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Taza de café

Un Rico Cafecito

By Ethel C. Palací, November 28, 2014
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¡Latinos y ciudadanos del mundo, para muchos no puede faltar una taza de café para comenzar el día!

Cuando unos comienzan el día, otros lo terminan. En algunas partes calienta el sol tropical, cuando en otras la nieve fría congela los lagos. Pueden ser polos opuestos, sin embargo, creo que los dichos tradicionales no fallan, y por algo hay uno que dice: “Los polos opuestos se atraen”. Y en cuestiones de países y culturas esa atracción tiene el mismo nombre: “CAFÉ”.

Más que sabor y aroma, el café define culturas y formas de vida.

Aparte de los estilos más tradicionales que utilizamos la mayoría de nosotros en casa, hay herencias, costumbres en otros lugares y tips que te pueden dar ideas a la hora de preparar un café.

En México, al café de olla se le añade canela y piloncillo, queda ¡delicioso!

En Centroamérica, se toma con especias, miel y crema.

En España, el “carajillo” es un café con algo de licor (como el coñac). Un estilo reconfortante especialmente en los días de mucho frío. También la cultura catalana influenció en los países de América del sur con una especialidad que se prepara en una cazuela de barro, flambeada con ron y cáscara de naranja.

En Suramérica se toma café en diferentes horas del día. Por la mañana, café con leche y en el transcurso del día, el famoso “expreso”… ¿o tal vez un tinto, un guayoyo o un marrón?

El café en deliciosas formas:

Expreso: Es de origen italiano, debe prepararse bien fuerte, de sabor intenso y gran cuerpo.

Cortadito: ¡Mi favorito! A una taza de café fuerte se le añade un poco de leche caliente.

Capuccino: Se coloca café solo hasta la tercera parte de una taza, el café debe estar recién hecho y muy caliente, en lo posible que sea un café expreso, luego se agrega leche calentada al vapor, lo que le dará espuma.

Café con leche: ¡El más popular entre los latinos! Se coloca café hasta la mitad de la taza y se completa la otra mitad con leche bien caliente. Hay quienes amantes de la leche, y al mejor estilo de la mayoría de las cafeterías latinas, se toman el café con leche que consiste en 3/4 taza de leche y un chorrito de delicioso y fuerte café cubano o expreso.

Café cubano: Se caracteriza por ser muy dulce y se logra adicionando de 4 a 5 cucharaditas de azúcar al contenedor donde el café va a gotear, si se prepara en una cafetera eléctrica de café cubano. El método común y a mi gusto, donde queda más delicioso, es lo que le decimos hacer “el café a mano”. Se utiliza una cafetera moka de café italiano o macchinetta, las que se consiguen fácilmente en los mercados latinos, en todos los precios y colores. Se prepara el café utilizando el molido típico de café cubano, muy fino e intenso. Cuando comienza a hervir y larga las primeras gotas, se añaden solo unas pocas al azúcar y se mezcla enérgicamente. Esto forma una pasta cremosa, de color marrón claro. El café restante se añade a esta pasta y se mezcla, creando una capa de espumita, encima del café.

¡Mmm… Que rico! Tal vez tú, como yo y como la mayoría de los latinos, amamos la tradición cafetera en las mañanas; ya sea en casa o en las ventanas rápidas de las pequeñas cafeterías latinas que se llenan de personas empezando el día buscando un buen café (o una colada de café, si lo pedimos en una cafetería cubana).

Día a día en el mundo entero, el delicioso “cafecito” es indispensable en la buena mesa ya sea para cerrar una comida, saludar a una amiga y socializar, descansar del trabajo, recuperar energías o presentado en diversas y deliciosas recetas.

Nada resulta tan cautivante y acogedor, no importa el rincón o lugar del mundo, como una buena taza de café.

popped Ethel C. Palací
Siempre me han fascinado las costumbres y tradiciones de diferentes culturas. Como editora, escritora y periodista, tuve la oportunidad de viajar y explorar diferentes facetas de la cocina internacional. Soy de herencia italiana y española, y la mayoría de mis recuerdos y experiencias inolvidables tienen que ver con una comida especial. Mis abuelas y tías preparaban la masa o el guiso del domingo que toda la familia disfrutaría. Una larga mesa llena de diferentes carnes, ensaladas, pasta y pan horneado en casa. En mi vida, la comida es sinónimo de hogar, la familia, la calidez y alegría. Es un arte que combina la creatividad y los sentidos. Es una pasión que comparto con mi marido, mis hijos, mis hijas y amigos.

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