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Malanga

La Malanga y su Historia en Latinoamerica

By Elvira de las Casas, September 09, 2013
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La malanga fue lo primero que yo comí cuando mi madre decidió que era hora de que comenzara a probar alimentos sólidos. Y lo mismo les pasó a ella, a su mamá y a la mamá de su mamá, porque ese tubérculo parecido a la papa es considerado en los países caribeños la comida más sana que se le puede dar a un bebé.

Cuando tuve a mis hijos, repetí lo aprendido de las mujeres de mi familia, y comencé a preparar puré de malanga en la batidora, al que también agregaba zanahoria, guisantes y, en ocasiones, hasta frijoles negros. La costumbre de alimentar así a los niños está tan arraigada en nuestros países que, al llegar a los Estados Unidos con mi segundo hijo, también le preparaba el famoso puré de malanga, a pesar de que aquí podía encontrar todo tipo de alimentos preparados especialmente para niños de su edad.

Se ha dicho que, cuando los europeos llegaron a América, encontraron una especie de malanga creciendo en el sur del continente, y que luego se llevó a África donde se extendió su cultivo. Pero ese tubérculo que consumían los aborígenes no era el mismo que conocemos hoy. Actualmente comemos la blanca o guagüí, la amarilla y la isleña. Las dos primeras pertenecen a la misma especie originaria de América del Sur y el área del Caribe, mientras que la tercera es de una especie asiática.

Lo difícil es ponernos de acuerdo al nombrarla. Mientras que en Cuba, Puerto Rico y Colombia le conocemos como malanga, en la República Dominicana le llaman yautía, en Venezuela, ocumo; y en Panamá recibe el nombre de otoe.

Pero llámenle como le llamen, en todas partes se utiliza en sopas, ajiacos, sancochos, purés, buñuelos y postres. Mi forma preferida de comerla es rallada, sazonada con ajo y perejil y frita en aceite bien caliente. Para que no se deshagan las frituras, le agrego un huevo a la masa antes de freírlas. Es delicioso y muy simple; espero que lo prueben y, como siempre, me comenten si les ha gustado.

popped Elvira de las Casas
Aunque nací en Cuba, he vivido en Estados Unidos durante 22 años, y he trabajado como reportera y editora de varias publicaciones. Soy madre de dos hijos, tengo tres nietos y un marido maravilloso. Él decidió casarse conmigo después probar mi receta de frijoles colorados, lo que demuestra que el amor entra por la cocina. Contrariamente a la creencia popular, los cubanos sólo comen carne de cerdo y frijoles negros en la víspera de Navidad y otras fiestas. El resto del tiempo, tenemos una gran variedad de recetas para elegir. La tradición culinaria cubana ha ido evolucionando desde la época colonial y tiene influencias africanas. Es un crisol de culturas riquísimas. Los invito a probar un bocado.

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