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Bowl of mole

El Mole: Esa Sublime Obsesión de los Mexicanos

By Laura Martínez, September 30, 2013
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Quien no ha probado el mole, no ha probado la comida mexicana. Punto.

Esta afirmación, si bien les puede sonar un poco exagerada, es más que cierta. Y es que esa sublime mezcla de chiles y especias, es uno de los platillos más distintivos de la cocina mexicana (si no el más representativo).

El mole es para los mexicanos lo que el curry para los indios; es decir, viene en cientos de variedades y su sabor, color y consistencia depende de los ingredientes que se usen para prepararlo. Mi favorito, por supuesto, es el verde que preparaba mi mamá usando 43 ingredientes (sí, ¡43!) incluyendo extrañas mezcolanzas como un pan bolillo remojado en leche (para dar espesor) y pepitas de calabaza para adornar. Fue también, estoy segura, lo que acabó de convencer a mi novio (francés) de mudarse definitivamente conmigo.

Lo digo en serio. Los franceses, si bien adoran la comida mexicana, es poco lo que conocen sobre el mole. Por eso, les confieso que al principio pasé muchas citas románticas explicándole a Pierre lo divertido que es tener una comida deliciosa y de colores. Y es que tenemos mole verde, amarillo, rojo, negro y colorado. Lo servimos en bodas, bautizos, primeras comuniones y fiestas de quince años y algunos tienen nombres tan divertidos que suenan a poesía pura: “Mole de novia”, “manchamanteles”, “prieto”, “coloradito”.

Es más, este platillo está tan presente en la mente de los mexicanos, que de los refranes que abundan sobre la comida, tenemos muchísimos que se refieren a éste. A esas personas que les encanta estar metidas en todo, decimos que son como Ajonjolí de todos los moles. O bien, cuando nos asignan una tarea o nos ponen a hacer algo que nos gusta mucho, decimos: “Me dieron en mi mero mole”.

Ahora bien, una cosa es disfrutarlo y manchar los manteles comiéndolo, y otra muy distinta prepararlo. Yo tengo muy bien guardada la receta de los 43 ingredientes de mi mami, pero debo confesar que soy más hábil abriendo un lata y agregando uno que otro ingrediente aquí y allá para hacerlo muy mío, y ahorrarme de paso varios días de preparación. ¿Y tú, tienes un mole favorito?

popped Laura Martínez
Nací y crecí en la Ciudad de México, pero he vivido en Chile, Argentina, Singapur, Francia y Estados Unidos (Los Ángeles y Nueva York). Aunque no sé mucho acerca de estos lugares, hay una cosa que sé con certeza: me encanta su comida. Yo soy escritora y me especializo en los negocios y los medios de comunicación, pero me encanta leer y escribir sobre la comida. Crecí comiendo jamón crudo, fabada, y queso manchego con mi abuelo, que era español, y mi abuela mexicana podría muy bien haber sido la mejor cocinera del mundo de los chiles en nogada. Las especias españolas y mexicanas corren por mis venas, pero vivo con un francés. Él hornea su propio pan y prepara quiche lorraine o velouté en el invierno y una ensalada de crudités en el verano. La comida es el núcleo de mis historias más entretenidas y me encantaría contarte todo acerca de ellas. ¿Me acompañas?

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