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Mujer abriendo su alacena

¿Qué Guardas en el Pantry? La Magia de la Improvisación en la Cocina

By Bea Osorio, December 19, 2014
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Grab-and-Go:

Llega la hora de comer, me asomo a la nevera y al pantry, o despensa, veo de lo que dispongo y no atino sino a imaginarme una varita mágica que me conceda todos los ingredientes para hacer el plato que más me provoca.

Las noches y los fines de semana suelen tomarme desprevenida. El trabajo me hace olvidar ir al supermercado y cuando llego a casa, termino siempre recordando que las varitas milagrosas solo existen en los cuentos de hadas.

Sin embargo, hay una solución, y es el hermoso arte de la improvisación–el cual tiene en la culinaria un campo de acción bastante amplio y maleable–; tal vez no encontremos un hada madrina en nuestra despensa, pero es posible, de todas formas, hacer magia con unos cuantos ingredientes de los que ya nos hayamos olvidado y que sigan por ahí guardados.

Cuando viví en Venezuela tenía la bodega–o tienda, o mercadito–casi en la puerta de mi edificio. Allí había todo lo que pudiera necesitar, desde verduras y frutas frescas hasta baterías para el reloj–incluso, cuando la pereza era excesiva llamábamos al abasto y recibíamos la compra en la puerta de la casa.

Al llegar a los Estados Unidos, a ciudades con inviernos muy duros, todo cambió para mí. Se acabaron las bondades de mi abasto y del clima tropical, y tuve que salirme del libreto de los recetarios y darle valor a mi pantry. Desde entonces trato de verlo como un aliado en mis aventuras, y hoy me ayuda a jugar más con mi imaginación a la hora de cocinar.

Por ejemplo, recuerdo una ocasión, hace un par de años ya, en que me quedé sin tomates y sin crema de leche–básicos, para mí, en la cocina. En mi pantry había un poco de curry en polvo y un par de calabacines (zucchini). Así que me inventé unos fetuccini con rodajas de zucchini ligeramente dorados y rociados al curry. El plato fue una revelación para mi propio paladar, y me sentí orgullosa de mí misma. Si hubiera tenido tomates o crema de leche habría hecho una crema para pastas o una napolitana. Otro ejemplo de material para improvisación: el arroz; éste ha sido también fuente de inspiración para mí: ahora me arriesgo a ver qué me queda en el pantry y hago un risotto “a la lo que haya”, con el que ya he tenido éxito un par de veces.

Hay quienes dicen que improvisar en la cocina requiere de mucho conocimiento. Yo, por otro lado, prefiero creer en ese toque de suerte de los que no planificamos tanto y nos dejamos llevar por el amor que le tenemos a la cocina, y todo lo inesperado y delicioso que puede salir de allí. Tú, ¿te dejas llevar por la inspiración? ¿Cómo te ha ido preparando platos inventados de repente?

popped Bea Osorio
Nací en Caracas y veo a mi ciudad como una colorida maqueta de pequeñas nacionalidades. En el centro pasé mi infancia entre las vitrinas de la pastelería italiana, el aroma colgante de la charcutería española y el aceite hirviendo de las sartenes criollas. Es difícil saber dónde se origina la receta de una abuela venezolana. En mi caso, puede ser del frío fronterizo de mi sangre colombiana o el calor de la goajira costeña. Hoy desde Los Angeles, otro prisma también construido de mezclas indescifrables, los invito a sentarnos en una mesa a disfrutar y hablar de comida, mi ritual preferido.

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