamaño que gustes.

Estos pancitos pueden servir tanto para el desayuno como para la merienda y puedes acompañarlos de alguna deliciosa mermelada. Para darles un toque divertido en ocasiones especiales, puedes rociarlos con azúcar de colores: verde y rojo en las navidades, naranja y negro en Halloween, u otros colores que te gusten. Te invito a probar estas delicias dulces y, desde luego, a que nos cuentes qué te parecen.

popped Claudia Rupcich
Desde muy temprana edad, me enseñaron a apreciar cada comida y a siempre sentir orgullo por la comida que mi familia hacía. Uno de los dichos favoritos de mi padre es, "No comemos para vivir, vivimos para comer." Mi mamá me enseñó a cocinar platos sencillos y mi nonno (mi abuelo italiano) siempre me enseñó a ser agradecida por la comida en la mesa. Crecer en un hogar que combinaba las costumbres italianas, venezolanas y estadounidenses realmente influyó en la manera que escribo sobre la comida. Para mí, la comida es una extensión de la cultura y una expresión de lo que somos. Eso es algo que debemos compartir. Fui a la universidad de North Carolina en Chapel Hill y me especialicé en el periodismo y en francés. Me encanta trabajar en una sala de redacción y abarcar temas que son importantes para la comunidad y siempre trato de incorporar mi pasión por la comida en mis trabajos de periodismo.

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