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Aventuras en la Cocina: Cuando Me Animé a Probar Criadillas

Aventuras en la Cocina: Cuando Me Animé a Probar Criadillas

By Leslie Limon, September 13, 2013
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Nunca me he considerado una persona aventurera, especialmente cuando se trata de la comida. Pero cuando pienso en todas las diferentes comidas que he probado en mis casi 13 años de vivir en México, me doy cuenta de que me he vuelto más aventurera de lo que jamás había imaginado.

Una de las comidas más exóticas que he probado son las criadillas (testículos de toro). Las criadillas son poco comunes en Estados Unidos pero en otras partes del mundo, incluido mi México querido, son toda una delicia.

Aunque hoy en día disfruto mucho comer criadillas, no fue amor a primer bocado. (Tuve una experiencia parecida con los nopales.) La primera vez que probé las criadillas fue durante mi primer año de vivir en México. Mi concuñada las había preparado para un desayuno familiar. En aquel entonces yo todavía era una mujer joven y escéptica, que se negaba a probar algo nuevo por miedo. Y para mí no había alimento más aterrador que las criadillas. No podía creer que las iba a probar. La verdad es que no quería hacerlo, pero tampoco quería herir los sentimientos de mi concuñada sin siquiera probarlos. Así que cerré mis ojos y pegué un bocado para probar. No me detuve ni un segundo para saborearlo, solo me lo pase entero y decidí que no me gustaban. Mi decisión no tenía nada que ver con el sabor o la textura de las criadillas, solo con el hecho de que no podía dejar de pensar en que estaba comiendo testículos de toro.

No volví a probar criadillas hasta unos 10 años después. Para ese entonces las cosas habían cambiado. Yo ya era una mujer 10 años mayor; más madura y más sabía. Ya había aprendido a basar mis decisiones sobre los alimentos en su sabor y su textura, y no juzgarlos solo por su origen. Y como bloguera de comida, ya no me daba miedo probar cosas nuevas. Mi nuevo lema era, “entre mas exótico, mejor.” Así que cuando mi cuñado los preparo un día en el rancho de la familia, no dude en comerlos por segunda vez. Pero esa vez me tome el tiempo para realmente saborearlos y apreciar todos los sabores y texturas. El sabor de las criadillas me resultó muy parecido a las salchichas alemanas. ¡Estaban riquísimas!

¿Y sabes qué? ¡Me encantaron! Un solo bocado no fue suficiente. Me comí uno, luego otro, y luego otro más. Desde entonces trato de no negarme a probar cosas nuevas por más exóticas que suenen. Y casi siempre me llevo una muy grata sorpresa y experiencia.

Ahora cuéntame… ¿qué es lo más exótico que has probado?

popped Leslie Limon
Soy esposa, madre de cuatro hijos y una diosa doméstica. Mi pasión por la cocina comenzó cuando era pequeña, mirando (y ayudando) a mis abuelos cocinar deliciosos platos caseros mexicanos. Nos mudamos desde el sur de California a la ciudad natal de mi marido en Jalisco, México hace 12 años. Aquí es donde mi suegra me enseñó cómo hacer platos tradicionales de Los Altos de Jalisco. Tengo un blog llamado "La Cocina de Leslie", que no sólo es un lugar para compartir mis recetas y anécdotas de la familia, sino también una celebración de la rica cultura y las tradiciones de México.

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