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Coquito Acaramelado: Una Merienda Exquisita

By Migdalis Pérez, April 04, 2014
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¿Qué niño cubano no recuerda al coquito acaramelado? Durante mi infancia (y la de muchos de mis coterráneos), ésta era mi merienda del receso escolar casi todos los días. Una señora que vivía frente a la escuela los vendía acabaditos de hacer, así, calentitos, riquísimos, bien caramelizados. Y como nunca me bastaban los que compraba, al día siguiente iba por más.

“A este paso, es mejor que tú misma le hagas los coquitos”, le decía mi padre a mi madre al ver cuánto me gustaban. Claro, como a él le encantaban tanto como a mí, yo sabía que su “sugerencia” también estaba ligada a sus deseos de tenerlos al alcance de su mano. Pero su “consejo” no cuajó: mi mamá, siempre atareada con la costura, no tenía tiempo para eso.

De modo que mi papá tuvo que conformarse con que yo se los trajera de la escuela. “Compra mitad para ti y mitad para mí”, me recordaba cada vez que me daba el dinero para adquirirlos. Así pasó hasta que concluí los estudios pre-universitarios. Luego, los coquitos se desaparecieron, y no fue hasta muchos años después que volví a degustarlos.

Para entonces, ya no vivía en Niquero, mi pueblo natal, sino en Ciudad de la Habana, la capital cubana. Casi todos los días, una señora pasaba por delante de mi casa pregonando sus coquitos “acaramelaos”. Fue ella, precisamente, quien me explicó cómo hacerlos: “Vas a necesitar coco, azúcar ‘prieta’ y agua, y luego un almíbar a punto de caramelo para cubrirlos”.

Apenas pude, puse manos a la obra, así que conseguí coco bien rallado, lo eché en una olla junto con el resto de los ingredientes y lo cociné hasta que la mezcla estuviera espesa. Acto seguido, la dejé enfriar e hice bolas pequeñas con ella. Aparte, hice el almíbar y se lo rocié por encima a cada bolita.

Confieso que los primeros coquitos no me quedaron del todo bien, ya que el almíbar se azucaró un poco, pero más adelante, conseguí unos divinos. Obviamente, a los niños de mi familia les encantan. Y a los no tan niños también, debo decir.

Si te gustan las golosinas con coco, especialmente las que se elaboran en casa, prueba a hacer tu propio coquito acaramelado. Seguro que te irá tan bien como a mí. ¿Te animas?

popped Migdalis Pérez
Aunque mi familia dice "comes como un pajarito" porque prefiero porciones más pequeñas, me encanta cocinar, descubrir nuevos sabores, y experimentar con recetas exóticas. Disfruto de programas de cocina y siempre estoy en la búsqueda de cualquier sugerencia o truco para ayudarme a mejorar mis habilidades culinarias. También me gusta sorprender a mis seres queridos con nuevos platos, volver a conectar con ciertos alimentos de mi infancia (los que nunca se olvidan), visitar nuevos restaurantes, y explorar la gastronomía de otros países. Soy periodista, cubana, y vivo en Miami donde me dedico por completo a la escritura. No dudes en visitar mi proyecto personal en revistacatalejo.com

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