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Mesero sirviendo vino

Escoge el Vino Perfecto para tu Cena

By Luciana Lamberto, July 25, 2013
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Para mí, escoger un vino ha dejado de ser una tarea complicada. La veo como una especie de aventura en la que salgo a buscar nuevos sabores para compartir con mis amigos y familia. Realmente, cuando se trata de vinos, es cuestión de animarse a probar.

Hace un par de años escribí un artículo sobre un delicioso ‘Orvieto Clásico’ que probé en Italia. Gracias a ese artículo, me gané una beca para estudiar los fundamentos del vino. En esas clases pude probar deliciosos vinos de todo el mundo y, lo principal que aprendí, es que hay variedades para todos.

Yo siempre digo que los vinos pueden compararse con los zapatos, que tanto nos gustan a las mujeres: Hay para todas las ocasiones, precios y gustos. Los hay para todos los días y para momentos especiales, como una boda, una promoción o el cumpleaños de algún amigo. Los hay con mucho cuerpo (como un par de tacones) o llenos de textura. Los hay simples (como un par de zapatos bajos), o clásicos.

Hay caros, como los zapatos de diseñador que valen la pena para una cena especial, pero también hay ideales como esos zapatos que te costaron poco pero que te encantan y siempre te los admiran en la calle. De este tipo son los que encuentro en la sección de Great Values (buen precio), y casi siempre son botellas por menos de 12 dólares.

Qué vino comprar

Lo primero que pienso a la hora de comprar un vino es qué voy a cocinar o a comer esa noche y quiénes son los invitados. Obviamente, el precio es algo que tomo en cuenta, en especial porque en mi casa, el vino es un amigo frecuente.

Siempre leo las etiquetas. Algunas son muy bonitas y me ayudan a conocer la región, la variedad y el año de la cosecha, entre otras cosas. Cuando veo una botella que tiene una puntuación de 90 para arriba y está a buen precio, me la llevo sin dudarlo.

Algo que tenía en cuenta anteriormente era que, si iba a tener una cita, escogía siempre una botella de blanco, para que mis dientes no quedaran manchados. Ya he sobrevivido a esa etapa.

¿Rojo, Blanco o Rosado?

El vino es una bebida que se toma todo el año y, si bien hay recomendaciones de cómo tomarlo, cada uno puede experimentar a su manera. Para mí, a partir del comienzo del otoño y obviamente en invierno, el rojo o tinto es el ‘rey’, como lo son las botas, el zapato de la temporada. Pero eso no significa que cuando se me antoja una copa de champán o tengo amigos que gustan del blanco, tenga que esperar hasta la primavera para abrir una botella.

Con la llegada del verano, todo cambia: mi favorito suele ser el Prosseco, un espumante italiano que se toma frío y que es delicioso. También se me hace agua la boca cuando pienso en un Riesling, que se siente suave en el paladar, pero a su vez es refrescante. Y últimamente se me dio por los vinos rosados, algo que antes no quería ni siquiera probar.

El rosé tiene muchas opciones en el mercado: hay rosados espumantes o Moscato rosado, que es dulce. Yo lo prefiero con el postre, aunque a mi esposo le gusta tomarlo como aperitivo.

Todos estos son ideales para una cena con pescado, ensaladas de todo tipo, pasta con camarones o atún con cuscús. Por ejemplo, un prosecco que tenía guardado en el refrigerador me inspiró a hacer una ensalada de pollo, arándano, manzanas y queso Roquefort para la cena.

Aún en verano también me provocan los vinos rojos. En esta época de calor y humedad, voy a la tienda en búsqueda de un Pinot Noir (California tiene opciones deliciosas), de un Tempranillo (España) o de un Cabernet Franc (Francia). Estos vinos también se pueden tomar fríos. Me encanta servirlos en la mesa para acompañar una cena con pastel de carne, albóndigas, hamburguesas de pavo o una parrillada.

Y, por supuesto, no puedo dejar fuera de esta lista a la famosa sangría, una bebida que es un clásico de mis veranos.

El vino también es el complemento para el momento de los postres: una torta de manzanas con Oporto (Portugal) es exquisita. Lo sé porque mi abuela preparaba esta torta y me tocó esperar a ser mayor de edad para poder probarla con oporto. ¡La espera valió la pena!

En varias ocasiones me gusta sorprender a mis invitados con una copa de Moscato para acompañar la torta de chocolate, o refrescarlos con una bebida de Champán con helado de limón, que puede hacerse también con un poquito de vodka, al estilo italiano.

Como amante del vino, siempre estoy dispuesta a probar y compartir nuevos sabores, pero también le soy fiel a los que me gustan mucho. Son como esos zapatos que siempre te sientan bien y que los puedes usar con casi todo.

¡Salud, amiga, y que disfrutes de una buena copa! ¿Cuál es tu favorita para el día de hoy?

No te olvides de beber con moderación y, si la cena no es en tu casa, asegúrate de conseguir alguien que te maneje o toma un taxi.

popped Luciana Lamberto
Lejos de ser una verdadera experta culinaria, mi pasión radica en aprender y compartir todo lo que implica la preparación de una comida, la historia detrás de una receta, y las historias que siguen después de una reunión alrededor de una mesa. Nací y me crie en Argentina, y soy amante del vino, una bebida que me acostumbré a apreciar con la familia. Mi padre me enseñó ya que el es un connoisseur de vino. Como lo hago con la comida, me encanta narrar las experiencias de cada copa de vino, ya sea con amigos, la familia o sola. Espero que disfruten de estas historias.

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