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Los Nopales y sus Mil Maravillas

Los Nopales y sus Mil Maravillas

By Laura Martínez, September 01, 2013
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Recuerdo perfectamente la primera vez que la tienda mexicana de mi barrio, aquí en Nueva York, empezó a vender nopales frescos. Doña Amelia, la señora a la que siempre le compro tortillas, jícama y aguacate, me lo dijo muy orgullosa: “Ya tenemos nopales. Y son frescos”. Para mí eso era un notición, porque esa planta milenaria, tan popular en la cocina mexicana, no abundaba por estos lares. O mejor dicho, sí había, pero los que encontraba venían en escabeche, en latas o en conserva, pero nunca frescos como ahora.

Mi emoción no podía ser para menos. Desde que tengo uso de razón, en casa se comía y cocinaba el nopal de mil y una formas, todas deliciosas. Desde el infalible desayuno de nopales con huevo, hasta la ensalada fría de nopalitos con tomate y cebolla, los bistecs con nopal o la sopa de hongos o haba con nopales. Y ni qué decir de los tacos de cecina o los nopalitos asados con queso derretido.

Y a todo esto, ¿de dónde viene el amor por este tipo de cactus? Para los mexicanos, el nopal es -además de delicioso- una de las comidas más autóctonas y típicamente mexicanas que existen. No por nada, es muy común encontrar referencias a ella en los textos prehispánicos, en las novelas modernas y hasta en nuestro lábaro patrio: ¿sabías que el escudo nacional de México consiste de un águila devorando una serpiente y posándose sobre un nopal? Tenemos también nuestra dosis de dichos y refranes sobre esta milenaria planta, como aquel que dice que “al nopal sólo se le va a ver cuando tiene tunas”, que se refiere a su deliciosa fruta (la tuna) y es una metáfora sobre esas personas que sólo nos buscan cuando tienen un interés en aprovecharse de nosotros.

El caso es que si bien el nopal es muy mexicano, es cada vez más popular en la alta cocina internacional. Los chefs de todo el mundo se han dado cuenta de que no sólo es delicioso, sino que es muy versátil y se puede cocinar en formas muy diversas. Si nunca has probado un nopal, imagínate algo así como un espárrago o un ejote, pero con una consistencia muy especial. Se pueden comer crudos, cocidos, asados y hervidos, y aunque la mayoría de las veces los cocinamos en platillos salados, se pueden también combinar con frutas y nueces.

Si vives en EE.UU. es muy probable que tu supermercado local tenga alguna sección de productos “étnicos” donde puedes encontrar nopales en conserva o en lata; que si bien no son tan buenos como los frescos, sí son ideales para por lo menos aprender a conocerlos. Una vez que descubras su sabor y su versatilidad, verás cómo vas a querer ponerle nopal a todo lo que cocinas.

¡Anímate! ¿Agregarías un tipo de cactus a tu menú?

popped Laura Martínez
Nací y crecí en la Ciudad de México, pero he vivido en Chile, Argentina, Singapur, Francia y Estados Unidos (Los Ángeles y Nueva York). Aunque no sé mucho acerca de estos lugares, hay una cosa que sé con certeza: me encanta su comida. Yo soy escritora y me especializo en los negocios y los medios de comunicación, pero me encanta leer y escribir sobre la comida. Crecí comiendo jamón crudo, fabada, y queso manchego con mi abuelo, que era español, y mi abuela mexicana podría muy bien haber sido la mejor cocinera del mundo de los chiles en nogada. Las especias españolas y mexicanas corren por mis venas, pero vivo con un francés. Él hornea su propio pan y prepara quiche lorraine o velouté en el invierno y una ensalada de crudités en el verano. La comida es el núcleo de mis historias más entretenidas y me encantaría contarte todo acerca de ellas. ¿Me acompañas?

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