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El Capuchino, un Postre Cubano que no Lleva Café

By Elvira de las Casas, February 03, 2014
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Un capuchino o capuccino, para cualquier ciudadano del mundo, no es más que una taza de café expreso con espuma o crema de leche y polvo de cacao o canela. Pero para los cubanos, es una panetela esponjosa y empapada en almíbar, de un amarillo subido, capaz de hacerle la boca agua al más encarnizado enemigo del azúcar.

Este postre está muy ligado a mis recuerdos de la niñez. Cuando iba a la escuela primaria, todos los días pasaba frente a una dulcería que a aquella hora de la mañana comenzaba a hornear los pasteles. De tanto pasar por allí, algunos dulceros ya nos conocían a mis compañeros de escuela y a mí, y a veces nos llamaban para regalarnos los recortes de la pastelería o cucuruchos llenos del merengue que sobraba después de decorar los cakes. Más de una vez gasté el dinero que me daban en casa para la merienda, en un dulce de capuchino, aunque a la hora del receso ya me lo había comido y tenía que esperar hasta la hora de almuerzo para volver a comer.

Aquellos que me leen y no son cubanos, tal vez no entiendan la obsesión que tenemos nosotros por ese dulce esponjoso, almibarado e intensamente amarillo que saboreábamos en los cumpleaños de la niñez. Tendrían que probarlo para saber cuán delicioso es.

Lleva pocos ingredientes: yemas de huevo, azúcar y maicena. Nada más. Ni harina, ni leche, ni mantequilla. El secreto de su exquisito sabor es el almíbar, un jarabe bien espeso sin el cual el capuchino sería una insignificante panetelita más bien sosa. Pero ese toque final, generalmente con un sabor anisado o de vainilla, lo convierte en una obra maestra de la repostería criolla.

Los cubanos hacemos esa panetela borracha de diferentes maneras, y de acuerdo a la forma que le damos, su nombre varía: cabezotes, si se trata de un dulce redondo; capuchino, si tiene la forma de un cono; y cake de capuchino, si es una torta grande, suficiente para varias porciones.

Si vives en el sur de la Florida, probablemente sabes de qué te estoy hablando. Pero si vives lejos de aquí, te recomiendo que, la próxima vez que pases por Miami, no dejes de entrar a una dulcería cubana y pedir un capuchino. No te darán una taza de café, sino una panetelita borracha en forma de cono. Escríbeme entonces, y cuéntame qué te ha parecido.

popped Elvira de las Casas
Aunque nací en Cuba, he vivido en Estados Unidos durante 22 años, y he trabajado como reportera y editora de varias publicaciones. Soy madre de dos hijos, tengo tres nietos y un marido maravilloso. Él decidió casarse conmigo después probar mi receta de frijoles colorados, lo que demuestra que el amor entra por la cocina. Contrariamente a la creencia popular, los cubanos sólo comen carne de cerdo y frijoles negros en la víspera de Navidad y otras fiestas. El resto del tiempo, tenemos una gran variedad de recetas para elegir. La tradición culinaria cubana ha ido evolucionando desde la época colonial y tiene influencias africanas. Es un crisol de culturas riquísimas. Los invito a probar un bocado.

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