Ricos Pancitos, ¡Tanta Variedad! - Que Rica Vida

rico pancito so many different types

Hay dos memorias que mi mente y mi olfato atesoran. Solo basta con oler el aroma de pan recién horneado, y esos recuerdos se hacen vivos inmediatamente.

Mi “nono” (abuelo paterno), salía en bicicleta todas las mañanas muy temprano, directo a la panadería de Don Julio, para comprar pan recién horneado y traerlo antes que mis hermanos y yo saliéramos para ir al colegio.

Nada se compara a despertar por las mañanas, entre el aroma de pan fresco y café recién colado. Siempre digo que no hay malhumor o desgano que el gratificante olor a pan horneado no pueda cambiar. A veces me pregunto por qué es tan irresistible la tentación de disfrutar un pedazo de pan ya sea en el desayuno, la merienda de la tarde o mientras esperamos para que nos traigan la comida en el restaurante.

Para nuestra cultura latina, el pan es más que un alimento. El pan con sus atributos y características es motivo de memorias, tema de recuerdos y protagonista de encuentros. Es como si toma vida propia según el lugar, la región y las costumbres. Como ejemplo de eso, somos un grupo de amigas que llegamos a los Estados Unidos más o menos en la misma época pero procedentes de diferentes países: Cuba, Colombia, Chile, Perú, México y Argentina. Diferentes costumbres, sin embargo, una sola presencia, un solo aroma nos une con la misma sensación de placer y añoranza: el pan calentito y fresco. ¡Qué ricura es compartirlo!

Para Adriana, el “pan de bono” de su querida Colombia, es el recuerdo de tardes frías cuando lo disfrutaba con una taza de chocolate caliente y dice: “Mi mamá lo preparaba en cantidades. Nunca faltaba en el desayuno. Hasta le convidaba a las vecinas”.

Martha cuenta que en Perú, hay una gran variedad de panes típicos según la región donde se elaboran. Sus características son diversas pero se destacan las “chaplas” de Ayacucho, el pan de tres puntas de Arequipa, el “sarnita” de Cusco, el pan “chancay”, el pan de “torata”, los panes artesanales hechos a base de trigo, así como los de masa crocante. Sin embargo Martha siempre recuerda el pan francés peruano y comenta: “Es muy popular y se come mucho en el desayuno o para preparar sándwiches para el almuerzo”.
Mi amiga Olga no tiene mucho que agregar, porque el delicioso “pan cubano” podemos saborearlo caliente y tostadito con bastante mantequilla en cualquiera de las cafeterías latinas de Miami. Olga dice algo muy curioso: “En Cuba, cuando las panaderías sacaban el pan cubano recién horneado en la mañana, el aroma inundaba todo el barrio”.
Me llamó la atención lo que leí en alguna parte, que Chile es, después de Alemania, el segundo consumidor de pan a nivel mundial, siendo “la hallulla” uno de los panes favoritos de los chilenos. Mi amiga Alexandra explica que significa “bollo de fiestas” y es un pan blanco de harina refinada y su forma es redonda. Sin embargo Alex suspira cuando recuerda: “¡El “pan amasado chileno”, calentito en invierno con mantequilla!”,
Claudia cuenta que el Día de los Muertos el 2 de noviembre es muy celebrado en México. Dentro de sus tradiciones se mezclan sentimientos contrastantes, como lo son el dolor de

perder a un ser querido, unido al colorido de la fiesta y la diversión. Claudia dice: “El “Pan de Muerto” es un pan típico que se elabora ese día como símbolo brindándoles un culto a todos los desaparecidos”.
En mi país, Argentina, el pan es sinónimo de familia y amigos. En especial en Buenos Aires, la influencia italiana y española en la tradición del pan es muy grande. Puedo decir que casi hay una panadería en cada cuadra. Es imposible olvidar el “pebete” y la “figacita”, dos panes típicos infaltables para preparar cualquier sándwich.

A los latinos nos encanta el pan, es parte esencial de nuestra mesa, nuestro hogar, nuestras reuniones familiares, nuestros encuentros con amigos. Solo o acompañado con todo lo que nos gusta: mantequilla, dulce de leche, mermelada, queso crema, embutidos o simplemente caliente y recién horneado.

A veces a los latinos en Estados Unidos, nos resulta un tanto complicado conseguir ese mismo pan de nuestros países que a su vez nos trae tantos recuerdos. Sin embargo, a través de los años de vivir en tierra norteamericana, descubrí que hay ciertas marcas y variedades como los Pillsbury Grands Biscuits, que se los consigue en el congelador de todos los supermercados y con ellos podemos hornearlos y hacer pan en casa.

Podemos hornear cualquier tipo de pan o masa deseada como pizza, croissants, baguettes o cualquier tipo de pan que nos recuerde todo lo nuestro y lo mejor de nuestras memorias favoritas.

Publicado en: Qué hay de Rico

También te puede interesar...

Deja un comentario


Publicidad


Publicidad