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gofio de maíz

El Gofio de Maíz y sus Usos en Cuba

By Migdalis Pérez, January 30, 2014
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Una de las cosas que más me recuerda mi infancia es el gofio de maíz o pinol, como también se lo conoce. Todavía me parece ver a mi padre desgranando las mazorcas, tostando los granos y finalmente, moliéndolos para obtener esa harina amarillenta, finísima y seca con la que pueden prepararse disímiles recetas.

En casa, a todos nos fascinaba este polvillo tostado. Recuerdo que mi mamá le agregaba azúcar, lo mezclaba bien y me lo daba como postre. Claro, el vaso con agua tenía que estar a mi lado siempre por si el gofio de maíz se me iba por el camino viejo. “No hables con la boca llena”, me decía ella, previendo que ocurriera un accidente.

En aquella época, lo más normal del mundo era sentarse a ver películas con un cucurucho de pinol en mano. Como también era común que mis hermanos y yo compitiéramos por ver quién se lo comía primero. Esto, a escondidas de mi madre, claro está. Por suerte, nadie se atragantó nunca.

También solíamos preparar bolitas dulces. Para hacerlas, tomábamos el gofio de maíz (según la cantidad de bolas a elaborar), le añadíamos pedacitos de maní o almendra y luego, varias cucharadas de leche condensada (las suficientes para que la mezcla se compactara bien). El paso final era hacer las bolas del tamaño de un bombón. ¡Riquísimas!

La otra forma en la que disfrutábamos del pinol era como desayuno. Mi mamá ponía la leche al fuego y, cuando ésta empezaba a hervir, le agregaba el polvillo, así como sal y azúcar al gusto. Luego, lo batía sin parar hasta que la mezcla tomara una cierta consistencia. Esta bebida, a la que ella llamaba chorote, era la predilecta de todos.

Recuerdo que la tomábamos caliente y con pan recién tostado. También era habitual que la consumiéramos para subir de peso y ganar energía cuando estábamos medio flacuchos o desganados. “Esto es lo mejor que hay para entonar el estómago”, afirmaba mi madre categóricamente.

Ahora sé que este polvillo se consume de estas y otras maneras en otros países de América Latina, hecho que lo convierte en un alimento bastante conocido entre los niños y los no tan chicos, como yo. Es que a estas alturas de mi vida, el gofio de maíz sigue estando presente en mi mesa. Si no lo has probado nunca, este sería un buen momento. ¿Qué me dices?

popped Migdalis Pérez
Aunque mi familia dice "comes como un pajarito" porque prefiero porciones más pequeñas, me encanta cocinar, descubrir nuevos sabores, y experimentar con recetas exóticas. Disfruto de programas de cocina y siempre estoy en la búsqueda de cualquier sugerencia o truco para ayudarme a mejorar mis habilidades culinarias. También me gusta sorprender a mis seres queridos con nuevos platos, volver a conectar con ciertos alimentos de mi infancia (los que nunca se olvidan), visitar nuevos restaurantes, y explorar la gastronomía de otros países. Soy periodista, cubana, y vivo en Miami donde me dedico por completo a la escritura. No dudes en visitar mi proyecto personal en revistacatalejo.com

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