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Table of food

Glosario Culinario

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Achiote
El achiote generalmente se refiere a las semillitas rojas muy atractivas del fruto de este árbol del cual se usa tanto la pulpa como las semillas.

La pulpa generalmente se usa en pasteles para darles color, y las semillitas como especia. El achiote también es conocido como annatto. Esta última era más usada por los indios del Amazonas, y los Aztecas en México. Sin embargo, aunque las encontrarás el supermercado bajo cualquiera de los dos nombres, achiote es como más se conoce en México y el Caribe.

Dependiendo de como se procese, los colores que derivan de este fruto varían del amarillo al rojo ladrillo. Es por eso que el annatto/achiote se usa mucho comercialmente para darle color a los chorizos, mantequillas, quesos o darle un sabor ahumado a una variedad de elementos como por ejemplo el pollo, carnes, y pescado ahumado.

Y en la cocina caribeña verás que se agrega a veces en el sofrito y se usa con regularidad para darle color al famoso arroz amarillo. Personalmente, me encanta agregar achiote en los guisos, salsas, y chilis, o en todo aquel plato al que quiera darle un toque ahumado pero suave, sin abrumar al paladar. También puedes agregarlo al aceite de oliva para darle color y sabor.? Vale destacar que cuando lo usas como colorante no le agrega sabor a la comida.

Lo consigues en forma de semillas, en pasta, o molido. Hay marcas que le agregan MSG, y si no lo toleras, te recomiendo compres una marca sin agregado de MSG. ?Compra las semillas que tengan color rojo vivo o anaranjado. Evita las de color marrón, estas denotan que las semillas no son frescas y han perdido el sabor.

Adobo
"El adobo es sinónimo de marinado, es decir la salsa, las especias o el condimento en que se deja marinar el corte de carne (pescado, aves, puerco, de res) que vayas a cocinar para darle a la carne más sabor y a la vez ablandarla. Existen adobos secos y adobos líquidos que se aplican dependiendo de los resultados que quieras lograr o de la técnica de cocción que uses.

Por ejemplo, mi mamá dejaba adobando la carne para milanesas un día antes de hacerlas. ¿El resultado? Una textura mucho más tierna y un sabor más sazonado y rico. Los adobos secos son muy usados para carnes a la parrilla o al horno para darle más sabor, y cuando la carne ya es tierna y no necesita más que un toquecito extra.

Los adobos líquidos (usualmente compuestos de algún elemento ácido como el vinagre, o fermentados como la cerveza, el vino, mostaza, hierbas, etc.) se usan para macerar cortes más duros, pechugas de pollo, pescados y carnes de caza. No dejes de probar este delicioso Bistec Marinado en Cerveza a la Parrilla.

La palabra adobo es muy usada en Latinoamérica, aunque algunos le llaman marinado o marinar. De hecho, por su herencia española y debido a que el adobo tiene sus orígenes en España, los filipinos tienen un plato que se llama adobo, una combinación de los indígenas de las filipinas con las tradiciones españolas. El plato consiste en pollo cocinado en una salsa de vinagre, salsa de soja y especias que luego se sirve sobre arroz blanco.

Mis adobos favoritos, ya sean secos o para agregar en adobos líquidos, son los que llevan chipotle, merken (ají mapuche), o ají panca (chile peruano).

La próxima vez que hagas milanesas, te recomiendo que las dejes adobar durante la noche. Nunca más las harás sin adobar.

Agave
El agave más allá de ser el nombre de la planta (cactus) de la cual se hace el tequila, últimamente es tan o más conocido aún por el derivado de esta: néctar (o almíbar) de agave o más conocido en México como “aguamiel”. Los Aztecas consideraban al agave como un regalo de los dioses y usaban el néctar o aguamiel para darle más sabor a la comida y a las bebidas.

En la actualidad, debido a sus conocidos beneficios para la salud, este néctar (agave azul) se ha tornado parte de una dulce revolución gastronómica, como forma para reemplazar al azúcar.?Como el néctar de agave es más dulce que la miel, se necesita usar menos que las cantidades regulares que usarías de azúcar o miel. Esa es una de las razones por la cual hoy día es tan popular si buscas controlar tus calorías o reducir el consumo de azúcar.

El néctar de agave es muy usado en las cocinas crudas y veganas, tanto en postres, platos principales y también en bebidas. La única recomendación es que siempre que uses agave vayas probando mientras agregas de a poco: no olvides que la intensidad de dulzura es mucho más elevada a lo que puedas estar acostumbrado si es que no lo has usado antes.

Aguacate
Existen distintos nombres para esta deliciosa fruta: en México son “aguacates”, en Argentina y Chile “paltas”, en Estados Unidos “avocados” y en Brasil “abacates”. Los hay más grandes, más pequeños, más o menos acuosos, fibrosos o cremosos. Personalmente prefiero los cremosos como los de California o México. Los de la Florida son más grandes, con más contenido de agua y un tanto más insípidos. Son más económicos que otros, pero como ya sabes, sobre gustos no hay nada escrito.

Además de ser exquisitos, los aguacates cuentan con muchos beneficios nutricionales. Y aunque muchos los evitan porque tienen “mucha grasa”, en realidad cuentan con las grasas buenas que tu cuerpo necesita. Además, en las cocinas veganas y crudas, se usa mucho como estabilizante y para unir ingredientes. Al adaptarse a los sabores de lo que uses, es un reemplazo súper sano de grasas animales y aceites vegetales. El aguacate también tiene usos medicinales y de belleza.

Aunque lo primero que se te venga a la mente al pensar en el aguacate sea el tradicional guacamole, existen un sinfín de recetas con esta delicia. Yo, por ejemplo, suelo hacer una ensalada con palta pisada bien sazonada, combinada con mariscos pequeños, con un toque de jugo fresco de limón y perejil fresco. También puedes hacer tartas, bizcochos, tragos, batidos y mousse de chocolate con palta pisada y almíbar de arce. Y si necesitas un bocadito de media tarde o algo rápido para comer, simplemente corta medio aguacate, coloca rebanadas finas de tomate fresco, albahaca y mozzarella sobre pan integral tostado y agrega un toquecito de aceite extra virgen, fleur de sel, y ¡listo! Aquí tienes más recetas sorprendentes para disfrutar del aguacate.

Aguas Frescas
Ya de por sí el nombre te refresca el cuerpo y el alma… Popular en Estados Unidos, México, América Central y el Caribe, las aguas frescas son una bebida hecha de frutas, cereales, semillas y flores comestibles mezcladas con agua y azúcar.

Nada mejor que comenzar tu día con un vaso de agua fresca en tu desayuno. Para hacerlo aún más natural y sano, reemplaza el azúcar con almíbar de arce orgánico, y usa frutas frescas o congeladas en lugar de las enlatadas. A mí me encantan con bastante canela.

Entre algunos de los sabores más populares se encuentran el de tamarindo y el hibisco (una flor cargadísima de antioxidantes). Ah, y no nos olvidemos de la horchata, perfecta también para comenzar tu día o para disfrutar como un batido energético de media tarde.

Ajiaco
El ajiaco es una sopa tradicional de Colombia y es uno de los platos más representativos del país. Este plato se prepara con papas, pero no con cualquier tipo: se hace con papas criollas, unas papas cremosas, de color amarillento. Estas papas son un ingrediente clave ya que le dan cuerpo a la sopa.

La sopa de ajiaco varía de región en región, pero por lo general lleva pollo, hierbas como hojas de guasca (también clásica en Colombia) y pedazos de choclo o maíz. Esta sopa es tan suculenta que puede alimentar a un batallón. Dale un toquecito diferente y sírvela con crema, aguacate y alcaparras.

No todos los ajiacos son colombianos. En Cuba, el ajiaco es una sopa espesa que se prepara con plátano, yuca, batata y carnes de res y de cerdo. ¡Qué rico!

Ajo
El ajo es un ingrediente muy usado en las cocinas de casi todo el mundo. Las cocinas española, italiana, latinoamericana y mediterránea usan muchísimo el ajo, que casi que no puede faltar en sus platos. De pequeña, observaba a mi madre comer ajo crudo picado sobre su bistec. Lo digería sin problema. Y éste es uno de los desafíos para muchos: digerirlo. Pero para eso puedes hacerlo asado o saltearlo despacito hasta que se ablande. El ajo tiene altas propiedades medicinales entre ellas antibacteriales por lo que también se comercializa en pastillas. Personalmente, me encanta asar el ajo gigante (elefante) cubierto en aceite de oliva y luego untarlo sobre pan fresco.

Al Pastor
Al pastor es un forma de cocinar y un platillo parecido a los kebabs turcos y los gyros griegos. El plato al pastor surge en la zona central de México, seguramente adoptado de los inmigrantes libaneses que cocinan de esta manera—al asador, de manera lenta y elevada.

La diferencia más que nada está en la carne que usan en México (cerdo), a diferencia de la carne de cordero que suele usarse en el Medio Oriente. Así, la carne para hacer tacos al pastor se corta directamente del asador y se sirve sobre una tortilla con queso y verduritas frescas como lechuga, tomate cortadito, cebolla y cilantro.

Albóndiga
Las albóndigas son bolitas de carne picada que se unen con pan rallado, huevos batidos y especias como perejil. La carne más utilizada es la de res, pero también puedes preparar albóndigas con cerdo, pescado o pavo. Suelen comerse guisadas o fritas, y son las compañeras fieles de un buen plato de pasta. Pero al ser tan versátiles, también son perfectas para servir de entremés durante un cóctel, como entrada o como estrella de tus recetas favoritas.

De pequeña, las albóndigas que hacía mi mamá era uno de mis platos favoritos. Comía hasta no dar más. Una vez que fui a verla cuando ya vivía en los Estados Unidos, me traje de regreso a Nueva York una bandeja entera de sus albóndigas con salsa casera. Puedes hacer muchas a la vez y congelar algunas para poder usarlas en cualquier ocasión.

Alfajor
El alfajor es un dulce de repostería típico de Latinoamérica y España. Básicamente se trata de una especie de “sándwich” que se arma con dos galletas y un relleno dulce.

En Latinoamérica, el relleno más común es el dulce de leche, pero también hay alfajores rellenos con mousse de chocolate, mantequilla de maní o hasta jalea de frutas. Además, pueden estar cubiertos de chocolate o azúcar impalpable y hasta estar decorados con nueces. Recuerdo que mi padre siempre me consentía con los alfajorcitos de maicena caseros.

En España, se lo conoce comúnmente como “alajú” y es un dulce típico de las fiestas navideñas. Si bien el concepto es el mismo (dos galletas que cubren un relleno dulce), el alfajor español es bastante diferente del resto. Se trata de dos obleas que cubren un relleno que es una masa a base de almendras o nueces, pan rallado y tostado, especias y miel bien cocida.

Los alfajores son muy fáciles de hacer. Simplemente prepara galletas de azúcar, vainilla o fécula de maíz y únelas con dulce de leche o cajeta. Son perfectos para agasajar y llevar a fiestas o meriendas.

Almendrado
De niña, siempre comíamos almendrado para las fiestas o durante los días calurosos. Lo disfrutábamos en todas sus formas, tanto su versión helada como la pasta hecha con almendras, azúcar, miel y harina (parecido a un halvah). Pero mi favorito siempre fue el almendrado frío, de forma rectangular, hecho con vainilla, almendras y con crema fresca batida encima.

El almendrado también puede ser una bebida hecha con leche de almendras y azúcar. A diferencia de la horchata, se utiliza el almendrado en lugar de leche y arroz.

En mi opinión, es más sano usar almendras crudas para hacer galletas como éstas, pasta o mantequilla de almendras en lugar de usar maní o cacahuete. Y cuando hago almendrado, la pasta hecha de almendras, no uso azúcar sino que le agrego pasta de dátiles. Si necesitara más consistencia, le agrego aceite de coco o pasta de castañas de cajú. Así lograrás un bocado súper nutritivo que ¡elevará tu energía en cualquier momento del día!

Almíbar
De niña, lo mejor de los duraznos en lata era el almíbar, me lo tomaba directamente de la lata y dejaba que los duraznos se secaran sin misericordia alguna. Además de eso, era el almíbar que venía con el dulce de batata o membrillo. Paraíso puro. El almíbar es simplemente agua con azúcar con una textura más espesa que el agua pero sin llegar a ser caramelo.

El almíbar es usado tanto en postres como el tiramisú, o en cocteles como el mojito—cuánto más almíbar, más delicioso el coctel, y más “peligroso” también. La perfección reside en el balance perfecto de la cantidad que uses.

El tema con el almíbar es que sea de calidad y no uses jarabe de maíz de alta fructosa. La manera más fácil es hacerlo tú mismo, simplemente lleva 2 partes de azúcar y 1 de agua; los mezclas en una ollita, dejas que se derrita sin dejar que se queme, hasta lograr una consistencia de jarabe. Lo sacas del fuego, y lo colocas en un recipiente que aguantará bien por hasta seis meses en la heladera.

En especial durante épocas festivas, si deseas destacarte con esos cocteles mágicos, agrégale un toque de almíbar y verás que tus invitados vendrán a preguntarte cuál es el ingrediente secreto de tus cocteles.

Arepa
Muy tradicional en las cocinas colombianas y venezolanas, la arepa es un tipo de pan de forma circular hecho de maíz molido cocido. Puedes disfrutarlas con ingredientes dulces o salados y hasta comerlas para acompañar cualquier plato. Las arepas colombianas suelen ser más finitas que las venezolanas. Las más gruesas son ideales para rellenar con queso o carne.

Las arepas tienen una forma similar a las pupusas salvadoreñas. También hallarás arepas en Panamá, República Dominicana, las islas Canarias y Puerto Rico. En Cuba, las arepas son tortitas de trigo dulces que se comen calientes con almíbar o sirope, muy parecidas a los panqueques.

En tu próxima fiesta, prepara arepas y ¡varía estilos y rellenos!

Arroz con Leche
El arroz con leche es un postre tradicional español y de las Américas. En mi casa se hacía de cero: cocinando el arroz en lo que ya había comenzado a ser una leche un tanto más espesa y dulce. Luego se servía con canela y dulce de leche. La consistencia del arroz con leche en general tiende a ser más espesita, como si fuera un pudín.

Este postre es muy fácil de hacer y además lo puedes servir tanto frío como caliente. Si quieres probar un arroz con leche más suculento, prepara esta receta de arroz con tres leches.

Arroz con Mango
Arroz con mango” es una expresión coloquial que significa confusión o lío. Pero en el mundo culinario, se trata de una receta exótica preparada con arroz, pedacitos de mango, cebolla, crema, caldo, mantequilla y vino blanco. También puedes hacerlo con leche o agua de coco (o ambas, mitad y mitad) para una versión aún más tropical. Este es un platillo ideal para acompañar tus pescados y carnes blancas o vegetales. ¿Sabías que también puedes hacer un delicioso postre con este plato? Sí, un pudín de arroz con mango y esencia de vainilla, servido con helado o sorbete. ¡Una deliciosa confusión de sabores!

Arroz Zambito
Una de mis cocinas favoritas es la peruana… tanto es así que podría comer ceviche, causa y otros platillos peruanos todos los días. Y es que los platos que forman parte de la gastronomía peruana son irresistibles, frescos y cargados de sabor. ¡Ni hablar de sus postres! Se me hace agua la boca de tan sólo pensar en el suspiro de limeña o en el arroz zambito, un postre parecido y– hasta se podría decir derivado–del clásico arroz con leche español. La diferencia es que el arroz zambito lleva ingredientes extras como pasas de uva, pacanas o nueces, especias como canela, anís, coco y chiancaca (chancaca) o azúcar moreno, que es lo que le da un color y sabor más intenso.

Algunas recetas le agregan un toque de alcohol, pero personalmente prefiero obviarlo, en especial si lo servirás a los más pequeños.

Mi manera favorita de servirlo es, por supuesto, con una cucharada súper generosa de dulce de leche o cajeta, y canela espolvoreada encima.

Si eres intolerante a la lactosa, puedes preparar este postre con leche de cabra, leche sin lactosa, o bien con leche de almendra y coco. Si optas por ésta última, te aseguro que sabor no te faltará, y es probable que nadie se dé cuenta de la diferencia. Y si quieres probar algo menos tradicional, anímate a preparar un arroz zambito con trocitos de chocolate y un toquecito picante de cayena.

Arvejas
Las arvejas, también conocidas como guisantes verdes o chícharos, son las semillas que hallarás en las vainas de las judías verdes. Si no cuentas con mucho tiempo, la manera más fácil de comprarla es en lata o congelada. Personalmente, si tengo que elegir una, escojo la congelada porque los nutrientes están mejor preservados que los de la lata. En los platos latinos, los guisantes aparecen con cierta humildad en platos de arroz y risotto; y con más frecuencia en pasteles de carne y papa, empanadas, guisos, ensaladas y deliciosas sopas cremosas de arvejas y brócoli.

Yo tengo épocas en las que me antojo con arvejas. Hace tiempo que no me sucede. Pero son el tipo de guisante que mejor tolero. De niña, siempre estaban presentes en la famosa ensalada rusa–una ensalada fría con papas, zanahorias, arvejas y mayonesa. Algunos también le agregan huevo, tomate, cebolla, perejil y hasta pollo o atún. Y ésta era una de las mejores técnicas que mi mamá utilizaba para que comiéramos más vegetales.

La verdad es que las arvejas son un complemento lleno de nutrición ideal para agregar a cualquier plato. Son muy versátiles y se adaptan a cualquier plato para elevar su nutrición, textura y sabor. Un consejito: para conservar su textura fresca, no las cocines demasiado.

Asado Negro
Típico de Venezuela, el asado negro consiste en un corte de carne tierna como la tapa o colita de cuadril, que se prepara en una mezcla de melaza y especias. Pero la elaboración de este plato tiene muchas variaciones. Algunos usan vino, cerveza o ron con la salsa. Otros no usan ninguno de esos ingredientes pero marinan la carne en salsa Worcestershire con pimientos, cebollas y sazón a gusto. Algunas personas lo cocinan en el horno, otros sobre el fuego en la cocina.

Como verás, cada cual tiene su propia versión del asado negro. Lo importante es lograr el color oscuro y sabor dulce característico de este plato que se obtiene con la combinación de melaza o almíbar, vino y ají dulce.

Áspic
El áspic es un plato frío preparado en un molde cubierto con gelatina que generalmente se rellena con carne, pollo, pescado, verduras o frutas, pudiendo combinarse o no. Se trata de un plato visualmente atractivo, ya que al ser transparente, la gelatina permite ver el relleno perfectamente combinado, lleno de colores y texturas; seguro es por eso que siempre está presente en las mesas festivas. La gelatina hace que las carnes no se arruinen, protegiéndolas del aire y las bacterias. Además, mantiene el sabor y la textura tierna y jugosa. Este plato suele prepararse en un molde grande para servir en porciones, pero también se puede hacer en porciones individuales para servir como pequeños bocaditos. Así que para tu próxima juntada con amigos, anímate a hacer áspic para darle color a tu menú.

Atole
El nombre “atole” deriva de la lengua Nahuatl “atolli” y se trata de una bebida mexicana que se sirve caliente, espesada con masa y con el sabor destacado de la canela endulzada con azúcar morena. Esta bebida es perfecta para tomar después de la cena, o como bebida de media tarde. También puedes agregarle puré de frutas como mango, piña, o maracuyá. Para agregarle más ingredientes nutritivos, puedes reemplazar el agua por leche de almendra y coco y hasta agregar chocolate amargo sin procesar.

Avena
Nunca comí avena en el desayuno hasta que me mudé a los Estados Unidos. Pero en uno de mis viajes a España, por alguna razón, era mi desayuno de todos los días. Quién sabe…tal vez era lo que mi cuerpo necesitaba: algo fácil de digerir y súper nutritivo, muy delicioso con un poco de leche caliente, miel, pasas de uva, o con un poco de crocante azúcar encima.

La avena es un cereal altamente nutritivo que aporta proteínas, vitaminas, fibras y minerales. Es un ingrediente altamente versátil, ya que lo puedes incluir en sopas, pudines, pastelitos, galletas y desayunos calientes.

Y ahora que recuerdo, de niña, mi manera típica de comerla era en sopas. Era más fácil de cocinar que la pasta y además más nutritiva. Lo único que había que hacer era agregarla a último momento en el caldo hirviendo y estaba lista en un par de minutos. El tema con la avena es que si la dejas sentar mucho en el líquido, los granos lo absorben, así que o agregas más o te la comes rápido. A mí no me gusta muy espesa, pero si te gusta la consistencia tipo budín pues es un reemplazo excelente del cereal. Y si no consumes gluten, ya están disponibles las avenas sin gluten.

B

Bacalao
El bacalao es un tipo de pescado que se come fresco o curado con sal para su conserva. De niña, mi familia solía prepararlo durante las pascuas y el tiempo de vigilia. Comíamos el clásico guiso español de bacalao o las crocantes empanadas de hojaldre rellenas de bacalao, tomate, pimiento rojo y especias.

Las empanadas eran bien simples, pero carnosas, jugosas, crujientes y con todo el sabor y texturas. El guiso de bacalao suele tomar dos días para prepararse. Mi mamá compraba los bacalaos secos enteros (en filetes, claro) y lo dejaba remojar todo un día para recuperar textura y liberar la sal que lo cubría. Luego llegaba el día de la preparación del guiso, cuando se combinan todos los sabores típicos. Aunque no lleva muchos ingredientes, es un plato robusto e ideal para los días frescos y una tradición durante las pascuas.

Mi capítulo de vida en Nueva York me hizo olvidar un poco de las tradiciones culinarias con bacalao. Una vez en la Florida, mis amigos cubanos me introdujeron al bacalao al estilo cubano o bacalao a la vizcaína. Esta versión es un guiso con mucha papa, pasas de uva, cebolla y aceitunas, servido con arroz. La combinación es gloriosa, se me hace agua la boca de tan solo recordarla.

También puedes usar el bacalao para hacer tacos o como relleno de tartas pascualinas–tartas de hojaldre rellenas de lo que tú elijas, en este caso puedes usar el mismo relleno que el de las empanadas–servidas con una ensalada fresca como ésta.

Baleadas
Las baleadas son un plato típico hondureño compuesto de tortillas calientes de harina con frijoles, queso fresco y crema amarga hondureña, mexicana o la que encuentres. Pero además del relleno típico, puedes agregarles lo que tú quieras. Para rellenos más elaborados, por ejemplo, puedes agregar carnitas, pollo, cerdo, encurtidos y vegetales frescos picados como col, lechuga y tomate. También puedes usar huevo picado, aguacate, papitas crocantes e hierbas frescas como cilantro o eneldo. ¡No te olvides de servir con un pedacito de lima verde!

Bandeja Paisa
Lo primero que pienso cuando escucho decir “bandeja paisa”, es en un plato enorme, lleno de comida casera para compartir con amigos y familiares, o tu “paisa” como dicen en Colombia.

Y de hecho esa es la característica, la generosa cantidad de comida presentada en una bandeja (no en un plato individual) para compartir en grupo, y para que cada cual se sirve lo que quiere y cuanto quiere.

Este plato es tradición popular en la cocina colombiana. Y verás que es parte de la tradición compartirlo en fechas importantes y patrióticas como el Día de la Independencia para representar unidad.

Ahora, los elementos de una bandeja paisa son súper suculentos. Entre ellos hallarás frijoles, huevos fritos, plátanos, cerdo, tocino, carne de vaca y, como no podía faltar, arroz. Y ve con tiempo también no sea que se te antoje dormir una siesta-como me pasa a mi cada vez que como mucho.

Batata/Camote
Ah, la batata! La sola palabra me trae recuerdos súper deliciosos de mi infancia…para muchos, incluidos los filipinos, este tubérculo es conocido como camote. Otros le llaman también papa dulce. Yo le llamo batata, que es el derivado de “patata”.

La época de la batata es durante el otoño, época en que la verás por todos los mercados y hasta tu cuerpo te pedirá recetas con batata.

De pequeña, la manera más común para mi de comer batata era como postre como dulce de batata al que le agregaba queso crema o queso blando tipo Brie. También en pasteles rellenos hechos de masa de empanada hojaldrada rellena con dulce de batata.

Una vez en los Estados Unidos enloquecí con la guarnición festiva de batatas caramelizadas horneadas con malvaviscos. Ahora, ya sea que compres la batata en su forma fresca, congelada o en lata, siempre asegúrate que sea orgánica. Si buscas algo más saludable, úsalas como guarnición como puré con canela y nuez moscada, pecanas y pasas de uva.

Bistec
El bistec, (del inglés “beefsteak”), conocido como costeleta en Argentina y Uruguay, es un trozo de carne ligeramente asada o salteada que se sirve generalmente con vegetales, cebolla, y sobre arroz, con yuca o plátanos fritos. ¡Un plato completísimo! En algunas gastronomías como la estadounidense, es un corte tan común que hay restaurantes conocidos como steakhouses que se especializan en este corte de carne. Los trozos de carne tipo bistec también se usan comúnmente en guisos.

En mi casa, por ejemplo, el típico bistec se hacía a la plancha servido con cebolla salteada. La clave para un buen bistec encebollado está en marinar la carne antes de saltearla, no solo para darle más sabor sino para ablandarla ya que este tipo de corte puede ser bastante duro.

El bistec es una opción perfecta para una noche de semana ajetreada, para esos días fríos o para cocinar un fin de semana. ¿Lo mejor de todo? Es tan fácil que casi que se hace solo.

Además, los jugos de cocción tienen un saborcito inigualable. Te recomiendo que sirvas tu bistec con arroz (o quinua), un puñado de hierba fresca como el cilantro y una rodaja de lima para balancear los sabores.

Bocadito
Un bocadito es una pequeña cantidad de comida que suele disfrutarse entre comidas principales, por la tarde o para satisfacer algún antojito de noche. Puede ser una entrada pequeña, un entremés festivo, o una tapa o pincho. Para muchos simplemente es un pastelito relleno más que nada con crema o nata. Un bocadito puede ser cualquier tipo de comida que te imagines, siempre y cuando sea una porción pequeña. Existen dos tipos de bocaditos: los dulces y los salados.

Los bocaditos salados son una buena opción para evitar comer platos grandes de comida. Un buen ejemplo son las croquetas, que se hacen con el relleno que elijas. Me encantan los pinchos o tapas porque te dan la oportunidad de probar y de disfrutar varios sabores a la vez. El tema con los bocaditos salados es que, si estás en una fiesta, puedes fácilmente perder la cuenta de cuántos comes.

Pero cuidado, lo mismo te puede pasar con los bocaditos dulces, ya que es más fácil caer en la tentación: pueden ser tartas, cupcakes, galletas, bizcochos, brownies, o cualquier otra cosa dulce que se te ocurra.

Sea como sea que lo disfrutes, una cosa es clara: es un bocado pequeño, ya sea de algo dulce o salado.

Boniato/Boniatillo
Aunque están estrechamente relacionados, los términos “boniato” y “boniatillo” no son lo mismo. El boniatillo es el tradicional pudín cubano de batatas, súper dulce y cremoso, mientras que el boniato es la batata tropical que se utiliza para preparar el boniatillo.

El boniato es una versión caribeña de la batata, menos dulce que la tradicional. Además, es más seca y tiene una pulpa menos colorida que la típica batata. Así que si vas a hacer boniatillo, no busques reemplazo, porque boniatillo hay uno solo y solo se hace con boniato.

Los ingredientes para el boniatillo pueden variar, pero los básicos son yemas de huevo, canela, azúcar, Sherry o esencia de vainilla, cáscara de lima fresca, agua y crema fresca batida para acompañar. Como ves, no hay ningún secreto; la clave solo está en usar boniatos y no otro tubérculo.

Yo hago un boniatillo sin azúcar y sin Sherry; le agrego unas especias extras como cardamomo y semillas de hinojo y a veces hasta semillas de comino. Lo sirvo con extra canela encima, aceite de coco, coco rallado y, de vez en cuando, chocolate en polvo amargo.

El boniatillo es también puede ser una deliciosa opción como snack, postre y hasta como desayuno. Puedes hasta servirlo con un toquecito de almíbar de arce (o maple syrup) y pecanas tostadas. Te mantendrá lleno de energía y satisfecho hasta el almuerzo.

Buñuelos
Yo les llamo buñuelos, pero también se conocen como bimuelo o bumuelo. Son un snack súper popular obviamente en España, pero también en toda Latinoamérica, extendiéndose hasta Italia, Grecia, Marruecos, Turquía y las Filipinas. Los buñuelos para mí son como los churros pero con forma redonda.

Es que son casi lo mismo: masa frita espolvoreada con azúcar o terminada con un toque dulce que puede ser dulce de leche, chocolate o canela, entre otras opciones. Y también como los churros, los puedes rellenar de diferentes elementos tanto dulces como salados. La forma también varía ya que puedes hacer discos en lugar de bolitas. Por ejemplo, en casa cuando era pequeña, se solían hacer mucho los buñuelos de espinaca en forma de discos. Creo que era la única manera que me podían hacer comer espinaca sin que hiciera caras y muecas. Otros muy comunes en mi infancia eran los rellenos de crema pastelera (tradicionales en Italia) o con dulce de leche.

Y claro, según el país y cultura donde se preparen cambiará cómo se hagan y el relleno. Por ejemplo, en Colombia y otros países como México, el buñuelo es parte de las fiestas navideñas—usualmente rellenos con queso blanco o fresco—también perfectos para servir como tentempié o a cualquier hora del día ya que son súper fáciles de hacer. Y bueno, ¡a quién no le tienta un buñuelo! Ah, y para rematarla, no te olvides de servirlos con chocolate caliente o champurrado.

Burritos
Más allá que todos sabemos que un burrito es un burro pequeño, en la cocina mexicana es comida (diferentes rellenos compuestos de carne, arroz, frijoles, guacamole, salsa, crema agria, queso, etc.) envuelta en una tortilla caliente de maíz. Algunos dicen que el nombre viene de la forma alargada del burrito, que se asemeja a las orejas alargadas de estos animales.

Por seguro, sin la tortilla, el burrito no sería burrito. A diferencia de la fajita, el burrito ya viene armado. La fajita te la armas tu mismo con los elementos con que se sirve.

Un burrito es súper conveniente, en un burrito puedes colocar tu almuerzo o cena más delicioso sin preocuparte que se derrame o seque y es ideal para comer en cualquier momento.

Para un burrito para llevar a la oficina, agrega arroz, frijoles de soja, vegetales, queso fresco rallado o gorgonzola, pollo o carne asada. Para una versión vegetariana, no seas tímido con el aguacate, el queso, los vegetales y el humus.

Envuelve tu propia creación y disfruta de una tradición práctica y sabrosa.

C

Cacahuete/Maní
Si bien sus orígenes son diferentes, los términos “cacahuete” y “maní” hacen referencia a lo mismo: planta cuyo fruto es una legumbre comestible. La palabra “cacahuete” proviene de la voz azteca y se utiliza en México y España, mientras que “maní” proviene de la voz taína y se utiliza en la mayoría de los países sudamericanos. Aunque no lo creas, el maní pertenece a la familia de los frijoles.

El cacahuete tiene varios usos. Puedes encontrarlo en su forma sin procesar, tostado, con sal, en aceites–ideales para freír por su alto punto de cocción–, golosinas y snacks como éstos. Su forma más común de comercialización en los Estados Unidos es la mantequilla de maní. Además, el maní también está presente en productos no comestibles como la gasolina, los textiles y los cosméticos. Y como cualquier grano y legumbre, los maníes también pueden ser usados para hacer bebidas sin lactosa como la “leche” de maní.

En cuanto a sus beneficios nutricionales, vale también considerar que son una fuente alta de proteínas, fitonutrientes, vitaminas, minerales y antioxidantes. Además de los típicos sándwiches de mantequilla de maní y jalea y las galletas o trufas de chocolate y mantequilla de maní, hay otras maneras mucho más creativas e interesantes de usar la mantequilla de maní, como en salsas y aderezos como éste. Deja que tu imaginación fluya y ¡crea tu propia versión de la mantequilla de maní!

Cachaça
La cachaça (“ca-sha-sa”) es el licor nacional por excelencia de Brasil, y es el ingrediente estrella de la caipiriña. La cachaça es aguardiente de caña—se parece al ron pero la diferencia está en que la cachaça se hace del primer prensado del jugo fresco de la caña de azúcar, mientras que el ron se hace con melazas.

Debido a su sabor rústico y con carácter, el trago con cachaça más conocido es la caipiriña. Sin embargo, también puede ser una base única para cualquier otro trago al que quieras darle un toquecito diferente, como la sangría blanca, el Bloody Mary, las mimosas y hasta los mojitos. Es como agregarle un toque brasileño a los cocteles y tragos clásicos.

Cocinar con cachaça también es otra manera de darle un toque especial a tus platos. Por ejemplo, prueba hacer el tradicional ravioli alla vodka con cachaça en lugar de vodka. Luego me cuentas.

Cachapa
La cachapa, tradicionalmente de Colombia y Venezuela, es un pan hecho a base de masa de maíz molido, leche, azúcar y sal. Se hace en forma de bola, se envuelve en hojas de mazorca, se hierve y se sirve como un panqueque. La cachapa es muy popular en los carritos de comida callejeros, al igual que los churros o las arepas. La forma típica de comerla es con queso blanco blando. Disfruta la cachapa en el desayuno o merienda y hasta para acompañar un plato principal.

Café con Leche
Debe ser una de las palabras que más me llena de calorcito el alma…será que me conecta con mis raíces y el aspecto cultural que involucra tomarte un cafecito con leche: es un momento para compartir con amigos y familia, compartir una risa, un secreto o comenzar una reunión de negocios como hacía mi jefa que traía café con leche para todos cuando teníamos que tener una reunión de ideas y proyectos.

El café con leche no sólo está en los menús de restaurantes latinos (algo obvio), sino que ha expandido su presencia a los bares de café de supermercados locales. También existen blogs, restaurantes y bares que se llaman café con leche.

El “café con leche” es una frase internacional, conocida y usada, especialmente en Estados Unidos. Es hermoso experimentar la amalgama de culturas donde palabras y tradiciones se infiltran para quedarse. Especialmente cuando ya es parte de nuestra tradición latina…no sé tu, pero desde temprana edad ya tomaba café con leche. Era mi desayuno y merienda.

Pero no soy la única. Lo bello del Sur de la Florida es que la amplia comunidad cubana ha traído su propia versión, que tengo que decir, es muy parecida a como le pedía a mi mamá que me hiciera mi café con leche; cargado, con espumita y mucha azúcar. Te recomiendo que lo acompañes con unos ricos churros calientitos.

Cuando voy a uno de mis mercados locales, mi mayor tentación es pedirme un cafecito con leche ya que la leche y los azúcares no son parte de mi dieta. Pero la combinación de café espresso, leche, y azúcar hace ese ratito que te haces para tomarlo mucho más especial.

Sus hermanos son las versiones caffe latte para los italianos, y café au lait para los franceses. Pero lo cierto es el café con leche, que dicho sea de paso, ha llegado a América para quedarse.

Caipiriña
De mi lista de cócteles favoritos, la caipiriña (caipirinha en portugués) ocupa un lugar especial. En parte porque es un trago totalmente latino y también porque es irresistiblemente refrescante. Este trago nacional de Brasil se prepara con aguardiente de caña (cachaça), azúcar, hielo picado, y jugo fresco de lima y se sirve con rodajas frescas de lima y a veces con menta.

Para que tu caipiriña sea irresistible, hay que saber hacerla. No cualquiera hace caipiriñas matadoras. Además de la proporción balanceada de los ingredientes, tienes que usar aguardiente de caña de calidad.

Si quieres darle un toquecito latino a tus reuniones, anímate a preparar unas caipiriñas para deleitar a tus invitados. ¡Prueba esta receta!

Calabacín
El calabacín es de la familia de la calabaza pero es más pequeña, de pulpa blanca y cáscara verde. Aunque las calabazas son más dulces y tienen una textura más suave, el calabacín también es ideal para hacer purés y sopas cremosas, ya que su textura es más limpia que las del zapallo u otras variedades de calabazas. También puedes prepararla al horno o en trozos salteados con almíbar de arce; o preparar un salteado de batatas, camote, zapallo y calabacín. Dejando de lado los platos salados, puedes usarla también en mermeladas, untados, y postres como pasteles, mantecados y magdalenas.

Calabaza
Auyama, calabaza o zapallo… en realidad son diferentes nombres para hacer referencia al mismo alimento. Sin embargo, aunque de la misma familia, la calabaza (para muchos conocidos como calabacín) es diferente al zapallo según el país. Y en realidad lo es, desde la textura de la pulpa, el tamaño, la cáscara y hasta el sabor.

Lo bueno de la calabaza es que puedes hacer cremas irresistibles sin necesidad de agregar crema ni mantequilla. Simplemente agrega alguna batata y especias, y listo. Te cuento que yo hasta lo como de desayuno cuando quiero algo dulce con un poco de canela encima y aceite de coco sin refinar. Ah, y si encima le agregas las semillitas de calabaza tostaditas te quedará un platillo para cualquier menú y momento.

Caldero
Caldero, olla o cacerola… Cualquiera sea el término que utilices, todos significan (casi) lo mismo. Si bien la diferencia es leve, se trata de un elemento que es esencial en la cocina de cualquier ávido cocinero, sin importar su experiencia, en especial si sus raíces son latinas, ya que es la cocina de los guisos y las sopas.

La olla es la versión moderna de un caldero, ya que éste tiene argollas y generalmente está hecho de hierro fundido (súper pesado) y se cuelga sobre fuego. Por otro lado, las cacerolas son menos profundas que las ollas o los calderos. Un caldero más moderno tiene tapa y se adapta a los hornos y cocinas actuales. Sus tamaños varían y, dependiendo de dónde vivas—casa, campo, departamento—, podrás adaptar su uso a tu vida diaria. En mi caso, por ejemplo, el único caldero que uso es para quemar incienso.

Y aunque los materiales con los que se hace también varían, para mí el clásico es el hierro fundido—ideal para cocinar por horas y a fuego lento sin quemar la comida (como los guisos). Pero más que nada, son geniales porque dispersan la temperatura de manera balanceada, la capturan dentro y la distribuyen de forma equilibrada para lograr los resultados increíbles.

Así que si eres tan amante de la buena cocina como yo, ve pensando en invertir en un caldero de buena calidad y marca. Así podrás mimar a tus seres queridos con creaciones culinarias que los sorprenderán. ¡No te vas a arrepentir!

Caldo
Para muchos el caldo es lo mismo que la sopa. Pero en realidad, el caldo es el líquido que se produce durante la cocción de ciertos alimentos como los vegetales, la carne, el pollo y el pescado (como en esta receta de caldo de pescado). La sopa, en cambio, es el conjunto de todo: el caldo y los ingredientes.

El caldo es la parte más nutritiva de una sopa porque contiene los minerales y nutrientes de los ingredientes que se cocinaron. Es por eso que cuando alguien está enfermo, un caldito caliente es la mejor medicina. Además de hidratar, nutre sin necesidad de mucho esfuerzo por parte del cuerpo. Y si incluyes especias e ingredientes como el ajo o el cilantro, le darás mucho más sabor y lo harás más espeso. Así obtendrás una poción curativa y nutritiva como ninguna otra. Durante la temporada de invierno cuando las gripes son tan comunes, tienes aun más excusas para disfrutar de un caldo calentito para levantar tus defensas y fortalecer el sistema inmunológico de manera sana y natural.

Y si ya no sabes cómo hacer para que tus niños coman más vegetales, prepárales un caldito casero para que no se pierdan todas las propiedades nutritivas que aportan (y ya que estamos, aquí tienes más ideas divertidas para que coman sus vegetales). Créeme, cuando prueben el sabor del caldo, ¡no creerán que lo hiciste con todos esos vegetales que tanto odian!

Canelones
Los canelones deben ser uno de los platos sudamericanos de origen italiano más apreciados y deseados. Del italiano cannellone, esta pasta en forma de cilindro se rellena tanto con carne, pollo, verdura, jamón y queso, como con queso ricota y nueces.

Los canelones eran una de las pastas típicas que se servían en casa. No sé si tenía un relleno favorito; todos me gustaban, hasta los de verdura. Pero el relleno no es lo único que varía; la salsa es el broche de oro. Puedes cubrirlos con salsa de tomate, salsa blanca (o bechamel), o las dos juntas (salsa rosa).

Si piensas hacerlos en tu casa, la clave está en que no hagas la masa muy gruesa. La masa de los canelones debe ser delgada, sin ser demasiado fina que se parta, ni demasiado gruesa porque caen muy pesados.

Sírvelos como cena informal para cualquier día de semana, o llévatelos para comer en la oficina. ¡Serás la envidia de todos!

Cangrejo
Sea de tierra, de río o de mar, “cangrejo” es la forma más popular de llamar a estos crustáceos. Pero, por ejemplo, en Puerto Rico le llaman “juey” (cangrejo de tierra), mientras que en otros países le llaman “jaiba” al cangrejo en general.

La carne de cangrejo es muy versátil, así que va bien en tus platos principales, sándwiches y ensaladas. También puedes usarlo en rellenos de empanadas o de pasta como los ravioles y los canelones. Si usas cangrejo fresco, sírvelo con simpleza para destacar los sabores de tus platos. Ah, ¡y no tires el caparazón! Puedes usarlo para hacer una rápida salsa crema (si es que lo sirves con pasta).

Capirotada
Si bien cada cultura tiene una forma única de celebrar las festividades y tradiciones, la comida es siempre una gran parte de toda celebración. En este caso, la capirotada, también conocida como capirotada de vigilia, es un plato típico mexicano que se prepara durante la Cuaresma.

Y obviamente este budín de pan es un clásico del Viernes Santo. Y como todo clásico, existen diversas versiones. Pero lo que todas las capirotadas tienen en común es que no llevan nada de carne. Además, cada ingrediente (pan, canela en rama, clavos de olor, queso, azúcar y pasas de uvas, entre otros) es simbólico. El pan, como te imaginarás, representa el cuerpo de Cristo; el sirope, la sangre; los clavos de olor, los clavos; la canela en rama, la cruz de madera; y el queso derretido, el sudario. En sí, la capirotada es el recordatorio del calvario y el sufrimiento de Cristo en la cruz. La capirotada es un plato súper fácil de hacer y genera una excusa excelente para compartir tradiciones y platos típicos de nuestras raíces–no hace falta que seas de México para disfrutarlo.

Caramelo
Nunca entendí por qué algunos flanes se sirven con poco caramelo. Mis flanes nadan en caramelo: me gustan tiernos y jugosos, con esa extra capa de textura, sabor y color que sólo se la da la generosidad del caramelo. Tampoco entiendo por qué algunos rebajan el caramelo con agua: los resultados son muy lejanos a lo que puedes obtener con el caramelo verdadero. ¿Cómo sabes si tu caramelo ha sido rebajado? La consistencia es más acuosa y el color, un ámbar claro.

Pero el caramelo, el mágico balance del azúcar derretido, también se usa para decorar postres, y como elemento de competiciones culinarias ya que obliga a trabajar con cuidado y atención a las texturas y temperaturas.

Si haces flan casero, ¿cómo sabes cuánto caramelo hacer? Todo depende del nivel de intensidad que busques. Yo me guío con la flanera misma: cubro de manera generosa y abundante el fondo de la flanera con azúcar y la pongo a derretir a fuego bien bajo. Ten cuidado porque una vez que el caramelo se quema, se torna rancio.

Ahora si buscas hacer caramelos de caramelo (valga la redundancia) o salsa de caramelo con más cuerpo, el agregado extra generalmente es mantequilla (entre otros ingredientes). Así lo podrás usar en brownies, pastelitos, galletas y para servir con helado o en tu latte. Como sea que lo uses, no te vas a equivocar al usar caramelo en tus recetas.

Carbonada
Carbonada puede significar varias cosas, desde una cantidad grande de carbón, carne cocida y luego terminada en la parrilla, o bien un guiso folclórico (o criollo) típico de Argentina, Uruguay, Chile, Bolivia y Perú.

El guiso se prepara con carne; vegetales como zapallo, tomate, choclo y papa. Se endulza con alguna fruta como durazno o higos. Sí, ya sé que suena raro comer un guiso con fruta, aunque si lo pensamos bien, el típico picadillo cubano lleva pasas de uva, por ejemplo. Al fin y al cabo, siempre viene bien un toquecito de dulzura en la vida. ¡Buen provecho!

Carnitas
Me encanta la palabra “carnitas”. Es como un dulce diminutivo de la palabra carne. Bueno, es que en realidad de ahí viene el nombre para describir el plato con carnecitas o pedacitos de carne derivado de guisar la carne luego de freírla, ya que al cocinarla de esta manera, la carne se torna muy tierna y se deshace sola quedando como hilos o hilachas que se usa en platos típicamente latinos, en especial mexicanos. El tipo de carne más usada es la de cerdo, pero la de vaca también es común.

La carne se guisa para permitir que su colágeno se rompa y así la carne se ablande. Con el mínimo roce del cuchillo o tenedor, la carne se deshace sin resistencia.

Aunque existen burritos y tamales de carnita, uno de los platos típicos y más conocidos son los tacos de tortillas blandas con carnitas. Si bien muchos optan por comerlos como entradas, también pueden ser el plato principal o el plato estrella de una fiesta o reunión informal.

Para una combinación bomba, combina cilantro, cebolla roja picada, frijoles refritos, salsa y guacamole, con un toquecito de jugo fresco de lima. Coloca sobre taquitos y agrégale encima carnita de cerdo o vaca, y sirve junto con lechuga y crema amarga.

Causa
La causa es un plato típico de Perú que nació de la incorporación de los ingredientes traídos por los conquistadores a la cocina nativa. El nombre del plato causa proviene del quechua “kausay” que significa “lo que da vida”.

La causa es un delicioso híbrido. Los ingredientes característicos y típicos de la causa son ají amarillo, papa amarilla, aguacate (todos ingredientes nativos de América), lima, ajo y pollo (ingredientes traídos por los europeos); además de huevo, aceitunas, queso fresco, lechuga, choclo y mayonesa. La combinación y el balance de sabores es espectacular… el resultado es cremoso, suave, dulce y picante pero sin ser un fuego para la boca.

La causa es un plato ideal para cualquier oportunidad. Dependiendo del menú, ocasión o preferencia, puedes incluir otros ingredientes como atún, mariscos y otras carnes blancas.

Cereza
La cereza (fruta o fruto del cerezo) es típica del verano, cuando su esplendor y sabor dulce florecen. Habrás visto que sus flores también florecen sin timidez, cubriendo los alrededores de sus pétalos rosados. Cuando están en su clímax, las cerezas son dulces pero sin empalagar demasiado. Sin embargo, es recomendable no abusar por su alto contenido de azúcar.

La cereza es parte de la familia de frutos rojos, que está cargado de vitaminas y antioxidantes. La presencia de esta fruta en la cocina es más fuerte en los postres, copas heladas, helados, tragos y en desayunos con panqueques o waffles, yogures y parfaits. En época de frutos rojos, uso las cerezas en una de mis recetas favoritas: clafouti de cerezas o de fresas. Es como un flan invertido con frutas. Súper fácil de hacer y delicioso en toda época del año.

El helado de cereza es muy común en las heladerías artesanales que se atreven a ir más allá de los sabores tradicionales. Si este verano te animas, prueba a hacer helado o gelato de cereza y sírvelo en una copa alta tipo Martini con un chorrito de cereza y un vino rosado argentino parecido en sabor al Pinot Grigio.

Cerveza
Existen muchos apodos coloquiales de la cerveza, como “birra” (no confundir con birria) en España, Costa Rica y Venezuela; “chela”, muy común en México, Chile y Perú; “fría” en Colombia y Puerto Rico; y “porrón” o “rubia” en Argentina.

Esta bebida alcohólica está hecha con granos germinados de cebada y malta (u otros cereales) fermentada, que luego se aromatizan con diversos sabores (café, chocolate, arándanos, calabaza, entre otros) dependiendo de la estación, región u ocasión.

Pero más allá de beberla, la cerveza también puede ser un ingrediente en tu cocina. Entre algunas de las recetas favoritas para utilizarla, se encuentran los guisos como el chili, ya que no sólo le da más sabor, sino que ayuda a hacer la carne más tierna. También puedes usar la cerveza para preparar pastas, sopas, paellas y todo tipo de frituras ya que las hace mucho más gustosas, coloridas, y crocantes. Por ejemplo, anímate a agregarle un toquecito de cerveza a tus patatas fritas o aros de cebolla, mariscos o hasta a tus postres favoritos. Hace poco estuve en una destilería de cerveza en Alaska y lo que más me fascinó fue que el chef usa la cerveza en casi todos los platos del menú.

Y como sucede con el resto de las bebidas, las cervezas también varían en sabor: dulces, ácidas, fuertes, amargas, picantes o agridulces. ¡Hasta existe la cerveza sin alcohol! Y aunque tienen bastantes calorías, las cervezas contienen vitaminas y minerales. Además, como buen producto fermentado, es buena para el sistema digestivo. Pero recuerda, si le tienes alergia al gluten, ya existe en el mercado la cerveza sin gluten. ¡Salud!

Chairo
El chairo es una sopa-guiso tradicional de las zonas andinas de Bolivia hecho de vegetales, chuño (un tipo de papa deshidratada que se usa mucho en estos platos típicos andinos) papa y carne. Entre otros ingredientes también hallarás maíz, trigo, cebollas, zanahorias, especias y hierbas, entre ellas el ciantro.

Chanfaina
La chanfaina es un guisado espeso de origen español típico en varios países de América como México, Ecuador, Bolivia y Argentina. Los ingredientes básicos incluyen carne de cordero (diferentes partes como patas y bofe), morcilla, salsa espesa de miga de pan, almendras, ajo, especias, aceite y vinagre. También se le puede agregar papas, batatas, arroz, fideos, habas, legumbres y un buen condimento. En algunos casos hasta se condimenta con sangre, que se suele utilizar para espesar la salsa y elevar el sabor. Como todo plato heredado, la receta de la chanfaina varía según el lugar de preparación. Por ejemplo, a veces puede incluir pimientos, arroz y huevo duro. Anímate a preparar una chanfaina bien caserita con los ingredientes que más te gusten.

Chayote
El chayote, también conocido como güisquil o chayotera (los aztecas lo llamaban “chayotli”), es parecido a la calabaza–de hecho pertenece a la familia de las calabazas, los melones y pepinos. Su pulpa es blanda, y se puede comer cruda, cocida o encurtida. Es más, muchos usan chayote en lugar de calabaza porque es más económico y da resultados deliciosos de cualquier manera que lo uses.

Este fruto que llena los estantes de los mercados locales a finales del otoño tiene una cáscara un tanto rugosa con forma de pera y es de color verde claro. Crece con facilidad en los climas cálidos y tropicales. Y como seguramente habrás adivinado es el fruto de la chayotera.

Su uso culinario depende de su tiempo de maduración: los chayotes más jóvenes son excelentes para encurtidos; los más maduros, para ensaladas; y los que ya son chayotes “adultos” y muy maduros son perfectos para hacer salsas y para sofreír.

Mi forma favorita de hacerlos es sofreírlos ligeramente en aceite de coco, sazonarlos con sal marina, merken (pimienta roja peruana), hierbas frescas y especias. Acompaña con hummus, sirve sobre arroz, quinua, o con tu proteína favorita. También son un relleno ideal para tus empanadas. Y si quieres hacer pastelitos dulces de vigilia, rellénalos con chayote sazonado con canela y azúcar morena, malvaviscos, y pacanas tostadas o caramelizadas.

Chía
Años atrás, cuando mi mamá me decía que consumía semillas de chía todos los días mientras alababa las propiedades de estas milenarias y diminutas semillitas, lo único que se me venía a la cabeza era “¡Chi-Chi-Chía!” del comercial de las plantas chía. No tenía ni idea de lo que hablaba…hasta que comenzó a ser un ingrediente súper de moda en la dieta de todo amante de la cocina sana y natural.

Y ahí estaba yo, riéndome de mi propia ignorancia. Luego de lecturas y estudios, hoy día, las semillas de chía forman parte de mi dieta diaria ya que descubrí que son versátiles y que las puedes agregar a todo lo que quieras. Además, se adaptan al sabor del platillo que quieras. Por ejemplo, son perfectas para hacer pudines o budines sin necesidad de hornear—perfectos para servirlos como desayuno o snack. Pero además de que se adaptan a todo, estas semillas son consideradas un alimento súper nutritivo porque están llenas de aminoácidos, ácidos grasos Omega-3, fibra, proteína, minerales y antioxidantes.

Simplemente agrégalas a tus dips como hummus o babaganoush, espolvoréalas sobre las sopas antes de servir, sobre ensaladas o agrégalas a tus recetas de galletas o pasteles caseros. “¡Chi-Chi-Chía!

Chicharrón
¿Qué es lo que más te gusta de los chicharrones? A mí la textura crocante y el sabor saladito y sabroso del cuerito de cerdo.? Chicharrón debe ser la primera palabra que aprendí de mi padre…y una de las primeras cosas que se sintió feliz de compartir conmigo de pequeña. Y aunque en Argentina no es tan común, en el caso de la familia de mi padre no lo era, ya que se crió en el campo, cuidando de hacienda y ayudando a la familia en su tienda propia de alimentos.

El chicharrón es el cuero del lechón que ha sido sazonado y luego frito. Muchos comenten el “pecado” de servirlo aún chorreando grasa…¡pero no hay nada más sensual que un chicharrón sequito y crocante!? Originario de España y luego heredado con amor por las Américas, el chicharrón es parte casi obligada de los menús latinos (te recomiendo esta suculenta receta Colombiana en la que no faltan los chicharrones) y parte también de la cultura filipina. Y como snack es el favorito de las fiestas.

Algunos chicharrones están hechos con algo de carne del animal, otros son sólo piel, y dependiendo del país también varía la sazón que se use.? Es más también, en lugar de piel de cerdo, hay países que usan también la piel del pollo. Sin ir más lejos, cuando pides los rollitos de sushi con piel frita de salmón, esa es una variante también de chicharrón.

Estas fiestas, sírvelo como snack con cocteles o vino blanco tipo Sauvignon Blanc. Te amarán “forever”.

Chilaquiles
Los chilaquiles son un plato súper tradicional mexicano hecho con totopos (pedazos de tortillas de maíz fritos o tostados) que se sirve con salsa verde, roja o mole, queso fresco encima, frijoles refritos, aguacate y cebolla cruda. La forma de hacerlos y los ingredientes dependerán de la región de México. Así que si no sabes qué hacer con las tortillas que te sobran, puedes preparar unos deliciosos chilaquiles para tu brunch en familia.

Chilcano de Pescado
Como toda sopa peruana, el chilcano de pescado tiene sus secretos bien escondidos: es una poción mágica de hierbas, vegetales y pescado que, luego del primer plato, te hará sentir que tu alma resucitará de entre los muertos. Al menos esa ha sido y es mi experiencia con estas sopas y potajes nativos del Perú, frescos, llenos de cuerpo y sabor.

Y como buen plato de la cocina peruana, al chilcano de pescado no le puede faltar el delicado toquecito que le da el ají amarillo. Además, lleva ingredientes básicos de las recetas peruanas tradicionales, como papas, limón y choclo. La clave está en que uses pescado súper fresco y de calidad.

Muchos lo toman para combatir la resaca, para vencer la gripe o un resfriado y obviamente para llenarse de vigor y energía.

Chile de Árbol
Mmm…los chiles de árbol me traen deliciosos recuerdos de Arizona y Nuevo México… y hablando de chiles, ¿sabías que la comida picante te ayuda a combatir el calor? Pues sí, es que al generar calor en el cuerpo, hace que el cuerpo sude para balancear la temperatura corporal y, por ende, bajarla y hacerte sentir más fresquito.

¿Y sabías también que se lo llama chile de árbol porque sus tallitos están unidos a la cápsula al igual que un árbol?

El chile de árbol, también conocido como “pico de pájaro” o “cola de rata”, es uno de los pimientos naturales más picantes de México. Digamos que en la escala de picante se sitúa entre las 15.000-30.000 unidades Scoville. Picantito, ¿no?

Es pequeñito y sus colores varían tornándose rojo cuando llega el pico de maduración.

Estos son los típicos chiles que ves colgando secos como decoración en las casas mexicanas y del sur de Estados Unidos, donde el clima predominante es el desértico.

Lo hallarás en su forma seca, fresca o en polvo. Las salsas van muy bien con su forma en polvo; los caldos con la seca, y la fresca, en salsas crudas y cocidas o en moles. Una de mis recetas o salsas favoritas lleva chile de árbol, tomatillos, ajo, azúcar y chipotle. Los usos son innumerables, sólo tienes que tener en cuenta la cantidad de picante que busques agregarle a tu receta. Con un toquecito, bastará para elevar los sabores y temperatura.

Chiles Rellenos
Aunque la cocina de México varía de región a región, la cocina de Puebla tal vez sea una de las más tradicionales de México. Es allí donde se originan los chiles rellenos, y aunque el nombre del plato se explica a sí mismo, vale la pena destacar algunas las características del mismo.

Por empezar, no es cualquier chile, sino un chile poblano (obviamente de Puebla, y de sabor más moderado) aunque también se substituye por el jalapeño.

En la actualidad, el chile usualmente se rellena de picadillo de carne de cerdo, pasas de uva, queso blanco tipo Oaxaca, nueces. Al chile se lo cubre con huevo batido o masa de maíz (o ambos como cuando haces empanados), y luego se fríe en una sartén, freidora u olla. Por lo general se sirve con salsa de tomate sobre un lecho de lechuga fresca cortada.

Los ingredientes varían dependiendo dónde se prepare el chile relleno. En muchos casos en lugar del queso blanco mexicano se usa también queso cheddar, monterrey, mozzarella, o cualquier otro. Además de la salsa de tomate, también se puede servir con mole (típico también de Puebla), salsa verde o roja, ya sea moderada o picante.

Para un chile relleno con un toque más creativo y sofisticado puedes usar carne de cangrejo y pecanas tostadas en lugar de nueces.

Para una versión más sana, puedes optar por asarlos en el horno y servirlos sobre arroz integral con frijoles o un popurrí de vegetales.

Como sea que decidas prepararlos, asegúrate de usar chiles poblanos o jalapeños para mantener la esencia mexicana.

Chili
El chili es un guiso versátil muy fácil de hacer, ideal para satisfacer a un batallón y para disfrutar en un día fresco. Los ingredientes tradicionales que definen a este plato son la carne (res, pavo, cerdo, pollo), los chiles, los frijoles y una variedad de especias. La receta del chili originó en Estados Unidos, a pesar de que muchos piensen que es un platillo puramente mexicano—y cómo no creer eso, ¡si la mayoría de sus ingredientes sí lo son!

Esta comida es aún más fácil de preparar si quieres hacer una versión vegetariana, ya que te evitas el paso de cocinar la carne. Pero si lo prefieres con carne, puedes hasta mezclar el cerdo y el pavo para darle más cuerpo y sabor a este guiso tan delicioso. Ahora, el secreto está en las especias: el pimentón dulce y el chile en polvo no pueden faltar. Y si quieres agregarle un toque extra y único, incluye un poco de chipotle. Como ves, el chili puede ser un guiso bastante picante, así que puedes incluir pan de elote para darle un respiro a tu paladar.

Te recomiendo que elijas tu versión preferida y que le agregues un toquecito final de queso fresco encima… ¡una combinación irresistible!

Chimichanga
Los platos más deliciosos, o los mejores ingredientes, generalmente surgen por accidente o por experimentación. Este también es el caso de la chimichanga.

Aunque son diversos los relatos que narran su origen, todas tienen la misma raíz: surgió por error o como consecuencia de un experimento.

Lo cierto es que aunque tiene diversas variantes y nombres – incluyendo chivichanga y chimmy chonga, este plato tejano-mexicano es más que nada un burrito frito. En realidad, la esencia del burrito tradicional no cambia, lo único que varía es que luego de rellenar y doblar la tortilla, lo fríes en una freidora u olla profunda.

Freírlo lo hace crocante por fuera y super jugoso y sabroso por dentro.

Los ingredientes son los típicos de un burrito, pero como lo vas a freír, personalmente me gusta agregarle extra queso. Sírvelos enseguida, calientes, con salsa, chips, guacamole, lechuga cortadita finita, rodajitas de limón verde, y crema. (Puedes preparar los ingredientes con anticipación y a la hora de freírlos te ahorrarás mucho tiempo).

Chipa Guasú
Este pastel es un plato típico de Paraguay que también se consume en el norte de Argentina. Es un cruce lujurioso entre un soufflé o un pudín de maíz y un pan de maíz. ¡Simplemente delicioso!

Si bien el chipa guasú es una clásica guarnición en los asados, también se ajusta a cualquier ocasión incluido el Día de Acción de Gracias. Está hecho a base de maíz o choclo en una chipa. Los ingredientes típicos de un chipa guasú son cebollas, huevos, canela, queso, agua, leche, harina de maíz y choclo. Con esta combinación agridulce, ¡puedes hasta servirlo como desayuno!

Chipirones
Los chipirones son calamares pequeños que se suelen comer en su tinta y que se sirven con arroz, salsas o risottos. La única diferencia que hay entre los chipirones y los calamares es el tamaño. La parte quizás más engorrosa al preparar los chipirones es limpiarlos. Pero no le saques toda la tinta ya que le da un toque delicado y lleno de sabor a tus platos. El tema con cualquier calamar es que no tienen tiempo medio de cocción: o lo cocinas poco o dejas que se cocine hasta romper el tejido muscular de la proteína para que la carne se ablande. Si quieres preparar una entrada sabrosa, prepara chipirones asados con aceite de oliva y pimientos.

Choripán
El choripán (chorizo + pan) es un sándwich de chorizo asado típico de Argentina y otros países de Sudamérica. En Argentina es muy común encontrar carritos en la calle que venden esta delicia asada al carbón. La pielcita del chorizo es bien crocante, el interior queda jugoso y tierno, y el sabor que le dan las brasas es único.

La manera que yo lo solía comer era con pan blanco calentito directamente de las brasas, solo o con salsa chimichurri. Muchos le agregan otros elementos ya sean salsas diferentes, encurtidos, lechuga y tomate.

Chorizo
El chorizo, de la familia de las salchichas y otros embutidos, es simplemente tripa rellena de carne picada y otras partes del animal generalmente de puerco, sazonadas, curadas y a veces ahumadas. La calidad del chorizo dependerá de la calidad de los ingredients. Los de mayor calidad usarán cubiertas artificiales en lugar de la tripa natural del animal. Y Lo que obviamente varía es la forma en que se tratan los ingredientes, su calidad y el tipo de animal – según cómo fue criado y alimentado.

Mis abuelos hacían chorizos caseros con animales y productos directamente de la granja. No fue hasta que empecé mi carrera culinaria que hice mis propios chorizos, buscando replicar los sabores de los chorizos que hacían mis abuelos.

En Buenos Aires, la manera más deliciosa, informal y tradicional de comer chorizo se llama “choripán”. El choripán es el chorizo asado a las brasas, que sale con la piel crocante y la carne jugosa y sabrosa de la parrilla, y se sirve partido a la mitad sobre pan blanco o baguette fresco que ha sido previamente ligeramente tostadita sobre el carbón. Tradicionalmente se sirve con salsa de chimichurri encima, que es mi única manera favorita de comerlo. Pero hay quienes optan por otros ingredientes para ponerle encima como cebollita picada, tomates, etc.

Otra manera de usarlo es en guisos y salsas. Para lo cual dependiendo del sabor que busques resaltar o lograr, generalmente los ahumados españoles son los mejores para estos propósitos.

Aunque no es exclusivo de Latinoamérica, el uso del chorizo es popular en todo el continente y se agrega de forma generosa en sopas, guisos, platos tradicionales como la bandeja paisa de Colombia, o simplemente para acompañar platos principales y sobre arroz.

Chucrut
Del alemán sauerkraut, el chucrut significa col agria; es decir, col blanca fermentada en una salmuera. Recuerdo el chucrut muy bien sobre todo porque los aromas de la col pueden ser un tanto intensos.

Lo mejor del chucrut, además de ser una fuente poderosa de nutrientes, es que al ser una comida fermentada, cuenta con beneficios para el sistema digestivo. Y aunque el chucrut tiene raíces alemanas y de Europa del este, es un elemento muy popular en diferentes cocinas. En los Estados Unidos también se usa mucho para acompañar carnes, sándwiches y perros calientes.

¿Te animas a probar tu propio chucrut? Si crees que fermentar es complicado, te cuento que solo lleva agua, vinagre, especias, col y lo que desees agregarle para hacerlo más sustancioso y suculento. Pero si prefieres evitar el paso de la fermentación, puedes comprar el chucrut ya preparado y agregarle lo que desees.

Chupín
El chupín es una sopa de pescado muy conocida en el Perú y otros países sudamericanos. Quizá su popularidad sea por su combinación generosa de pescados, mariscos y crustáceos, y por su sabor suave y delicado.

El chupín es lo que yo llamo una sopa-guiso porque es un híbrido entre ambos. Si no quieres servirlo como sopa tienes la opción de servir los vegetales y pescado sobre arroz, o en un bol hecho de pan o galletas marineras, con los jugos de la cocción. Y luego puedes usar el caldo para hacer salsas. Aunque lleva un poco de elaboración, más que nada en tiempo de cocción, este sopa vale la pena de principio a fin y es excelente en cualquier época del año como plato principal.

Churrasco
El churrasco es un filete de carne asado o a la plancha. Este plato es conocido y adorado en todos los continentes, por lo que podría considerarse un clásico universal. Y gracias a esta delicia es que surgen las famosas churrascarías o churrasquerías, donde los meseros van pasando por las mesas para servir la carne con los pinches hasta que el comensal diga basta.

Pero cada churrasco es diferente según el lugar donde se prepare. En los restaurantes de comida caribeña, el churrasco generalmente se sirve con arroz y frijoles, o bien en sándwich con lechuga, tomate, aguacate y mayonesa… ¡se me hace agua la boca!

En países de Sudamérica como Argentina, Brasil y Uruguay, donde la parrilla es una forma de vida y es parte fuerte de la cultura gastronómica, el churrasco hace referencia al corte de carne sin hueso que se cocina sobre el asador (con carbón o leña). Esta deliciosa carne generalmente se sirve con ensalada, vegetales o tubérculos hervidos, o puré de papas. Otra forma clásica de comerlo es haciendo el churrasco a la plancha con cebolla salteada y sirviéndolo con la guarnición que más te guste (mi mamá lo servía con rodajas finas de papas cocidas).

Es importante tener en cuenta el corte de carne que uses para determinar el tiempo de cocción. Además, la cantidad de grasa y el grosor que tenga determinará cuán sabroso, tierno y jugoso será tu churrasco.

Churros
Los churros son esos delicioso buñuelos fritos de origen español en forma alargadita servidos usualmente con azúcar, canela, salsa de chocolate, y acompañados con una taza de chocolate caliente o suculento café con leche. Ahora, ¿sabías que en ciertos países de Sudamérica se usa coloquialmente para referirse a alguien que es atractivo o guapo? Pero la cosa con los churros no termina ahí ya que hay tantos tipos de churros como variedades de gofres, pasteles y rosquillas.

Lo mismo pasa con los rellenos ya que dependerán del país y la tradición: crema pastelera, dulce de leche, chocolate. Dentro de la familia de los churros hallarás las porras, la versión de churros más esponjosa y liviana.

¿Cómo y cuándo comerlos? Aunque también depende de la cultura del país donde se sirvan, en realidad depende de ti. No hay una etiqueta o regla que dicte cuándo debes comer churros ya que está arraigado a la cultura culinaria latina, y por ende presente a toda hora: el desayuno, postre, o como bocadito de tarde. Los churros fueron hechos para disfrutar en todo momento y lugar.

Cilantro
Aunque se usa desde tiempos medievales, el cilantro (no confundir con “culantro”)– también conocido como coriander por esta parte del mundo–es una de esas hierbas que más emociones extremas genera: o la amas o la odias. No existen grises. Hace unos 10 años mi relación era fatal, por eso entiendo a quienes no lo toleran. Yo era una de esas. Puede causar gran rechazo ya sea por su aroma o sabor.

Pero saber que no era la única me generó curiosidad y me lancé a investigar, ya que había escuchado rumores de que iba más allá de algo consiente. Uno de mis escritores favoritos, Harold McGee, autor de The Curious Cook, que escribe sobre la historia, técnica y química de la comida, escribió hace unos años un artículo que explicaba que la aversión hacia el cilantro genera la reactivación de la parte del cerebro que está conectada con los instintos primitivos y de supervivencia del hombre. El autor explica que cuando se trata de olores y sabores fuertes como los del cilantro (o de la rúcula, por citar otro ejemplo y no aislar al pobre cilantro), el cerebro los relaciona con una amenaza, ya que nuestros ancestros (el hombre paleolítico) asociaban esos olores con el peligro derivado de plantas venenosas. En la actualidad, ese gran rechazo que sentía se convirtió en un amor profundo y fuera de lo común.

Esto me hizo pensar… ¿habré evolucionado? Dejando de lado las preguntas existenciales…el cilantro es híper usado en cocinas desde la europea hasta la caribeña, mexicana y la estadounidense, incluyendo norte, sur y centro.

En la actualidad, el gran rechazo que sentía se convirtió en un amor profundo y fuera de lo común. Y es que aprendí que el cilantro no va con todo. Hace maravillas en las sopas, pastas, pestos, panes, carnes, salsas o dips como el guacamole, agregando un toque fresco y único. Cuando hago ceviche, por ejemplo, el cilantro no puede faltar. Me gusta también apaciguar un poco su sabor al acompañarlo con menta y perejil fresco.

Coco
El coco es un ingrediente común en la gastronomía de India, del sureste de Asia y del Caribe. Es una herencia culinaria de antaño. Incluso hoy no podrás encontrar un ingrediente tan versátil como el coco en la cocina.

Lo bueno es que tienes varias opciones: el agua de coco (una bebida hidratante), el coco rallado deshidratado (con o sin azúcar), la mantequilla de coco y el aceite de coco.

Además, puedes usar coco para agregar sabor, aroma, textura y nutrición a una gran variedad de platos. Ya sea sobre pan tostado o frutas frescas, para hornear galletas, sofreír vegetales, para agregar en sopas, purés o curry; o bien para disfrutar de un batido de frutas bien fresco. Y en cuanto al postre, el coco puede ser la estrella (¿a quién no le gustan los mostachones de coco?) o el perfecto toque final.

Hace unos años cuando intenté aventurarme en la comida cruda, todos los platillos desde las bebidas hasta el postre tenían coco. En aquél entonces no sabía que era alérgica al coco, así que imagínate como terminó mi experimento. Gracias al cielo, en la actualidad todo eso es historia pasada y hoy el coco es parte de mi dieta diaria—más que nada en su forma de mantequilla y aceite extra virgen sin refinar. Anímate a experimentar con este increíble ingrediente y no te pierdas estas recetas que volverán a tus amigos cocos, digo… ¡locos!

Comal
Si alguna vez hiciste tortillas, ya sabrás lo que es el comal—un utensilio típico de la cocina mexicana que se usa mucho también en Centroamérica y Ecuador con el fin de no sólo cocinar tortillas sino también para tostar granos de cacao o café.

Si no estás familiarizado con el comal, se trata simplemente de un disco plano de metal, hierro fundido, o barro con una manija para sostener. Mi material favorito es el hierro fundido porque distribuye el calor de una manera más balanceada.

Pero más allá de las tortillas, otros usos que también puedes darle es para tostar especias, saltear carne, o para cocinar en general. O bien como hago yo, que lo uso para hacer crepes o panqueques bien finitos. Si te dieron ganas de hacer tacos esta noche pero no tienes un comal, corre al mercado o supermercado latino más cercano y encontrarás más de una variedad.

Comino
El comino es una especia, que deriva de la semilla de esa planta, muy usada en la cocina mediterránea y de la India. El comino se caracteriza por su sabor amargo y olor fuerte y dulce gracias a su alto contenido de aceites. Esta especia puede darle un toquecito especial a cualquier plato. Pero el comino también se utiliza mucho en platos latinos como los sopones, guisos, empanadas, arroces y hasta en el famoso mojo cubano. Si buscas darle más sabor a tus recetas, usa las semillas enteras del comino y tuéstalas ligeramente antes de agregarlas a lo que estés preparando. Y también puedes agregarlas en tus galletas o en cualquier otra receta dulce. ¿La mejor parte? Además de ser deliciosa, esta especia tiene propiedades digestivas como el hinojo y el anís.

Concassé
Si te gusta cocinar, seguramente habrás escuchado el término “concassé”, que es una palabra de origen francés que quiere decir machacar o triturar. Mi madre siempre usa esa palabra para referirse a los tomates concassé, que es la forma más común de usar esta técnica culinaria. Cuando hacer tomates concassé los cocinas muy rápidamente en agua hirviendo, suspendes la cocción colocándolos en agua con hielo, los pelas, y luego los cortas en daditos. Esta es una forma que usan en los restaurantes de categoría para tratar los tomates que incluyen en sus platos—cocidos o crudos incluyendo salsas. Pero hay quienes que, más allá de buscar lucir sofisticados en lo culinario, simplemente lo hacen por un tema de preferencia ya que o no les gusta la piel del tomate o no la pueden digerir. También puedes usar esta técnica si compras tomates que no sean orgánicos.

Coquito
Si te gusta el coco, el coquito es para ti. Cuando escucho la palabra coquito pienso en un coco chiquito…será por eso que esta bebida alcohólica puertorriqueña se llama así, porque a diferencia del tan conocido ponche de crema que se estila consumir en tiempo de fiestas, el coquito lleva coco—tanto leche como crema de coco—además de los ingredientes conocidos como ron, huevo, leche condensada, canela, y clavos de olor.

Pero no hay reglas que determinen que el coquito debe ser hecho con una lista fija de ingredientes. Personalmente, me gusta agregar o sacar elementos según lo que me inspire o desee en esa oportunidad. Hay quienes en lugar de usar el ron clásico, le agregan Kahlúa, Tía María, ron con especias, chocolate, vainilla, almendras, cáscara de limón o naranja, jengibre o cardamomo, y en lugar de leche condensada, usan leche evaporada y azúcar.

Como verás, las opciones son múltiples. Por otro lado, el coquito es una bebida tan deliciosa y hasta adictiva, que en mi caso la disfruto en cualquier época del año sin hacerla exclusiva de las fiestas. Ah, y si quieres darle un giro extra espectacular a tus natillas, haz la base de coquito.

Cordero
Todas las culturas tienen un plato tradicional con cordero. Y como estamos en Pascua, no puedo dejar de hablar del cordero pascual, que va más de una frase con significado parabólico, místico o de sacrificio religioso o doctrinal, como tal vez la mayoría de los latinos lo entenderían. El cordero pascual es de hecho una de las carnes típicas que se sirve durante la Pascua en algunas partes de Europa del este con influencia más antigua y ortodoxa, o de los cristianos de Egipto, más conocidos como coptos o eutiquianos.

El cordero se sirve en asados, guisos o sopas típicas en países como España o Grecia. Para los cristianos, representa el cuerpo de Cristo; y para los judíos representa la liberación de Egipto, o Pascua judía. De mi infancia, el cordero representa momentos festivos—Navidad o fin de año, o cualquier otra reunión relevante—, donde nos reuníamos alrededor de asadores típicos por horas conversando, tomando vino y picando hasta que estuviera listo.

El tema es que éste tipo de carne ha sido consumida casi desde los comienzos de la humanidad, ganándose así los galardones y veneración justificada, acarreando con ella no sólo historia sino tradiciones culinarias y rituales religiosos de gran significado. En la actualidad es una carne muy preciada y presente en menús de alta calidad y de restaurantes de categoría. Tú también puedes sorprender a tus invitados en casa ofreciendo un menú de alta categoría con platos de cordero.

Crema Pastelera
La crema pastelera es la crema de repostería más usada y conocida en la mayoría de los postres y pasteles europeos.

Mi otro amor de niña, además del dulce de leche, era la crema pastelera, especialmente en los sfogliatelle (pasteles hojaldrados italianos) que le compraba a mi mamá los fines de semana para hacerlos más especiales.

Esta natilla, muy parecida a un pudín ya que la crema pastelera debe ser espesa y no liquida como la crema inglesa, es muy común como relleno de pasteles, o en la repostería en general como ser en las medialunas y en un sinfín de pastelitos como los cream puffs o bombas de crema, profiterols, eclairs, buñuelos, y tartas de fruta—una combinación de hecho excelente por el balance de opuestos que se crea al mezclar la fruta y la crema pastelera.

La crema pastelera no sólo es exquisita sino que es muy fácil de hacer y lleva pocos ingredientes: leche o crema, azúcar, huevos y almidón de maíz. Algunos usan harina en lugar de almidón de maíz, pero el almidón te dará una textura más homogénea y con más brillo, sin el sabor de la harina y sin los grumos. También puedes agregarle sabores como chocolate, vainilla, café, licor de naranja… ¡lo que quieras! Y aunque el debate sobre si hay que agregarle o no mantequilla al final es permanente, en realidad depende de ti, pero la mantequilla agrega un toque extra de brillo y sabor. Disfruta de tu propia versión, ya que sobre gustos ¡no hay nada escrito!

Croquetas
En casa, de pequeña, se hacían croquetas de papa con nuez moscada; de jamón, queso, cebollita y a veces con trocitos de panceta o tocino; y de espinaca con salsa blanca o bechamel.

Las croquetas en sí son como buñuelos salados con el relleno que elijas, que luego se pasa por pan rallado y se fríe. La diferencia con los buñuelos es que no solo son salados en vez de dulces, sino que su forma es cilíndrica.

En un restaurante típico español, las croquetas más clásicas son las de papa, de jamón y queso, y de bacalao—estas últimas son ideales para servir durante las Pascuas (al igual que éstas de atún).

Como ya he compartido antes, me encanta agregar hierbas y especias (frescas y secas) a mis platos. Será tal vez porque de niña eran una parte fundamental e ineludible de la cocina.

Las croquetas son conocidas y disfrutadas a nivel mundial, y aunque muchas veces se sirven como entradita, bocadito de coctel, o como guarniciones para acompañar carnes, también se sirven como plato principal. Lo mejor de todo es que son súper fáciles de hacer y son irresistibles. Lo único que debes tener en cuenta es que se sirven calientes, y para un toque extra, sírvelas con salsa picante para mojar. Acompáñalas con una copita de vino blanco o una cerveza bien helada. ¡Buen provecho!

Cuchifrito
Los cuchifritos son una serie de bocaditos puertorriqueños de cerdo frito. Puedes armar un plato sustancioso agregando papas rellenas, arroz, plátano, yuca, morcillas y chicharrón. Para darle más sabor a tu fritura, usa grasa animal.

El nombre “cuchifrito” deriva de una mezcla de la palabra “cochino” (cuchi) con “frito”. Si no comes cerdo, haz cuchifrito con proteínas vegetarianas como el tempeh y el seitán.

Curry
El curry es una mezcla de especias de tonalidad amarillenta originada en India. En algunas partes de India (como en el norte), al polvo de curry se le llama “garam masala”, una mezcla que muchos usan tanto para cocinar como para la base del té chai.

Pero curry también se puede referir a una variedad de platos de origen asiático hechos con vegetales, arroz o carne y sazonados con hierbas, especias y chiles frescos o secos. Esta mezcla de especias es ideal para darle más sabor y color a un plato tan sencillo como el arroz, por ejemplo. También puedes crear salsas y mezclarla con pedazos de pollo trozado y servir con vegetales sobre pasta, arroz o quinua al curry.

Cuscús
Aunque muchos creen que el cuscús es el nombre que se le da al grano, el cuscús (o couscous) es en realidad el nombre de un plato tradicional del norte de África hecho con semolina cocida al vapor o hervida, y servida con vegetales y/o carne de preferencia encima. En muchos casos o variaciones de este tradicional plato, también hallarás que se sirve con nueces, piñones y uvas pasas rubias o morenas; en especial si es un plato vegetariano o vegano, para agregarle entonces más nutrición y textura.

El cuscús es un plato que rinde muchísimo a nivel de cantidad, y además es muy versátil. Si lo sirves con vegetales y/o carne, puede constituir una comida entera. Y si lo sirves solo o con menos ingredientes puede ser el acompañamiento ideal de cualquier comida y menú. Pero además de ser súper versátil, es un plato que lo puedes preparar en cualquier época del año y usar para servir vegetales de estación. Por ejemplo, ahora en verano puedes prepararlo acompañado de ají morrón, mango, aguacate, tomates, y hierbas frescas. Para un toque picantito, sírvelo con salsa verde y chipotle crudo. En otoño e invierno, por ejemplo, puedes servirlo con castañas, calabaza caramelizada en daditos, cebolla, e higos o dátiles.

También puedes agregarlo a la base de ingredientes de hamburguesas vegetarianas o albóndigas sin carne. Y si buscas ideas para consumirlo para el desayuno, cocínalo en leche de almendras endulzada y con esencia de vainilla, y sirve con canela y pasas.

D

Dátiles
Olvídate del azúcar, de los dulces, de las golosinas…si probaste los dátiles, fruto de un tipo de palmera nativa del norte de África, no querrás reemplazarlos por ninguna otra cosa. Pero no todos los dátiles son iguales. Los más conocidos tienden a ser secos, rugosos y fibrosos; hasta me recuerdan a las ciruelas secas. Ahora, los dátiles Medjool son otra historia: aunque también son frutos secos, estos dátiles son carnosos, tiernos y súper dulces. Todo un vicio.

Los dátiles son conocidos y usados hace siglos en la cocina mediterránea y oriental. En la actualidad, en occidente han ganado popularidad debido a su fuerte presencia en los dulces (como en tartas, pasteles y bizcochitos de chocolate), en platos veganos y en la cocina cruda.

Además de ser exquisitos, los dátiles son el tipo de entremés o bocadito ideal para tener cerca y evitar los antojos de azúcar. Además son una fuente poderosa de fibra y antioxidantes.

Además de comerlos solos, también puedes hacer rollitos de dátiles con coco y almendras o castañas de cajú. Es más, hay unas barritas de proteína deliciosas que están hechas de dátiles, almendras, y castañas de cajú; las encontrarás en casi todos los supermercados. También puedes agregar dátiles cortaditos a tus ensaladas para darles un toque exótico de sabor y de nutrición.

Dulce de Leche
Amo el dulce de leche. No sé si de niña pasé algún día sin comer dulce de leche. Y claro, ¡era imposible no tentarse con semejante delicia! Si bien existen diferentes recetas, el dulce de leche tradicional (receta argentina y uruguaya) se hace con leche, azúcar, bicarbonato de sodio y esencia de vainilla. Pero hacerlo con leche fresca puede llevarte entre 4 y 6 horas (sí, es un proceso muy lento, pero te aseguro que cada minuto lo vale). El atajo para hacerlo casero en menos tiempo es usar leche condensada: sólo lleva 2 horas de cocción en baño María y de paso te evitas el lío de tener que revolver todo el tiempo.

En México se lo conoce como “cajeta”, y está hecho con leche de cabra. En Colombia, Venezuela y Panamá lo llaman “arequipe”; mientras que se lo conoce como “manjar blanco” (o solo “manjar”) en Bolivia, Ecuador, Chile y Perú. En Brasil, tiene el mismo nombre tradicional, pero en portugués: “doce de leite”. Y en Cuba lo llaman “dulce de leche cortado”, ya que se prepara de manera muy diferente y no queda como una pasta suave como en los otros países. Aunque el dulce de leche es una versión “caramelizada” de la leche, no debes confundirlo con el caramelo, que se hace mezclando agua y azúcar. El consumo del dulce de leche tradicional y de todas sus variantes se extiende por diversos países americanos, europeos y otros lugares con minorías de esas nacionalidades.

Puedes encontrar el dulce de leche en tres formas diferentes. El tradicional tiene una consistencia más suave y liviana y generalmente se utiliza para rellenar los panqueques o untar el pancito calentito con manteca. El dulce de leche repostero, como su nombre lo indica, se usa en productos de panadería o repostería como en las medialunas, los alfajorcitos de maicena (con dulce de leche y coco) y como relleno en pasteles de cumpleaños. Su consistencia es más espesa y tiene un color más oscuro. El dulce de leche heladero, por otro lado, tiene un uso industrial y se utiliza para la preparación de helados. Y hablando de helados, te recomiendo que pruebes el helado de dulce de leche granizado (con pedacitos de chocolate)… ¡uno de mis preferidos cuando era niña!

Otras formas deliciosas de disfrutarlo es mezclarlo con queso crema, agregarlo a los churros calentitos, a pedacitos de queso, al merengue o a la banana como un rico postre. ¿La mejor de todas? ¡Comerlo a cucharadas del pote! Unos de mis postres favoritos es el flan casero con dulce de leche, obviamente; aunque el arroz con leche casero con dulce de leche también me hipnotiza.

E

Empanadas
Empanadas, calzones, samosas, empanadillas… como sea que las llames, estos pasteles rellenos son todos “primos y primas” de la misma familia internacional de rellenos dulces o salados envueltos en un tipo de masa.

Pero no te dejes engañar. Así como me enloquecen las empanadas, no todas son iguales o meramente parecidas. Tal vez lo que más compartan sea el nombre pero la masa varía drásticamente dependiendo de donde vengan. Personalmente, me encantan las de masa hojaldrada—no necesariamente fritas aunque estas sean las más populares, pero sí al horno—rellenas de algún relleno tradicional del país de donde provengan.

¿Mis favoritas? Por lejos, las argentinas, las griegas y las hindúes. Todas son de masa hojaldrada, y las argentinas son livianas y los rellenos son para enloquecer. Desde jamón con queso, espinaca con crema blanca, queso y cebolla, tomate y albahaca o napolitana, y naturalmente las clásicas; carne o pollo. Y si las acompañas con salsa de chimichurri y un buen vino, simplemente transformarás entremeses en entradas.

En rellenos dulces, simplemente adoro las de membrillo o las de dulce de batata.

Te recomiendo que hagas lo que usualmente hago, sal a recorrer y aventurarte a probar nuevos sabores y texturas, y decide tú qué empanadas son tus favoritas.

Empanadas de Vigilia
Como bien lo dice la palabra, las empanadas de vigilia son las que se comen entre el Viernes Santo y el Domingo de Pascua; es decir, durante la vigilia pascual. De todos los platos festivos anuales, las empanadas de vigilia están entre mis favoritos por su combinación perfecta de masa hojaldrada y crocante y el relleno que desees: bacalao, caballa, atún, o dulce de membrillo o de batata.

En casa las empanadas de vigilia siempre abundaban porque era lo que a todos más nos gustaba y era lo más fácil de comer a toda hora, ya que en Pascua realmente no se comía nada más que lo permitido. Y aun luego de que la Pascua haya pasado, yo aprovechaba hasta la última empanada de vigilia porque sabía que a esos sabores y rituales los volvería a ver el año entrante.

Hoy en día, hacerlas es lo más fácil que hay: simplemente compra la masa para empanadas de hojaldre y rellénalas con lo que quieras, agregándole tu propio giro culinario.

Empanizados
El término empanizado, también conocido como empanado, es una técnica culinaria que significa cubrir algún alimento con pan rallado antes de hornear o freír. En países sudamericanos como Argentina se usa más el sustantivo milanesa. Los empanizados se pueden hacer con pollo, carne, pescado o alguna verdura como las berenjenas.

Mi mamá siempre usaba pan rallado fresco que compraba en la panadería. Esto aseguraba una cáscara más crocante y sabrosa. La técnica del empanizado es muy sencilla: el alimento primero suele rebozarse con huevo, se pasa por el pan rallado de ambos lados y luego se mete en la freidora. Otra opción es llevar los empanizados al horno, para obtener un alimento más jugoso y con más textura.

Enchiladas
Las enchiladas son tortillas rellenas generalmente de arroz, carne, pollo o cerdo, frijoles, queso, guacamole, chiles, y crema, y se sirven con mole, frijoles refritos y arroz blanco. Pero en realidad puedes rellenarlas de lo que quieras ya que también hay enchiladas vegetarianas. De hecho, el verbo “enchilar” significa rellenar con chiles.

Mi relación con las enchiladas siempre ha sido un amor a primer mordisco.…y las prefiero con extra queso y guacamole, y sin frijoles. La tortilla de maíz caliente que envuelve todos los ingredientes es el básico perfecto y no sería lo mismo sin ella. Pero además de ser deliciosas y que satisfacen a pleno, son muy fáciles de llevar a la oficina o a picnics, e ideales para comer en cualquier lugar; tren, oficina, o fiestas.

Encurtido
Básicamente un encurtido es como se denomina a un alimento-típicamente vegetales-que ha sido fermentado, o en otras palabras, marinados en una solución de sal con hierbas, mostaza, ajo y especias.

Yo no creo que los encurtidos pertenezcan a una cultura, educación, o país. Creo que es una herencia de la humanidad porque nuestros ancestros-me refiero a nivel raza humana-hacían encurtidos por accidente debido a la falta de refrigeración.

El proceso de los encurtidos hace que los alimentos se conserven por mucho tiempo, además de estar cargados de bacteria benéfica para el sistema digestivo, por ende, la salud en general. Simplemente porque la presencia de sal y ácido (como puede ser vinagre, mostaza, limón, etc.) elimina la bacteria maligna y activa la creación de buena bacteria. Muchos, al escuchar la palabra bacteria, pensamos enseguida en algo perjudicial, pero como todo, tiene su opuesto positivo.

Verás encurtidos por todas partes: fiambrerías o delis, o en los estantes de los supermercados envasados al vacío. Ejemplos típicos son los pepinillos que te sirven con el sandwich cubano (o no), el curtido que sirven con pupusas, las berenjenas, aceitunas, cebollines, y el pimiento. Y son muy comunes que se sirvan como entremeses-genial idea ya que la bacteria “buena” prepara el sistema digestivo para una buena comida.

Aunque no hay una regla de cuándo o cómo, la mejor época para llenar tu alacena de encurtidos es el verano, para llegar al invierno con provisiones. Después de todo, ¿no es lindo tener siempre una alacena pipona?

Epazote
El epazote, también conocido como té mexicano, es una hierba muy común en esta cocina y crece con mucha facilidad en climas tropicales, y hasta seguramente lo hayas visto crecer como maleza en el jardín de tu casa. De hecho, lo hallarás mucho en platos con frijoles (como estas enchiladas de frijoles negros), también en moles, salsas, quesadillas y sopas.

El epazote tiene efectos antiinflamatorios como el anís y el hinojo. Aunque lo mejor es usarlo fresco, su forma seca, como en el caso de las hierbas, también es muy buena. Pero como siempre al usar hierbas secas, recuerda usar la mitad de lo que usarías si usaras hierbas frescas.

Si nunca lo usaste o probaste, tiene un gusto similar al del orégano, aunque es único porque es fuerte, robusto y penetrante como ninguna otra hierba. Por eso, personalmente prefiero incluirlo en guacamoles, dips, salsas y aderezos.

Escabeche
Escabechar es una técnica clásica española para conservar alimentos como pescado, carne, berenjenas, o cualquier otro tipo de vegetales, en una salsa específica. (Prueba, por ejemplo, este escabeche de pollo).

Básicamente, lo que haces es saltear lo que quieras escabechar y luego lo marinas en una salsa ácida con vinagre cargada de hierbas y especias. Luego la guardas en un frasco bien cerrado en la heladera. Lo puedes servir frío o a temperatura ambiente.

Este tipo de conservas son perfectas para comer entre comidas, como entrada, o para llevar a la oficina y servir con arroz, quinua, pasta o vegetales frescos.

Si quieres probar escabechar pescado, prueba con bonito, corbina, caballa, trucha, salmón, bacalao o pargo.

Eucalipto
El eucalipto nos provee madera y hojas aromáticas y curativas. En la cocina, esta preciada hierba tiene varios usos: sirve para agregar en platos diarios, en cócteles usando la esencia o aceite de este árbol, en infusiones, aguas frescas y hasta en caramelos para aliviar la congestión. Y hablando de congestión, muchas veces también se usa en forma de sales o aceites para agregar a los baños o salas de vapor para abrir los pulmones y relajarse.

En la casa donde crecí teníamos un árbol de eucalipto y a la llegada de la primavera se podaba y mi mamá separaba hojas para usar en la cocina y con el resto armaba un fogón y las quemaba—el aroma era increíblemente refrescante y relajador.

F

Fajita
¿Sabías que las palabra fajitas no se comenzó a usar en formas impresas sino hasta no hace mucho, finales del siglo 20?

La primera vez que comí este famoso plato mexicano y tejano-mexicano -sí, años atrás- fue amor a primer mordisco. Es la combinación de sabores, texturas y temperaturas, aromas tentadores que te llevan a devorar hasta el último bocado.

Además de la combinación apasionada de sabores, el poder armarme yo misma y a mi gusto las fajitas, es lo que ubico en segundo lugar de mi lista de preferencia…si lo sirves con guacamole, arroz, y frijoles, es el plato perfecto para compartir. Creo que lo que me atrae y enamora más de las fajitas, son las tortillas calientes con la carne y vegetales que echan humo de calentitos y recién hechos.

También conforman la cena más rápida y completa para un día que no tengas mucho tiempo. Con que tengas tiritas de carne (pollo, puerco, o carne de res), aguacate, tomate fresco, queso blanco, y pimientos rojos, puedes armarte una versión más rápida y sencilla de la tradicional con los vegetales cocidos y candentes.

O puedes preparar con tiempo los frijoles y el arroz, y dejar hechas unas cebollas caramelizadas y ajos horneados o sofritos como guarniciones menos tradicionales.

Aunque los acompañantes y rellenos más populares son crema agria, lechuga cortada finita, salsa, pico de gallo, guacamole, o queso, no importa con qué las rellenes, ya que no necesariamente tienen que llevar carne. Con que no le falte el toque único de las tortillas calientes, siempre tendrás – de una manera u otra – una versión de las fajitas.

Prueba estas clásicas fajitas de res o unas más atrevidas. Para mí, extra guacamole, por favor.

Farofa
La farofa es un acompañamiento tradicional de la cocina brasilera. El ingrediente principal es la harina de mandioca o yuca molida fina tostada, a lo que suele agregarse otros ingredientes como huevo, chorizo, cebollas, plátanos y col, entre otros. Muchas farofas tradicionales llevan especias y sabores ahumados. Su textura es más fina que la polenta y el gustito que adquiere cuando la tuestas la hace más suculenta, ideal para acompañar guisos, vegetales y carnes.

Mi primera experiencia con la farofa fue en Brasil, una tarde de calor cuando decidí probar la feijoada en un bar de Ipanema, en Río de Janeiro. Más adelante en mi vida, cuando vivía en Nueva York, iba a almorzar con frecuencia a un restaurante brasileño y la farofa era una de las guarniciones que se veía con más frecuencia en mis platos. Y luego la comencé a hacer en casa.

La forma más sencilla, clásica y deliciosa de hacerla es tostarla con mantequilla, tocino o panceta, y sazonarla con sal, hasta que esté doradita y fragante. Un consejo: sírvela con un chorrito de aceite de oliva extra virgen.

Fécula de Maíz
La fécula de maíz es lo mismo que la harina de maíz, el almidón o la maicena—también lo verás escrito como “maizena” porque la marca con este nombre se hizo más famosa que la manera correcta de escribir la palabra. Actualmente, aunque es un producto típico de la cocina latina, la maicena o fécula de maíz se comercializa en todo el mundo.

Este tipo de harina es finita, lo que la hace ideal para usar en repostería y pastelería. Uno de mis bocaditos favoritos, que en parte sigue siendo uno de mis elegidos, son los alfajorcitos de maicena con dulce de leche y coco rallado. La textura es seca y al morder te llenas de miguitas, típicas de la fécula de maíz.

En la actualidad, ha tomado mayor relevancia debido al aumento de gente con reacciones al gluten. La fécula de maíz se usa mucho en recetas sin gluten, y además de ser usada en recetas dulces, también se usa para hacer pastas, pizzas, para espesar salsas y sopas, y para los típicos chocolates mexicanos como el chileatole.

Feijoada
Originario de Portugal, la feijoada es un guiso típico de Brasil hecho con frijoles, carne de res y cerdo, carne seca, chorizo, tocino y morcilla, entre otros ingredientes. Generalmente se sirve con arroz blanco y alimenta a batallones por poco dinero.

Mi primer encuentro con la feijoada fue años atrás durante un tórrido día de verano en Brasil, más exactamente en Salvador de Bahía. Y como ya debes saber, los climas desérticos y tropicales no impiden comer platos calientes y pesados que terminan elevando aún más la temperatura corporal. Después de todo, ¡para eso está la cervejinha bien helada!

En Brasil es considerado el plato nacional, y aunque suele servirse durante ocasiones especiales como el carnaval, también puedes disfrutarlo durante todo el año en bares o restaurantes. Pero no tienes que ir a Brasil para comer un suculento plato de feijoada, ya que encontrarás este clásico en cualquier restaurante brasileño y hasta puedes hacerlo en casa. Y lo bueno es que no necesitas ser brasilero para armar una buena feijoada. En tu próxima reunión puedes servir una cacerola gigante con este tipo de guiso que, con tan sólo un plato, alimentará a todos tus invitados para que disfruten con una cerveza bien helada hasta que las velas no ardan.

El aceite típico de cocción es el aceite de coco o de palmera que acentúa y profundiza los sabores. Y como todo guiso, la clave está en la cocción a fuego lento y sin apuro. De más está decir que, luego de un plato de feijoada, no necesitas pensar en qué vas a cocinar por el resto del día ni en el menú de la semana: ¡tendrás comida para rato!

Flan
El flan debe ser por definición, o como yo lo defino, el postre latino clásico por excelencia que todos los latinos, más allá de donde vengamos compartimos. Ya sea que vayas a un restaurante peruano, español, cubano, argentino, uruguayo, brasileño, chileno, colombiano, venezolano…siempre hallarás que el flan se ubica modestamente en su lista de postres.

El acompañamiento dependerá más de los orígenes del flan. Por ejemplo, mi flan no es un flan completo si no se acompaña con dulce de leche, y por qué no, crema fresca batida.

Todos nos criamos con una “versión” o receta de familia de flan y creo que eso sí depende mucho de donde vengas. He notado que los países caribeños usan mucho leche condensada y evaporada, y suelen incluir reducción de caramelo. También he notado que todos decimos que nuestra receta de flan es la mejor de todas. Obviamente, yo también digo que “mi” receta es la mejor. No sé si lo es, pero que es deliciosa y adictiva, lo es.

De adolescente, mi papá era mi fan número uno. Él se hacía los flanes de caja. Cuando me mudé con él, me animé a hacerle mi receta: totalmente casera, y completamente de cero. De allí, comencé a experimentar texturas dependiendo de la cantidad de huevos que le agregaba, cómo y cuánto lo horneaba, y el batido de los huevos, hasta que hallé la medida perfecta: aireado, ligero pero con cuerpo, sin el gusto “huevo” y la textura que se deshace en el paladar. En tema leche, no uso ni condensada, ni evaporada, uso leche entera con su proporción adecuada de azúcar-lo cual también experimenté varias veces hasta hallar “la” medida perfecta.

El caramelo lo hacía (lo hago) puro, sin rebajar. El color es espectacular, un ámbar profundo, con un sabor no empalaga en absoluto, y una textura líquida pero espesa, no acuosa.

Partiendo de la receta básica, luego puedes agregarle café, chocolate, o el sabor que quieras, como este flan de calabaza. Para mí, el flan clásico simplemente no tiene competencia. ¿Cuál es la versión de flan favorita tuya?

Flautas
Las flautas pueden hacer referencia a varias cosas, como al instrumento musical o al pan más delgado que el baguette. Pero también se trata de un platillo mexicano muy similar a los taquitos.

La masa de las flautas y de los taquitos puede ser de harina o de maíz, dependiendo de la región en la que se preparen. Ambos platillos se rellenan de carne, pollo y queso, y se fríen hasta que queden doraditos y crocantes. Las flautas también tienden a ser más largas y finitas que los taquitos, y generalmente se sirven como plato principal mientras que los taquitos son más pequeños y se suelen servir como entradita.

Fricasé
El fricasé (o fricassée) es un guiso clásico francés que generalmente se prepara con pollo. La mayor diferencia con el resto de los guisos es que no se le agrega color a la carne al saltearla. En los guisos comunes lo primero que se busca es color, luego sabor.

En el fricasé, también conocido como guiso blanco, el color es lo que se evita. Para ello, si bien lo común es utilizar pollo, también suele usarse la carne de ternera, que se cocina en grasa (como mantequilla) a fuego lento antes de cocinar los vegetales, para mantener la carne sin color, y se le agrega sabor usando vino blanco. El resultado final es un guiso carnoso, sustancioso, jugoso, tierno, espeso ¡y blanco!

Frijoles
Tal vez no exista ingrediente más usado en la cocina latina que los frijoles.

Los hay de todo tipo. Si dices que te gustan los frijoles, te preguntaré cuáles, porque hay grandes, pequeños, pálidos, colorados y negros. También vienen en lata, congelados y secos. Y como parte de la familia de las legumbres, son una fuente importante de proteína, pero más aún de carbohidratos. Además, ayudan a reducir el colesterol.

Los frijoles, como te habrás dado cuenta, están donde está el arroz. Como que son una pareja inseparable y única. Aparte de los frijoles, las lentejas y los gandules son mis favoritos. Será por su textura, su sabor más delicado y porque son más pequeños que los frijoles negros o colorados.

Por otro lado, son tan versátiles que son perfectos para acompañar casi cualquier plato, ya sean ensaladas (como esta), sopas, guisos, o como relleno de burritos, enchiladas y para servir con sofisticados moles.

También son perfectos para llevar a los almuerzos “pot luck”. Si quieres quedar como un rey, agrégale trocitos de tocino o jamón crudo a tus frijoles y sírvelos con arroz integral (para darle más complejidad y textura), y una pizca de chipotle o azafrán. Querrás llevarte las sobras a casa (si es que sobra algo).

Frijoles Refritos
No son frijoles fritos, sino refritos. Y lo remarco o hago hincapié en la diferencia porque el prefijo “re” siempre se usa para enfatizar o estresar algo. Son tan tradicionales de la comida mexicana y tejana-mexicana que encontrarás diversas marcas en lata de este popular plato. Tan así es su fama que se ha extendido a otros países de Latinoamérica más allá de México.

Los frijoles refritos es otra manera de identificar una preparación de frijoles cocidos con especias y vegetales que luego se machacan o se hace una especie de puré.

Aunque sean “refritos” los frijoles también pueden ser horneados (o “rehorneados”, llegado el caso). En general los frijoles que se usan en este clásico son los pintos, pero también se usan negros o rojos.

Los frijoles refritos se usan en general para acompañar nachos, en chimichangas, pupusas, burritos o para servir con chips de tortilla. Ideales para llevar a una fiesta o servir como picada.

Fritada
La fritada puede ser un conjunto de elementos o ingredientes fritos, o bien puede referirse a un plato ecuatoriano compuesto de carne de cerdo. Otra característica que define a este plato es la forma de cocción. Primero se cocina la carne de cerdo en agua, junto con vegetales y especias como el cilantro, hasta que el agua se evapora y la carne toma color.

Los acompañantes de rigor en una fritada son la yuca, los plátanos fritos, maíz desgranado y cocido (mote), y el ají criollo (o salsa picante ecuatoriana). Obviamente que también se puede acompañar con arroz, frutas como el aguacate, vegetales, papas, y ensaladas.

Fritanga
La fritanga es una forma de decirle a un restaurante nicaragüense donde sirven comida típica casera frita. Uno de los platos clásicos que hallarás en una fritanga es el tradicional gallo pinto, un símbolo culinario nicaragüense hecho a base de arroz con frijoles rojos además de cebolla, pimiento y ajo, todo frito. Otras comidas típicas de una fritanga son la tajada frita, el plátano frito, el maduro, la yuca y el queso frito. Así que prepárate porque después de visitar una fritanga, ¡no te puedes olvidar del digestivo!

Fufú
Aunque es un plato originario del oeste de África, el fufú es fácil de hallar en las cocinas cubana (por ejemplo, el fufú de plátano), dominicana, haitiana y puertorriqueña debido a la influencia africana en el Caribe. Tal vez lo verás escrito de varias maneras (foufou, foofoo), pero básicamente conserva el nombre africano y la pronunciación es siempre la misma.

El fufú es una masa hecha con plátanos, yuca, o vegetales altos en almidón. Estos se cuecen y pisan para formar una masa que se sirve junto con una salsa o sopita más bien espesa para mojar la masa. La salsa o “sopa” puede estar hecha de maní, nueces de palmera o coco, o simplemente con caldo de pollo o vegetales para una versión más baja en calorías.

Personalmente, creo que no hay nada mejor que acompañarlo con una salsa ligeramente picante de maní con leche de coco, pasta de curry, pimienta roja o pimentón y hierbas frescas. ¡Qué rico!

G

Gallo Pinto
Gallo pinto (o gallopinto) es un plato tradicional de Nicaragua y Costa Rica que básicamente está hecho de arroz con frijoles (cantidades varían), cebolla y ajo que una vez cocido todo se vuelve a freír. Una característica fuerte de este plato es combinar el arroz con los frijoles rojos (algunos usan negros), lo cual le da el color único y distintivo. Y aunque el origen esté disputado y sea un símbolo nacional para muchos, este plato varía en preparación dependiendo de la nación dónde se lo venere. Tal es así que también hallarás versiones parecidas en otros países de Latinoamérica con distintos nombres, incluyendo moros y cristianos y empanadas de gallo pinto. Es que siendo una combinación tan clásicamente popular y caribeña, ¿cómo no se va a compartir con los países hermanos?

Gandules
La familia de las legumbres es vastísima. Para los que creen que se queda sólo en los garbanzos y las lentejas, pues les presento a los gandules; pequeñas semillitas de la planta del gandul. Los gandules, si nunca los viste o probaste antes, son como frijoles negros o verdes pequeñitos, pero de textura y sabor más delicado. Son estrellas en la cocina cubana y puertorriqueña.

Recuerdo el primer día que probé arroz con gandules, quedé encantada con sus características sutiles y sofisticadas. A decir verdad, pensé que iba a encontrarme con algo parecido a los frijoles negros y a los colorados, que para ser honesta no son mis favoritos.

El plato arroz con gandules es un plato súper tradicional en temporada de fiestas y también un acompañamiento clásico en estas cocinas. La forma de prepararla variará básicamente en los ingredientes que agregues o saques como ser el tocino o jamón ahumado en algunos casos. Lo que sí no variará será la base de sofrito y sazón que es lo que le da la personalidad y sabor único caribeño.

Garbanzos
Los garbanzos pertenecen a la familia de las legumbres, y son las semillas de esta planta. Los garbanzos suelen utilizarse en sopas, ensaladas, guisos y en el famoso dip mediterráneo hummus.

Los garbanzos se consiguen secos o en lata (más fáciles de usar). Si los usas secos, debes dejarlos remojar unas horas, preferentemente durante la noche. Te súper recomiendo que lo hagas para que sean más fáciles de digerir y así se cocinan más rápido.

Además, los garbanzos son ricos en carbohidratos, proteínas, vitaminas y minerales. Agrega garbanzos en cualquiera de tus recetas incluidas las ensaladas, los purés de garbanzo con verduras y en todo lo que se te ocurra.

Gaseosas
De pequeña, solo me dejaban tomar gaseosas (también conocidas como “refrescos”, “frescos”, “colas”, y “chesco” en México) en ciertas ocasiones o en determinados días de la semana, como los sábados o viernes por la noche. Aunque en casa siempre decían que las gaseosas no eran buenas, en ese entonces era inevitable hallarlas en fiestas infantiles. Además, era común encontrarlas en el colegio, aunque no de manera tan accesible como sucede en la actualidad, ya que no se usaban las máquinas dispensadoras como hoy. En mi caso, tenía que esperar a los recreos largos donde abría el kiosco de hamburguesas, hot dogs y dulces. Era uno de mis momentos favoritos del día.

Con el paso del tiempo, fui aprendiendo que, aunque no lo creas, cocinar con gaseosas es una práctica que se viene haciendo desde antaño. Tanto chefs famosos como amas de casa utilizan las gaseosas en la mesa latina para elevar los sabores y texturas de sus recetas. Puedes usar Coca-Cola en tus recetas de carnes y guisos, sopas, pasta, platos con arroz, recetas horneadas como bizcochos y hasta en marinadas o adobos. En fin, una vez que pruebes cocinar de esta manera, te vas a entusiasmar para encontrar más formas de usar gaseosas en tus recetas por sus resultados increíbles. Tal vez dos de las combinaciones más conocidas son las de jamón con Coca-Cola y la de arroz con coco, pasas y Coca-Cola. A pesar de no ser tan fanática de estas bebidas, te recomiendo cocinar con gaseosas porque te darán resultados increíbles sin esforzarte mucho.

Gazpacho
El gazpacho es una sopa fría hecha a base de tomate que tiene sus orígenes en Andalucía, en el sur de España. El gazpacho es conocido a nivel mundial; es tan popular que hasta existe el Día Nacional del Gazpacho.

El gazpacho se consume generalmente en verano debido a las cualidades refrescantes de sus ingredientes como el tomate, apio, pepino, hierbas frescas, vinagre, aceite de oliva, pimientos, limón, cebolla y ajo. En regiones como Andalucía le agregan pan viejo remojado en agua. Ahora que el verano está más cerca, ¿te animas a preparar este fresco cóctel de gazpacho?

Guacamole
¡Oh, el guacamole! ¿No te encanta cuando vas a un restaurante mexicano y te preparan el guacamole en un mortero delante de ti y en el momento? Y sí, es que en realidad forma parte de un pequeño “ritual” para respetar y elevar los sabores limpios y frescos de los pocos ingredientes que lleva hacer algo tan delicioso. ¡Fácilmente podría devorarme un bol para cuatro yo sola!

Aunque el guacamole es de origen auténticamente mexicano, cocinas como la cubana le agregan su propio y único toque; es más una ensalada hecha de aguacate en trozos, con piña, sazón y especias.

Pero cuando yo escucho guacamole, pienso en los aguacates ligeramente machacados con cilantro, cebolla, tomate, chile verde y jugo fresco de limón verde. Ahora, la clave está en el orden en que machas los ingredientes, y en no machacar demasiado los aguacates. Si no tienes mortero, usar un tenedor también te dará excelentes resultados, pero por favor, no uses un procesador de alimentos a menos que busques una textura de aderezo o salsa.

¿Mi forma favorita de comer guacamole? Sobre pan tostado para evitar la comilona de chips que de última son los que guardan la gran cantidad de calorías.

Guanábana
Este fruto tropical del guanábano que muchos conocen como guanábana o chirimoyo, es verde por fuera, con espinas, de pulpa blanca, jugoso y con semillitas negras. Cuando madura, se torna más amarillento y posee un sabor ligeramente dulce, parecido a la vainilla. Con tanta delicia en un solo fruto, la guanábana se comercializa de muchas maneras.

Puedes comprarlo fresco o congelado para hacer batidos, jugos, ensaladas, helados, cereales y lo que se te ocurra para hornear. ¡Imagínate las delicias que puedes hacer con este fruto! Para empezar, puedes preparar un mousse de guanábana—fácil y exótico—con pulpa y leche condensada. Y como toda maravilla de la naturaleza de los trópicos, la guanábana esconde grandes propiedades medicinales y aporta nutrientes como vitaminas C y minerales como hierro, calcio, sodio y antioxidantes.

Guayaba
Aunque la guayaba (o guava) sea una fruta, rara vez la consumimos en su pureza natural de fruta—o al menos ese es mi caso. Las veces que lo hacía era en mis viajes a Brasil donde los batidos y licuados frescos de frutas son parte del desayuno y de la merienda. Mi favorito era de banana, guayaba, maracuyá y piña. En los veranos de la Florida, comencé también a incorporarla a mis batidos.

Al estar disponible congelada en toda época del año, la guayaba es una fruta tropical que se torna accesible para cualquier ocasión o receta. También es usada extensivamente como pasta (es un clásico en la gastronomía caribeña y mexicana) para hacer dulces, jaleas y mermeladas, y en quesitos de guayaba y queso, pastelitos y postres como este rico flan de guayaba y queso.

Nunca pensé que me enamoraría de la textura y combinación clásica cubana de los pastelitos de guayaba con queso. Pero me enamoré. La combinación de textura hojaldrada, el dulce de la guayaba, y la crema del queso lo hace un bocado ideal para servir en una fiesta o para llevar a la oficina con una garrafa de café con leche.

Guiso
No hay nada más confortante que escuchar la palabra “guiso” en los días congelantes de invierno. Es una comida increíblemente cálida para el alma y satisfactoria para el cuerpo.

En mi casa, se solían hacer cantidades suficientes como para repetir hasta decir basta. Y aunque un guiso puede implicar horas de cocción, en realidad lo que lleva de preparación no es tanto: los vegetales no requieren cortes delicados, y el resto se hace solo. Además, lo puedes preparar con anticipación y tener cena para el resto de la semana.

La magia del guiso reside en la textura de la carne—que se deshace en el instante que tiene contacto con el paladar. Te satisface por horas, alimenta a un batallón por muy poco dinero, y además queda delicioso sin técnicas culinarias profesionales.

También lo puedes disfrutar cuando hace calor. Si bien los ingredientes varían según el gusto de cada uno, tradicionalmente se hace con carne al estofado y vegetales y, según la costumbre en la familia, se sirve sobre arroz o pasta.

También lo puedes hacer con lentejas y chorizo español (o sin, si buscas una versión vegana); con frijoles, panceta (o tocino), o costillitas de cerdo, batatas o papas, calabaza, y maíz; es todo lo que necesitas para sosegar el apetito y alegrar el espíritu. No te olvides de acompañarlo con un buen vinito Malbec o Tempranillo para hacerla bien completa.

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Habichuela
A las habichuelas se las conoce como chauchas, judías, “green beans” o “French beans,” y son un ingrediente clave en todo plato latino y anglo. Son tan populares que hasta las encontrarás congeladas y en lata.

Pero además de eso son el complemento verde más fácil para cualquier plato. Personalmente, me encanta acompañar mis platos con habichuelas porque son livianas y versátiles. Son fáciles de preparar y son el snack perfecto para cualquier momento del día.

Las habichuelas siempre están presente en las mesas festivas. Las verás con todos sus colores y en todas sus variedades presente en las mesas del Día de Acción de Gracias y Navidad. En Año Nuevo se sirven con un significado más supersticioso-cuánto más verde sea tu mesa de fin de año, más abundante dice la creencia que será el nuevo año.

Si las cocinas en agua con hierbas, o cebolla y apio, absorberán un sabor extra suave y delicioso. También puedes hervirlas ligeramente y saltearlas con ajo y almendras (o nueces) tostadas. O bien darles el último toquecito en el horno con queso encima para un gratinado suave, bajo en calorías y súper nutritivo.

Helado
Ya sea que le llames helado, nieve, o mantecado (que también puede significar esto) seguramente te estarás refiriendo al cremoso postre congelado que se genera al combinar leche, crema de leche y azúcar o saborizantes. En algunos casos se le agrega yemas de huevo, frutas, chocolate o yogur.

Hacer helado es una experiencia fabulosa y si tienes la máquina es súper fácil de hacer. Sólo tienes que mezclar, batir y congelar. El helado es muy versátil y va muy bien con realmente cualquier postre. En la actualidad, los artesanos del helado están creando sabores increíbles como el de trufas y hasta de foie gras.

Hojaldre
Siempre escuché que el hojaldre es una de las masas más temidas para hacer, pero nunca entendí por qué. De niña era mi favorita. Estaba presente en las empanadas, los napoleones, las sfogliatelle con crema pastelera (que mi mamá y yo compartíamos a solas), las palmeritas, las medialunas, los pastelitos, el postre mil hojas, el baklava y las tartas saladas tipo pascualina de espinaca y queso o crema blanca con panceta o las de jamón y queso.

Con el tiempo entendí por qué es tan temida: al hacerla a mano, lleva tiempo, paciencia ¡y mucha mantequilla! El hojaldre se distingue del resto de las masas–es súper crocante, liviana, y sabrosísima; imposible de comparar con cualquier otra textura. Pero en la actualidad, no es necesario pasarte horas haciéndola. Encontrarás diferentes variedades en la sección de congelados de tu supermercado. También existen las versiones sin gluten y bajas en grasas.

Lo mejor de todo es que con tanta textura, no necesitas esforzarte mucho con el resto.

Hongos
¿Qué plato no va de maravillas con hongos? Sin ir más lejos, anoche probé una pizza hecha a horno de leña con hongos frescos, queso gruyere, cebollita verde y aderezo de trufas negras. Simplemente perfecta.

Mi forma de llamar a esta planta es “hongo”. En otros países—por ejemplo, Chile—seta es más común. Y champiñón se refiere a un tipo específico de hongo. Los champiñones son muy comunes en la cocina francesa. En casa, se usaban mucho en salsas los de tamaño más pequeño porque eran más fáciles de usar en este tipo de platos: se saltean y cocinan con más rapidez y tienen un sabor más delicado que los hongos silvestres.

Lo mejor de los hongos es que su valor nutricional es poderoso. Además puedes usarlos en salsas, sopas crema, ensaladas, entremeses y en rellenos de carnes estofados.

Horchata
¿Cuál es el opuesto perfecto del ponche o coquito? ¡La horchata! Hecha a base de arroz, leche, vainilla, canela, con hielo—el balance perfecto de texturas y sabores sin los huevos y ron como sucede en el ponche o coquito. O mejor dicho, para mí es como un arroz con leche más líquido con hielo—delicioso.

Algunos también preparan la horchata con almendras, semillas de ajonjolí, almendras molidas y cebada. En España, que es de donde proviene, la horchata está hecha a base de almendras molidas, agua y azúcar. Si tienes intolerancia a la lactosa esta es la opción ideal, y además con menos grasa y calorías.

La horchata no es un batido específico para las fiestas sino para cualquier día del año y para cualquier hora del día. Cargado de nutrientes muchos usan la horchata como bebida para el desayuno o de media tarde, en especial como refresco de verano, para más energía y nutrición.

La mejor manera de preparar la horchata es moler el arroz o almendras por la noche, dejarlas descansar y terminar la preparación el día siguiente. Para un toquecito extra, agrégale una pizca de sal marina de calidad. Y para otras ricas variaciones, prueba un granizado de horchata o una resbaladera.

Huarache
Huarache (o guarache) es un plato mexicano que consiste en una masa alargada de maíz frita con una variedad de ingredientes que se colocan encima, como cebolla, papa, cilantro, salsa verde o roja, carne asada, nopalitos y queso fresco. Los ingredientes varían según las preferencias personales de cada uno.

El nombre deriva de las sandalias toscas de cuero que tienen la misma forma rectangular que la masa. Para mí son como pizzas alargadas individuales, y me gusta darles un toquecito rápido en el horno con los ingredientes encima antes de servir.

Huevo de Pascua
Los huevos de Pascua son un símbolo tradicional que se comparte durante los domingos de Pascua en los países y culturas latinas. Si bien en los Estados Unidos el huevo de Pascua es lo más característico de esta celebración, los conejitos de todos los colores, texturas y tamaños también son opciones típicas para intercambiar y regalar. Una de las actividades más comunes es la búsqueda de los huevitos (Easter egg hunt), que consiste en esconder huevos duros pintados y decorados para que los más pequeños busquen.

En los países latinos es muy común regalar huevos de Pascua y compartir la tradicional rosca o pan trenzado de Pascua. Mi papá nos solía comprar un huevito a cada uno y a mi mamá, obviamente, le tocaba el más grande y mejor. Es típico decorarlos con colores y dibujos hechos de azúcar. Ahora recuerdo que lo mejor, más allá del chocolate, era ver qué sorpresita te tocaba.

Aunque parecen complicados, hacer y decorar tus propios huevos de chocolate para Pascua es más fácil de lo que parece. Puedes armarlo como un proyecto para hacer con los más pequeños. ¡Aprende a hacerlos aquí!

Huitlacoche
De la lengua azteca náhuatl, el término huitlacoche (o cuitlacoche) hace referencia a un hongo negro comestible que crece en el maíz, considerado una delicadeza por los aztecas. Muchos harán caras, pero no hay mucha diferencia entre comer queso roquefort y huitlacoche—ambos tienen hongos y es lo que los hace únicos.

En México, se utiliza en platos típicos como los tamales y los tacos. De hecho, el huitlacoche se puede usar en cualquier receta en la que usarías hongos. Además, tiene un alto contenido de proteínas. El huitlacoche tiene un sabor ahumado muy similar al de los hongos, mezclado con el sabor del maíz. ¿Te animas a probarlo?

I

Infusión
Las infusiones son bebidas que generalmente se preparan con hierbas, frutas o flores y agua hirviendo. Son ideales para cualquier época del año para hidratar y nutrir. La característica de las infusiones es que la esencia y los aceites naturales de los ingredientes se extraen con agua hirviendo.

Las infusiones de menta, hibisco (excelente para el sistema inmunológico), jengibre y rosas son algunas de mis favoritas. La clave para preparar infusiones está en usar flores orgánicas (si quieres incluir flores), ingredientes frescos y, si puedes, almíbar o sirope casero para endulzar. Algunas flores, como el hibisco, son bastante amargas, así que realmente necesitan un toquecito dulce.

J

Jalapeño
Chiquitos pero poderosos…los jalapeños le agregan un toque de temperatura y sabor a cualquier plato; desde ceviche, salsas crudas y para untar, guisos, condimentos, y sopas.

Ahora, la familia de los chiles es una familia grande. Entre ellos encontrarás a los jalapeños que son los chiles verdes de tamaño pequeño a mediano que hallarás con más frecuencia en los mercados; los más comunes son los verdes y los rojos. Los verdes son los que aún no han madurado pero si los dejas estar o madurar, madurarán también de color y su piel cambiará a color rojo-estos también los hallarás en los mercados y supermercados.

Los otros chiles comunes de hallar pero que si vas a un mercado especializado encontrarás casi un sinfín de ellos, son los chiles habaneros. Estos son, además de mucho más picantes, más pequeños en general y los más comunes de hallar son los de color amarillo o naranja.

Mi recomendación, si no sabes el grado de intensidad del jalapeño que vas a comprar o quieres usar, es simplemente compra por unidad, úsalo con precaución; sácales todas las semillas que son las que más ácido y fuego agregan a la comida, y pícalos bien chiquito antes de agregarlos a tu plato con entusiasmo.

Jícama
Aunque con una forma más parecida a la cebolla que a la papa, el tubérculo de la jícama también es conocido como papa blanca (aunque la papa es blanca también), se usa tanto con fines comestibles como medicinales; de textura jugosa, crujiente, y de color blanco.

Lo único que necesitas es lavarla y pelarla, y agregarla a todo lo que quieras; puedes usarla como guarnición, en ensaladas de vegetales o frutas, pastas, para acompañar carnes y pescados, o simplemente sazonado con sal, aceite de oliva y jugo fresco de limón, y hasta en guarniciones para cócteles.

Lo fabuloso de la jícama es que al no tener ningún sabor particular es muy versátil y la puedes agregar a todos tus platos favoritos.? La jícama es conocida por sus altos niveles nutritivos, de fibra y proteína. Por otro lado, su alto contenido de agua te mantiene hidratado sin mucho esfuerzo.

Jugo
Ya sea que la receta que estés por preparar diga “jugo” o “zumo”, se estará refiriendo a lo mismo: el líquido que se extrae al exprimir frutas, vegetales y otros ingredientes semejantes como también hierbas y flores.

Seguramente entre un jugo fresco y uno comprado te gustará más el fresco. Personalmente, me atrapan los jugos frescos sin agregados para disfrutar la pulpa en todo su esplendor y sus azúcares naturales.

Cuando me mudé a la Florida, uno de los mejores descubrimientos fueron las pastelerías, los bares y restaurantes cubanos donde te exprimen el jugo de naranjas en el momento—donde además podrás disfrutar de una empanada o un cafecito cubano de parado.

Y cuando cocines, sigue la misma regla: usa jugo o zumo fresco. Te garantizará una comida exitosa sin mucho esfuerzo. ¿Te animas a probar esta receta?

K

Kiwi
El kiwi es una fruta tropical de piel verde oscura, con vellos color marrón y pulpa verde, llena de pequeñas semillas negras. El sabor tiende a ser una mezcla entre dulce y amargo. Lo bueno es que el kiwi es una fruta llena de minerales, vitaminas y antioxidantes, además de ser baja en calorías. Una sola taza de kiwi está cargada de fibra, calcio, vitamina A, hierro y es también una bomba jugosa de vitamina C. Por su ligero sabor amargo, el kiwi va perfecto en postres como tartas de frutas frescas, mermeladas, mousse, chutneys y batidos.

L

Leche Condensada
La leche condensada es leche de vaca a la que se le ha extraído el agua y agregado azúcar, por lo que el resultado es un concentrado de sabor y textura. La leche condensada es el paso previo antes de lograr el glorioso y venerado dulce de leche. Además, la leche condensada se utiliza en muchos postres de la cocina latina como el delicioso arroz con leche o el postre tres leches. Al estar compuesta por poca cantidad de agua, esta leche cuenta con muchos nutrientes como vitaminas y minerales. Dale un toquecito latino a tus postres y agrega leche condensada para lograr la dulzura latina.

Lentejas
Las lentejas son semillas que provienen de la planta del mismo nombre. Pertenecen a la familia de los frijoles, guisantes o chícharos. Las lentejas parecen arvejas partidas pero no son tan dulces. Están llenas de nutrición—proteína y fibra—, son fáciles de preparar y además alimentan a un batallón.

En casa se hacían guisos de lentejas con chorizo colorado y a veces panceta o tocino. Era tan rico que ¡era para repetir varias veces! También puedes hacer una suculenta sopa de lentejas con verduras como ésta. La clave para cocinarlas está en dejarlas remojar en agua la noche anterior: no solo reducirá el tiempo de cocción pero también serán más fáciles de digerir.

Locro
El locro, palabra de origen quechua, es un plato folclórico tradicional de Sudamérica compuesto de carne, papas, choclo, zapallo, en algunos casos granos como garbanzos, además de otros vegetales e ingredientes.

En Argentina, el locro típico suele servirse en fiestas patrias. Algunas recetas incluyen osobuco, tripa gorda, mondongo, pata de chancho, chorizo colorado, grasa animal y especias como pimentón. También hay recetas más livianas y que, de paso, te van a llevar menos tiempo de preparación.

Lúcuma
La lúcuma, fruto del lúcumo, es una fruta subtropical nativa de los valles andinos de Perú. La lúcuma es tan adorada que se han encontrado cerámicas grabadas con la fruta, enterradas en sitios de indígenas nativos de la costa de Perú.

Si nunca la has probado, te cuento que la lúcuma tiene un sabor delicado, y sabe a almíbar de arce pero un poco más suave, con un toquecito de fresas. Realmente única. Si la pruebas sabrás por qué los indígenas la veneraban tanto y por qué sigue estando presente en los platillos de muchas las familias. Es una de las delicias más exóticas de la cocina peruana.

Te recomiendo que la pruebes en recetas sencillas como en helados, mousse, tartas, batidos, jugos, arroz con leche o pudines. O simplemente disfrútala fresca con crema batida y pedacitos de merengue. ¡Qué rico!

M

Macarones
El macarón es una masita tradicional francesa hecha con clara de huevos, almendras y azúcar. Este tipo de pastelito es como un sándwich de dos galletas finas y crema en el medio de diferentes sabores como pistacho, chocolate u otros sabores de estación.

Estas masitas francesas son todo un símbolo de delicadeza y sabor. Su masa es parecida a un merengue, aunque es más liviana y blanda. El macarón ideal es una combinación perfecta de sabor y textura. Su exterior crujiente esconde un interior suavecito que se derretirá perfectamente en la boca. El color también es parte de este arte culinario ya que algunos chefs le dan un color particular a cada sabor. ¡Anímate a probar todas las variedades y–por qué no–a cocinar tus propias versiones en casa!

Maíz
¿Sabías que el maíz no es un vegetal sino un grano? Sí, un grano y tal vez uno de los ingredientes más presentes en la cocina de Centroamérica y México—originario de las Américas tropicales (Mesoamérica), donde se cultivaba ya desde tiempos prehistóricos. Cuando los españoles llegaron a América, una de las tantas cosas que se llevaron con ellos fue el maíz. Desde entonces se cultiva en Europa, y una vez en los Estados Unidos, el maíz dulce de verano asado a la parrilla pasó a ser una de las delicias de estación más esperadas y disfrutadas.

Debido a su fuerte presencia histórica en la mesa hispana, el maíz no sólo continúa presente en la vida diaria del latino sino que ha formado parte de su patrimonio cultural culinario.

El maíz se ha convertido en un ingrediente súper versátil y se incluye en varias comidas, desde tortillas, harinas, arepas, sopas, panes, salsas y pudines… ¡el maíz siempre tiene un papel! Lo puedes conseguir fresco, congelado, en lata, dulce, amarillo, blanco y hasta en su forma cremosa. Es por eso que este grano se presta para cualquier preparación, sea como relleno, acompañamiento, entrada y hasta como postre.

En México y Centroamérica, se le llama “elote” a la mazorca de maíz. Una de las tradiciones mexicanas más adoradas es la de consumir los elotes como golosina o aperitivo salado, tan común a la salida de la escuela o en festivales. El elote se hierve en agua y luego se condimenta con diferentes ingredientes como mantequilla o chile, zumo de limón y sal para los paladares más fuertes. En algunos países sudamericanos como Argentina, Perú y Chile, el maíz es conocido como “choclo”. Uno de los platos más tradicionales es el pastel de choclo, que se prepara con maíz molido o rallado y otros ingredientes como albahaca, carne, cebolla, huevos duros, aceitunas y pimentón dulce.

De pequeña, aunque el maíz no era mucho parte de mi dieta, recuerdo que había dos formas en que estaba siempre presente: en polentas y en las empanadas de humita o de choclo con salsa blanca y nuez moscada–aún mis favoritas. Son el balance perfecto entre lo dulce, lo cremoso y lo salado. Estas empanadas no son muy fáciles de encontrar, al menos que las haga yo o vaya a restaurantes o bares argentinos.

Malvavisco
Conocidos en inglés como “marshmallows”, los malvaviscos toman su nombre de la raíz de la planta de malvavisco ya que tradicionalmente se hacían con el extracto de esa planta. En la actualidad, esta golosina esponjosa se hace con sirope o jarabe de maíz, azúcar, claras de huevo o gelatina, agua, colorantes, saborizantes, y goma arábiga. De hecho, las recetas caseras en la actualidad no llevan extracto de la raíz de malvavisco, sino una lista similar a la que te pasé, pero sin tantos colorantes, saborizantes y conservantes artificiales. Los malvaviscos son muy comunes en toda época festiva como en las fiestas de fin de año y hasta en los conejitos de Pascua.

Hay tres cosas que vienen a mi mente cuando pienso en malvaviscos: el ritual de ablandarlos al fuego; agregarlos al chocolate caliente; o el de usarlos para cubrir el puré de batata (típico del Día de Acción de Gracias) y dejar que tomen color y se derritan en el horno. De todos, el plato horneado de puré de batatas con malvaviscos era mi favorito porque me recordaba a los sabores del dulce de batata con queso fresco, mi postre diario de pequeña. Pero existen muchísimos opciones para incluir malvaviscos en tus recetas. Por ejemplo, esta receta de barras de malvaviscos tostadas con corazón de chocolate derretido tiene la perfecta combinación de texturas: es crocante y esponjosa; además es perfecta para hacer con los más pequeños, para llevar a la oficina o para regalar.

Mamey
Una de las cosas que más se destacan en la cocina latina son las frutas. Sin importar el clima del país, la cocina latina es generosa en el uso de frutas de todos los colores, texturas y sabores. Un buen ejemplo es el mamey (también conocido como sapote o zapote), el fruto de ese árbol perteneciente a las regiones tropicales de México, Caribe y América Central que se usa mucho en las cocinas mexicanas y cubanas.

En México es considerado la delicia dulce del invierno y es muy común ver vendedores ambulantes vendiendo mamey listo para comer en bolsas de plástico.

Si nunca probaste mamey, hazlo cuando puedas; tiene un sabor delicado y único, es un encuentro entre los sabores de cerezas, duraznos y batata.

Se usa mucho como snack del día, en licuados y para hacer deliciosos postres como helado, pasteles, mousse, pastelitos, natillas, además de deliciosas salsas para acompañar carnes blancas como cerdo, pescado, y pollo.

Si tienes algún mercado latino cerca, aventúrate a probar el mamey; es rico en vitaminas y minerales, además de ser una fuente excelente de hierro y fibra. Al elegirlo, escoge los que no estén verdes y que al tacto sean firmes o ligeramente blandos.

Mamoncillo
Este fruto pequeño, redondo, de cáscara dura, y de pulpa jugosa y amarillenta, crece de manera abundante en Cuba, Puerto Rico, y en el norte de Sudamérica, el Caribe, América Central y México. El fruto proviene del árbol del mismo nombre -el mamoncillo o la quenepa. En los Estados Unidos es fácil de hallar en los mercados latinos.

Y aunque sus usos culinarios sean diversos, tal vez una de las formas más tradicionales de consumirlo es haciendo dulce de mamoncillo, que como muchos dulces es fácil y rápido de hacer. Tan sólo necesitas azúcar en relación a la cantidad de mamoncillo que uses, un poquito de jugo de limón y toquecito de sal. Hasta puedes prepararlo para regalar a los amantes del mamoncillo.

Para un postre más delicado puedes preparar mamoncillos en almíbar y servirlos sobre bizcochitos, mantecados, escones, o bisquetes con helado de vainilla. O bien hacer un “chutney” para servir con tu plato de arroz y carnes blancas.

Mantecados
Crecí devorando mantecados. ¿Quién se puede resistir a un bizcocho liviano pero con cuerpo, y mantecoso que se deshace con cada mordisco? Yo no ¡y comer uno solo no existe!

Y de ahí que también se los conozca en España como polvorones porque se deshacen como polvo. Aunque son de origen español, más específicamente de Andalucía, llegaron a esparcirse (por herencia) a aquellos países en Latinoamérica con raíces españolas.

Serían como la versión española de los bizcochos típicos ingleses que se sirven tanto en el desayuno como el té con mermelada casera y mantequilla. El tema es que los polvorones o mantecados se preparaban tradicionalmente desde septiembre hasta enero para las fiestas, pero en la actualidad se hacen todo el año. Los mantecados—hechos de harina, azúcar, leche y bastante mantequilla, huevos, y nueces (algunas recetas llevan canela y cáscara de limón rallada), llevan bastante trabajo y tiempo de preparación (te recomiendo esta receta), pero te aseguro que valen la pena cada uno de los bocados que disfrutes. Lo mereces.

Maracuyá
La fruta de la pasión es nativa de Brasil, y de las zonas limítrofes como Paraguay y el norte de Argentina. Me enamoré del maracuyá durante un viaje a San Salvador de Bahía, Brasil, cuando en un hotel me consentían con batidos de maracuyá mañana y tarde. No sabía por qué luego de tomarlos me sentía súper relajada; luego me enteré que esta fruta dulce y deliciosa tiene efectos relajantes. De hecho, a los niños les dan jugos de maracuyá a la hora de ir a dormir justamente por eso.

Luego, cuando vivía en Nueva York, me enloquecí con el mousse de maracuyá que hacían en un restaurante brasileño donde solía almorzar. Lo mejor de todo es que hacer mousse de maracuyá es súper fácil. Simplemente mezclas 1 lata de leche condensada, 1 de leche evaporada, 1 sobre de gelatina, 1 taza de agua y la pulpa fresca de un maracuyá. Licúas y pones en la heladera hasta servir. Acompaña con crema batida o salsa de dulce de leche con pedacitos frescos de maracuyá. ¡Irresistible!

Margarita
La margarita es el tipo de trago que está contigo en las buenas y en las malas…tanto para festejar como para olvidar penas. Y quizás sea porque es más rico, menos formal y más entretenido de tomar.

Este cóctel mexicano está hecho con tequila, licor de naranja tipo Cointreau o Triple Sec y con jugo de lima o limón. Ah, ¡y no te olvides de la sal en el borde del vaso! Este trago es súper versátil para servir en fiestas y en todo tipo de celebraciones. Algunas margaritas se preparan mezclando los ingredientes clásicos con hielo en la batidora, lo que forma una especie de cóctel-postre frío llamado frozen margarita, con el balance agridulce perfecto. Y justamente por su increíble sabor es que debes tomarla con cuidado: la margarita es el tipo de cóctel que, si no los tomas con prudencia, puedes tomarte fácilmente cinco sin darte cuenta.

Mazamorra
Creo que una de las palabras que más recuerdo de las clases de historia es “mazamorra”. Sonará gracioso, pero en parte me llamaban mucho la atención los ingredientes que usaban en la época de la colonia. O tal vez me llamaba la atención el nombre, que deriva de “masa mora”. El tema es que la mazamorra (como la mayoría de los clásicos latinos) cambia de país a país, ya que cada cultura la usa y prepara de manera diferente. Pero al final de cuentas, es una comida típica latinoamericana hecha con maíz que generalmente tiene la apariencia de polenta o gachas de maíz.

A veces también se usa para preparar batidos como la mazamorra con leche—con huevo, azúcar y canela—que se cree ayuda a comenzar el día con fuerza y energía. En Perú se sirve la mazamorra morada que es como pudín de maíz morado. La mazamorra colombiana, que se sirve con panela o pasta de guayaba, es un acompañamiento típico de platos tradicionales como la bandeja paisa. Y como con el caldo que queda luego de hacer el ceviche (leche de tigre), el líquido que queda de hacer esta mazamorra (claro) es lo que se bebe luego de la comida como digestivo.

Mazapán
Hay cosas que uno llega a apreciar de “grande”… y el mazapán es una de ellas.

El mazapán, o pasta de almendras, nunca faltaba en navidad, mis padres eran los que más lo entendían e idolatraban.

Pero una vez en la escuela culinaria, aprendí a respetarlo y también a enloquecer por él: hecho de almendras, azúcar o miel, ¿cómo puede ser que lo haya ignorado todos estos años?

El mazapán se usa en dulces con distintas formas de animalitos, frutas y vegetales. También se utiliza en coberturas o rellenos de tartas y pasteles navideños.

Aunque sus orígenes no están muy claros ya que son varios los países que reclaman su propiedad, existen recetas diferentes de mazapán según cada cultura: desde la versión española, italiana, alemana hasta la griega (una de las que fue usada primero). Cualquiera sea la receta, el mazapán es muy fácil de hacer: se mezclan idénticas cantidades de pasta de almendra y azúcar hasta que se mezclen bien. Luego, se deja reposar unos minutos y se le da la forma deseada antes de hornear.

Si bien la mayoría de los latinos crecimos con esta delicia en épocas de fiestas, el mazapán está disponible en los mercados todo el año.

Medialunas
Las medialunas (también conocidas como cuernito, cangrejo o cruasán) hacen cualquier desayuno, merienda o cafecito de media tarde mucho más especial, ameno y delicioso. En otras palabras, lo completan.

De adolescente tenía la costumbre de comenzar mi día con una o dos medialunitas con café con leche, y a la hora de la merienda o té repetía el ritual. Verás, las medialunas argentinas y europeas no son del tamaño godzilla estadounidense. Son delicadas y tienen por lo menos de la mitad del tamaño.

Las hallarás de grasa o de manteca (o mantequilla). Las de grasa son hojaldradas (mis favoritas), y las de manteca o mantequilla son más esponjosas y dulces. Las hojaldradas son lo que serían las croissants francesas, y las de manteca o mantequilla son más latinas—y también son más comunes de hallar en los cafés y restaurantes latinos en los Estados Unidos.

Si no quieres hacerlas a mano, hay marcas de masas ya preparadas congeladas disponibles en los supermercados locales que con tan solo hornear los bollitos de masa tienes medialunas listas para saborear. Para un toque extra, pásale huevo por encima y espolvorea azúcar blanca. Una vez fuera del horno déjalas enfriar y rellénalas con dulce de leche.

Membrillo
Aunque originario de Asia, el fruto y la pasta del membrillo han sido adoptados con ovación por la cultura culinaria latina.

Una de las tapas españolas que más amo es el dulce de membrillo con queso manchego. De pequeña, el dulce de membrillo era un postre clásico en casa. Se comía con queso fresco tipo Port Salut, Brie, o con los más duros tipo Gouda, Havarti, Gruyere o Suizo. Mi papá lo comía con crema fresca.

Confieso que de niña no lo hacía, pero en la actualidad, valoro más el balance de los sabores ásperos y dulces, y la textura granujienta que te regala el membrillo. Fue así que en busca de reproducir esos recuerdos y sabores, tropecé con la guayaba. Claro, nada que ver, pero con ver el color rojo pasión de la pasta de guayaba ya se me dibuja una sonrisa en la cara.

Y siempre que nos acercamos a la Pascua, más aún recuerdo y añoro al membrillo, ya que una de las empanadas de vigilia típicas en Buenos Aires son las de membrillo con azúcar quemado encima. Y durante el resto del año, tienes los pastelitos, bollos y bizcochos con membrillo. Otro clásico es la pasta frola, una tarta rellena con dulce de membrillo que suele acompañarse con los tradicionales mates en una tarde con amigos o familiares.

Como con todo fruto, puedes hacer tu propia conserva, dulce o mermelada. La mejor época para hacer conservas y dulces es en otoño ya que hallarás membrillos frescos por doquier. El promedio, para que te des una idea, es una taza de azúcar por cada libra de membrillo.

Y aunque al escuchar la palabra membrillo con lo primero que la relacionamos es con el dulce o la pasta, también existen otras formas creativas de usarlo: en ensaladas (berro, almendras, queso, membrillo fresco o sofrito, arándanos), para hacer compotas de frutas o salsas para untar, o bien para rellenar cortes de lomo con nueces y tocino o panceta. Como siempre, depende de tus ganas de crear y probar algo nuevo.

Menudo
No, no estoy hablando de la banda de música puertorriqueña—si es que llegaste a conocerlos—, sino del plato tradicional de sopa mexicano hecho con mondongo o pancita (la tripa de la vaca) cocinado en caldo con una base de chile rojo, además de otros ingredientes clásicos como la lima (limón verde), cebollas, cilantro fresco, hierbas y especias.

El menudo es la típica sopa de invierno. Es más, con una sopa así no necesitas ni repetir ni un segundo plato. Es una comida completa que satisface hasta a los apetitos más hambrientos.

Aunque la palabra menudo en México se usa para especificar la tripa del animal, creo también que el nombre del plato—menudo—se debe a que no necesitas comer mucho para sentirte lleno.

Recuerdo que de pequeña, se preparaba en casa el guiso típico de mondongo. No como sopa sino con más consistencia de guiso, es decir, menos aguado y con especias diferentes: más a la italiana, no tanto a la mexicana. Así y todo, con un plato me alcanzaba y sobraba.

Debido a la riqueza del plato, el menudo se sirve generalmente con arroz y tortillas, u otros panecillos para balancear los sabores. Y como este plato lleva bastante tiempo de preparación porque la tripa hay que cocinarla muy bien y por horas, éste es un plato que por tradición se prepara en familia, y además es el plato perfecto para las fiestas ya que se cree que cura la resaca después de tanto festejo. ¡Matemos dos pájaro de un menudo!

Merengue
La excusa para comer merengue siempre la tengo: está hecho con clara de huevo, ¡es pura proteína!

Merengues con dulce de leche o con crema batida, o pasteles de merengue, con crema fresca batida y fresas; esos eran (y aún son) unos de mis postres favoritos.

Mi último encuentro fue hace un mes en una presentación culinaria, el postre era helado casero de dulce de leche sobre trocitos de merengue y salsa de fresas salvajes. ¡Creí que moría del placer! Es que verás, el merengue aunque lleve dos ingredientes, es un arte que lleva técnica. Primero debes batir las claras hasta llegar a una textura espumosa y luego hornearlas para que levanten cuerpo. Una vez terminado, cuando le vayas a dar el mordisco de gloria, tiene que ser crocante, aireado y que no te apabulle el paladar ni con una textura pesada ni con que sea demasiado dulce. Y para matizar y acompañar el sabor dulce, nada mejor que agregues el merengue a los postres helados, muy comunes de servir en épocas de fiestas. Prueba esta deliciosa receta.

Milanesa
La milanesa es un filete de carne, pescado o pollo empanado. Si bien sus orígenes se remontan a la ciudad italiana de Milán (por eso el nombre “milanesa”), es un plato tradicional en Latinoamérica, sobretodo en Argentina y Uruguay.

La milanesa es tan versátil que hasta puedes hacer milanesas de de soja, de mariscos, de berenjena o de otras vegetales. La preparación consiste en pasar el filete o el ingrediente principal por huevos batidos; luego en condimentarlo con sal, perejil o ajo; y finalmente en pasarlo por pan rallado. Suele cocinarse frita o al horno y se sirve tradicionalmente con una guarnición como ensalada, puré de papas o papas fritas.

Como en mi casa solían freírlas, siempre se elegía el corte de carne más tierno. Un truco que mi mamá usaba era dejar las milanesas marinándose toda la noche antes de empanarlas. Eso hacía que la carne se tornara aún más tierna, sabrosa y jugosa. Otra cosa para tener en cuenta es que el corte de carne para las milanesas suele ser finito; aunque algunas personas las prefieren más gorditas y de empanado doble.

Una forma muy tradicional de hacerlas es a “la napolitana”. Cuando las das vuelta en el horno, se las cubre con salsa de tomate, queso mozzarella y un toquecito de orégano. Y luego se las vuelve a colocar en el horno rapidito para que se derrita todo junto. Otro clásico es la milanesa “a caballo”: esta lleva dos huevos fritos encima y se sirve en una cama de papas fritas.?También puedes hacer milanesas rellenas con queso, jamón y morrones. En Argentina, un plato muy típico es el sándwich de milanesa: preparado con jamón, queso, lechuga, tomate, huevo frito y servido con papas fritas.

Si buscas una manera más sana de hacerlas, simplemente cambia la carne por el pollo o el pescado y sírvelas con ensalada fresca en lugar de puré de papas o papas fritas.

Mofongo
El mofongo se trata de un plato tradicional puertorriqueño hecho con plátanos fritos machacados en un pilón (o como puedas) junto con ajo, caldo de vegetales, pollo o carne, aceite, especias y pedacitos de tocino o chicharrón. Mejor aún es si lo rellenas de lo que quieras, desde vegetales, pescado, puerco o la carne de tu preferencia. ¿Qué te parece rellenarlo con lentejas o guiso de frijoles? Y luego, lo sirves con los jugos de la cocción del guiso y con arroz. También puedes probar esta receta de mofongo Dominicano.

Para una versión aún más saludable que la vegetariana, en lugar de servirlo con arroz, sírvelo con quinua o freekeh. Reducirás las calorías y los carbohidratos, y aumentarás la cantidad de proteína y fibra, además de otros nutrientes claves.

Mojo
El mojo, fuera del contexto culinario, tiene sus significados interesantes, y graciosos: hechizo, encanto, talento y atractivo sexual. Seguramente habrás escuchado la expresión “perdí mi mojo” o “recupera tu mojo”, que bien relacionadas pueden estar con lo culinario ya que el mojo le da un giro en sabor muy único a tus platos.

El mojo es una marinada, adobo, o salsa, típica de la cocina cubana, hecha a base de cítricos, ajo, aceite y especias. Aunque es bastante ácido es perfecto para marinar carnes como el tradicional puerco. El ácido no sólo ayudará a balancear los sabores, sino también ablandará la proteína de la carne cambiando por completo su textura; es decir de dura, pasará a tierna y de seca pasará a ser más jugosa.

Pero además de usarlo como marinada, puedes preparar el mojo cubano y usarlo como salsa o aderezo tanto en sándwiches, con chips de plátano o yuca o como guarnición de carnes y mariscos con arroz.

Molcajete
El molcajete es un tipo de mortero de la cocina mexicana que sirve para machacar y moler especias, granos y vegetales. El material más común es la roca volcánica, aunque también hay molcajetes hechos de barro o madera. Los molcajetes de plástico o cerámica suelen usarse con fines decorativos o para servir las salsas. El fiel compañero es el pilón, el utensilio con que se muelen los ingredientes. La próxima vez que prepares guacamole, te recomiendo que utilices este gran equipo de utensilios para que tenga un sabor más auténtico y tradicional.

Mole
Aunque se clasifica como una salsa, y de hecho, el significado de su nombre es “salsa” en Nahuatl, lengua azteca, el mole no es una salsa cualquiera. El mole es la pura representación de la cocina mexicana: de espíritu definido, tradición anciana, raíces nativas y sabor apasionado.

El mole es característico de la cocina mexicana aunque hay regiones en México que denominan al mole con el nombre de la región dónde dicen que fue creado, como es el caso de mole poblano (de Puebla), Oaxaca o Tlaxcala.

Por ser mi favorito, me enfocaré en el mole poblano que se caracteriza por ser de sabores intensos, espeso, y de color chocolate-porque lleva chocolate. Es la combinación perfecta de especias, pimientos, y ese toquecito dulce.

Como nació el mole, los historiadores aún no se ponen de acuerdo y las tres regiones que nombré arriba son las que se disputan su creación.

Lo cierto es que la dedicación y tiempo que lleva hacerlo es un pieza maestra de amor y puro arte culinario. Es por eso que generalmente se preparan grandes cantidades de mole, lo cual lo hace aún más delicioso porque cuánto más tiempo pasa, más se asientan los sabores. (Eso si lo haces de la manera tradicional).

Aún no creo que, como dicen expertos culinarios, sólo haya seis moles en total ya que cada familia en México tiene su propia versión del mole. ¡Y hay quienes están en la búsqueda del séptimo mole como buscando el Cáliz Sagrado! ¡Y les deseo suerte!

Mollejas
Siempre recuerdo los tradicionales asados que se hacían en la casa de mis abuelos. Eran esos asados argentinos que duraban todo el día, casi como un ritual. Se comenzaba bien temprano con las compras de los cortes especiales en la carnicería del barrio, y se seguía con la preparación del carbón. Las mollejas, la glándula endocrina de los vertebrados, nunca faltaban ya que eran la parte favorita de mi padre.

Por mi lado, nunca me animé a probarlas hasta que comencé mis estudios culinarios. Uno de los retos más grandes fue tener que preparar mollejas. Extraño pero cierto, me encantó cómo las preparé (modestia aparte).

Lo más importante es prepararlas con mucha delicadeza. Nunca voy a olvidar cuando fui a uno de los mejores restaurantes y me llevé tremenda desilusión; ni siquiera pude terminar de comerlas. El tema es que —en mi opinión— las mollejas deben ser pequeñas y no gigantes. Además, la membrana que las cubre debe ser eliminada con delicadeza. Sí, al ser una glándula, las mollejas deben ser tratadas con mucho cuidado. Un detalle importante es pasarlas por harina para luego saltearlas o sofreírlas hasta lograr un color doradito y una textura crocante por fuera y tierna por dentro. Te imaginarás que son veneradas por muchos amantes de la comida.

Las mollejas más buscadas son las de ternera, por su textura más tierna y su sabor más suave. Si están bien preparadas, las mollejas son una delicia que satisface cualquier paladar. Pero ten en cuenta que, aunque aportan muchas proteínas, son una bomba de calorías, colesterol y grasa. Así que ya sabes…si te gustan, consúmelas con cuidado. Y para acompañar, nada mejor que un buen vino tinto.

Mondongo
El mondongo es un platillo que se prepara con las tripas (panza, intestinos) de las reses y varios vegetales. La tripa es de color blanco crema y es lisa de un lado y rugosa del otro. Por su de textura gomosa, es muy difícil de masticar si no se prepara y cocina de manera adecuada; es decir, por largas horas. La clave a la hora de cocinarlo es dejar las tripas remojar varias horas para romper el tejido; así se ablandan.

El mondongo se usa en muchas recetas en toda Latinoamérica. Mi mamá solía hacer un guiso de mondongo espectacular. También es muy común servirlo como sopa con todo tipo de vegetales y otros tipos de carnes y chorizos. Agrega especias y un toque picante a tu receta de mondongo ¡para sorprender a tu familia!

Morcilla
La morcilla, también conocida como “moronga” en México y Centroamérica o “prieta” en Chile, es un embutido de color negro hecho a base de sangre coagulada. Suele mezclarse con otros ingredientes como cebolla, grasa, carne y diferentes especias; todo según el lugar.

Existen diferentes variedades de morcillas. En Argentina, por ejemplo, la morcilla es una parte importante en los famosos asados, pero también se puede comer fría como un rico bocadito. Así como existe el famoso choripán, es decir el sándwich de chorizo y pan, también puedes conseguir un morcipán hecho con morcilla. En España la morcilla suele rellenarse con pan, en Colombia con arroz y sangre de cerdo y en Perú se hace con ají.

Después de saber cómo se prepara la morcilla, puede que no te atraiga mucho, pero te aseguro que cuando pruebes su delicioso sabor, ¡te olvidarás de que está hecha con sangre coagulada!

N

Nachos
Me pregunto, ¿cuántas personas se sirven nachos cuando ven una peli? Y quién no lo haría, si son unos bocados deliciosos, súper fáciles de preparar y muy difícil de dejar de comer.

Generalmente los nachos son sinónimo de informalidad y fiesta. Nacidos de la comida mexicana, tal vez una de las virtudes más destacadas de los nachos es que, dependiendo cómo y con qué lo sirvas, puedes crear una entrada o un plato principal.

Los nachos básicamente son chips de tortilla de maíz servidos con queso y salsa–al menos ésta es la forma más simple de servirlos. Ahora, si me preguntas a mí cómo los preparo, pues agárrate porque mis nachos son ¡súper nachos! Para empezar, prefiero los chips de tortilla azules. Luego le agrego jalapeños, queso suizo, queso blanco, orégano, cilantro, perejil, cebolleta, salsa fresca, crema amarga y guacamole fresco. (Sí, ¡una pirámide de sabor!)

La clave está en armar capas con los chips, los quesos y los jalapeños y hornear hasta que se derrita el queso y los chips estén calentitos y crocantes. Luego, sírvelos con el resto de las delicias (guacamole, crema, salsa, hierbas frescas). Muchos le agregan también aceitunas en rodajas, pero personalmente con el toque de jalapeño me basta.

Y si buscas algo informal y relajado para tu cita de San Valentín, deleita a tu pareja con tu mejor creación con nachos.

Ñame
Muchos confunden al camote o la batata con el ñame. Aunque son parecidos, en realidad son dos tubérculos distintos. Y sí, el ñame es un tubérculo típico de zonas cálidas, por ende, se lo halla mucho en la cocina tropical y caribeña. Seguramente habrás visto la planta del ñame más de una vez…es una enredadera que crece alto, sus hojas tienen forma de corazón y sus flores son delicadas y suaves. Y al ser la raíz, el ñame es responsable de tanta belleza.

Sin embargo, los ñames no son todos iguales: varían en tamaño, textura y hasta en color. Su textura puede ser áspera o suave, húmeda o seca. Algunos ñames son blancos, otros amarillos, rosados, violetas y hasta de color chocolate. El más común es el blanco, pero si encuentras el rosado aprovecha para usarlo en tu menú de San Valentín. ¿Cómo elegir un buen ñame? Asegúrate de que su piel no tenga marcas, ni brotes, ni cambios de color. Debe ser oscuro como el chocolate, fresco y de peso medio.

Pero además de ser popular por su vasta presencia en climas cálidos y por estar disponibles durante todo el año, el ñame es muy consumido por sus altos valores nutricionales—está lleno de fibra y antioxidantes. ¿Cómo cocinarlo? Simplemente como cocinarías la batata o la papa. Pero asegúrate de pelarlo y rebanarlo justo antes de usarlo. ¡Qué lo disfrutes!

Natilla/Natillas
La palabra natillas se usa para generalizar cualquiera de los postres hechos con leche, azúcar y huevos que se cocina primero y se hornea para finalizar como los flanes, crème brûlée, y panna cotta (aunque esta última no se hornea, también se considera de la familia de natillas).

Pero las natillas no tienen por qué ser sólo dulces. Puedes hacer natillas saladas como de queso, jamón y espárragos-como una frittata pero horneada con delicadeza, y no en una sartén.

Por otro lado las natillas poseen esa sofisticación y elegancia que son propias de su naturaleza y que adquieren de la forma delicada en que son cocinadas.

Pero los ingredientes de las natillas varían dependiendo de dónde se hagan. Por ejemplo en España son generalmente de leche y huevos, y son como el flan. En otros países como Argentina, le agregan esencia de vainilla, canela, y azúcar. En Colombia no llevan huevos y les llaman natilla, un postre típico navideño, que para darle más consistencia se le agrega panela y harina. Al final de cuentas es una cuestión de preferencia, tradición y gusto. Por mi lado, ya sea natillas o natilla, siempre lo como con dulce de leche.

Nopalitos
Me encantan los diminutivos de la lengua castellana…los usamos para casi todo incluyendo platos tradicionales de comida como es el caso de los nopalitos; un plato típico mexicano hecho de las hojas de los nopales (un tipo de cactus) preparado y cortado en trocitos-de ahí el nombre nopalitos.

Cocinar con nopales es súper fácil, además de ser nutritivo, delicioso y económico.

Si nunca los probaste tienen un parecido a las habichuelas o judías verdes pero con un toque ligeramente más agrio.

Podrás encontrar las hojas enteras de los nopales en varios mercados latinos en Estados Unidos, y obviamente, en México. También los hallarás su forma ya manufacturada o preparada: limpios, cortados y cocidos, listos para usar.

Si compras las hojas frescas, asegúrate de comprar hojas de tamaño pequeño y de sacarle bien las espinas, que a decir verdad es la única parte del proceso que lleva un poco de tiempo.

No creas que todo lo que puedes preparar son ensaladas (como esta); puedes hacer hasta salsas para servir con tu pasta preferida, sopas, frittatas o tortillas, o bien con huevo para un desayuno lleno de energía.

Como todo derivado de la familia del cactus, los nopalitos tienen poco contenido de carbohidratos, son bajos en calorías y actúan como diurético.

O

Oblea
La palabra “oblea” hace referencia a muchas delicias culinarias, pero en general todas comparten la misma esencia: un tipo de hoja hecha con harina y de grosor delgado. Puede ser un dulce de forma circular, hecho con harina, huevos y azúcar batidos en agua o leche. También hace referencia a las galletas crocantes y delgadas rellenas de crema de chocolate o vainilla entre capa y capa. La oblea también puede ser pan ácimo fino o bien hojas delgadas hechas de harina, azúcar y huevos que se usa para cubrir dulces o postres. Además, es un postre típico de Colombia, México y Venezuela hecho de galletas redondas finitas rellenas con ingredientes como dulce de leche, chocolate, mantequilla de maní, miel, mermelada, queso o leche condensada.

Ostra
Las ostras son un tipo de moluscos bivalvo que viven en agua salada y son consideradas una delicadeza culinaria. En los bares y restaurantes de pescados y mariscos, las ostras son quizás una de las opciones más exóticas y atrevidas. Suelen comerse crudas, directamente de la concha. Además, son conocidas por tener altos poderes afrodisíacos—verás que son uno de los bocados típicos de San Valentín. También son una fuente riquísima de proteína.

Pero hay muchas variedades de ostras, desde los pequeños y dulces Kumamotos hasta los grandes y salados Pacíficos, y el tipo y origen de la ostra es lo que determina su calidad y precio. Disfruta de este tesoro del mar, o mejor, sorprende a tu pareja con un riquísimo cóctel de ostras picosas que será ¡una caricia para su paladar y corazón!

P

Pachamanca
¿Qué te parece una carne asadita condimentada con ají y asada entre piedras caldeadas o en un agujero en la tierra cubierta con piedras súper calientes o en un hornito de barro? Eso es la pachamanca, un plato típico peruano de los Andes. La carne que generalmente se usa puede ser de cordero, cerdo, pollo, conejillo de Indias y oveja. La carne se marina en especias, se cocina y se sirve con batatas, habas, maíz, tamales y chiles.

Si te preguntas cuánto lleva el proceso, digamos que es como cuando haces asado al carbón. Lleva el tiempo que demora calentar las piedras y luego el tiempo de cocción en sí, que dependerá del corte, la cantidad y el tipo de carne; es decir, todo demora más o menos una hora y media. Personalmente, la idea de cocinar en la tierra me encanta, es como que le trasmite una energía especial a la comida–¡y un saborcito sin igual!

Palomitas de Maíz
Canchitas, pororó, pochoclo, maíz pira, cotufa, pipoca, crispetas, millo, popcorn, chivitas, rosetas de maíz… en fin, no es mi intención aturdirte con tantos nombres para designar a la misma delicia: las palomitas de maíz.

Para mí, las palomitas son sinónimo de una relajante noche de películas, pero también son un clásico en diferentes espectáculos como el circo. En el pasado solía comerlas con mucha sal y mantequilla, pero en la actualidad me gustan al natural pero bien calentitas y crujientes.

Me gustan tanto que hasta las hice en casa en una sartén. Lo único de hacerlo de esta manera es que muchos granos de maíz no llegan a reventarse si llenas mucho la sartén. Así que es mejor utilizar un wok para que ningún granito quede fuera. También descubrí que uno de los beneficios de las palomitas es que son una fuente importante de antioxidantes.

Lo mejor de todo es que las palomitas son tan versátiles que las puedes disfrutar de muchas maneras diferentes. Les puedes rociar canela o caramelo o incluso darles un toquecito salado con algo de queso parmesano. Si quieres darle un toquecito bien latino a tus palomitas, agrégales salsa picante como la Sriracha.

Hoy en día, las palomitas de maíz han ido más allá de las butacas de cine para convertirse en una de las tendencias culinarias destacadas. Por ejemplo, me enteré que las palomitas con un poquito de sal son un buen acompañamiento del ceviche, ya que complementan el cítrico de los mariscos perfectamente.

Pan Cubano
Así como los franceses están orgullosos de su baguette, el cubano también lo está de su pan cubano. Cuando me mudé de Nueva York a la Florida, el sándwich cubano era lo más cercano al panino caliente con el que crecí–aplastado, crocante, calentito, con jamón cocido y queso suizo derretido. Así que mi costumbre era ir tarde por la noche a la ventanita de 24 horas de un restaurante cubano para saborear este clásico.

Al igual que el baguette francés, el pan cubano es liviano y crujiente. Sin embargo, son dos tipos de panes diferentes. El pan cubano se hace con agregado de manteca o grasa, su forma es más aplastada (no en flauta como el baguette) y su miga es un tanto más densa. Cuando hablamos del pan cubano, es inevitable no mencionar una de sus mejores creaciones: el sándwich cubano, también conocido como “medianoche” (una versión caribeña del panino italiano). Aunque existen varias versiones del sándwich cubano, la receta clásica incluye jamón, carne de cerdo asada, pepinillos, queso suizo y una mezcla de mayonesa y mostaza.

El sándwich cubano es un clásico de Miami (sobre todo en Calle Ocho) y Tampa. De hecho, el año pasado Tampa y Miami se confrontaron en el tema de quién tiene el mejor pan cubano y de quién “sostiene” el título oficial del sándwich cubano, incluyendo derechos de receta, origen e ingredientes. Si me preguntas cuál versión del sándwich cubano prefiero (y sin intención de agregar leña al fuego), pues elijo la versión miamense, pero ¡sin pepinillos por favor!

Para tu próxima juntada con amigos o familiares, arma una bandeja llena de estos clásicos cubanos para darle un toquecito caribeño a tu evento.

Pan de Queso
Como su nombre lo indica, el pan de queso hace referencia a las bolitas redondas de pan relleno con queso (mezcla de queso fresco, mozzarella y parmesano) que deben servirse calentitas, recién sacadas del horno. Su consistencia es tan liviana que fácilmente puedes comerte más de 20 sin darte cuenta.

Recuerdo que una vez que fuimos a comer con mi familia a un restaurante brasileño, lo primero que nos trajeron a la mesa fueron los clásicos pães de queijo. Estaban calentitos, crocantes por fuera y suavecitos por dentro. En Argentina se les conoce como “chipá”, “chipacito” o “chipita”, mientras que en Bolivia suele llamarse “cuñapé”. El pan de yuca de Ecuador y el pandebono de Colombia se asemejan bastante a esta delicia.

La próxima vez que tengas una reunión, anímate a preparar pancitos de queso con la mezcla de Bisquick™ y observa cuán rápido se vacía la panera. Es que ese es el problema con el pan de queso: son tan irresistibles que pierdes la cuenta de cuántos comes, en especial si están recién salidos del horno.

Pan Dulce
Si bien para los mexicanos y varios países latinoamericanos el pan dulce es la variedad de panes (dulces) que se sirven durante el desayuno o merienda, para mi el pan dulce es el “panettone” italiano. Con eso crecí y es sinónimo de ocasión de festejo, reunión con amigos y familiares y desayunos festivos.

En mi tradición, el pan dulce se sirve durante las fiestas de Navidad y Año Nuevo como último postre a la hora de brindar con Champagne o Prosecco.

Siempre fui un tanto exquisita con el pan dulce: no me gusta la masa muy dulce ni pesada, y sólo me gusta con pasas de uvas—o el tradicional pan dulce milanés.

Pero aunque es una tradición de origen italiana, el pan dulce se vende con mucha popularidad en los mercados latinos ya que también es parte de las fiestas latinas tradicionales.

El pan dulce latino lleva más de todo: más fruta seca y frutos, y la masa es menos aireada que la italiana, y a veces lleva más huevo.

Sin importar cuál sea la receta, me encanta la tradición del pan dulce en sí. No sólo durante la nochebuena, sino comerlo calentito la mañana de Navidad y de Año Nuevo con un tazón generoso de café con leche.

Panceta/Tocino
El tocino y la panceta derivan de las capas bajo la piel del cerdo. La diferencia consiste en cómo se preparan y se curan. Para hacer tocino, debes encurtir y luego ahumar. La panceta (versión italiana del tocino) se condimenta con sal y pimienta y luego se enrolla y envuelve para mantener la forma. Es decir, el tocino se ahúma mientras que la panceta se cura.

Mis mejores recuerdos del tocino son de aquellos días en los que mi mamá me preparaba un snack de media tarde: tiritas de tocino asadito, crocantito y saladito (por sí solas o con pan fresco). ¡Deliciosas! Y además, era realmente un momento especial que compartía con mi mamá.

El tocino siempre formó parte de mi vida. Siempre lo encontraba en salsas, guisos y estofados. El sabor rico y ahumado que le daba a los platos no se podía comparar con el uso de ningún otro ingrediente. Pero nunca aprendí a consumirlo en el desayuno (¡ni siquiera en cupcakes!), aunque no dudo que sea sabroso. Eso sí, lo disfruto en los BLT, esos famosos sándwiches de tocino, lechuga y tomate. También me gusta en las ensaladas Cobb con pedacitos de tocino crocante, o incluso en las entraditas con higos o espárragos envueltos en tocino. Una opción si quieres sorprender a tu amorcito este Día de San Valentín es regalarle la nueva combinación de chocolate con tocino. Aunque muchos puedan hacer cara de asco, te cuento que es una combinación ganadora. Recuerda que donde el paladar manda, la mente no tiene voto.

Panela
La panela, también conocida como piloncillo, rapadura, chancaca o papelón, es la forma deshidratada del jugo de la caña de azúcar. En otras palabras, es el azúcar de caña que generalmente se comercializa en forma sólida, en panes o conos. A diferencia del azúcar blanco, la panela no se procesa y por ende mantiene todos sus nutrientes propios. Además del color y del sabor, la otra diferencia es que la panela contiene melaza, vitaminas y minerales que naturalmente se hallan en el jugo de caña. Así que si te gusta el azúcar, pues la panela puede ser una manera más sana de agregar un toque dulce en tus recetas.

Panetela
Cuando me mudé de Nueva York a la Florida, comencé a experimentar un sinfín de delicias latinas. Una de las tantas cosas que sorprendieron a mi paladar fue la panetela de guayaba, un bizcocho Puertorriqueño que se rellena con la deliciosa guayaba. Los cubanos lo llaman masareal, aunque también tienen otra versión de la panetela: la panetela borracha, que se le agrega ron o vino dulce.

La panetela en parte me recuerda mucho al bizcocho esponjoso de vainilla tradicional de toda familia argentina llamado “bizcochuelo”, que obviamente rellenamos con dulce de leche. Dicho sea de paso, llegué a la conclusión de que así como los argentinos les agregamos dulce de leche a todo (menos al asado), los cubanos hacen lo mismo con la guayaba.

Lo bueno de los bizcochos es que tienen otro glamour y clase: son más livianos, no enloquecen al paladar y los puedes combinar con lo que quieras; hasta lo puedes servir con el desayuno o merienda sin afectar mucho tu dieta.

Panucho
El panucho es un popular sándwich mexicano muy similar a las tostadas, típico de la región del Yucatán. Se prepara con tortilla de maíz rellena con frijoles y carne de res o pollo. Tal vez lo que lleva un poquito de práctica es hacer que las tortillas se inflen para rellenarlas, pero una vez que le agarras la mano, se hacen rápido. Lo que necesitarás es una prensa de tortillas, y en cuanto a los ingredientes, pasta de achiote y chili para darle el toque estelar. Mi secreto es acompañarlos con chimichurri, aguacate fresco y jícama en rebanaditas. Así que para tu próxima cena, ¡pon a toda tu familia a preparar panuchos!

Papa
La papa, o patata como muchos también le llaman, es un tubérculo que originó en las regiones Andinas y que llegó allegó a Europa gracias a los conquistadores españoles. Se trata de uno de los productos alimenticios más importantes del mundo junto con el maíz, el trigo y el arroz. Según el Centro Internacional de Papas (International Potato Center), existen más de 4,000 tipos de papas comestibles. De hecho, más de mil millones de personas en todo el mundo consumen la tan adorada papa.

Siempre recuerdo el puré de papa que mi abuela solía preparar, tan cremoso, suave y único. También me encantan las papas fritas que hacían en casa. Pero hay cientos de otras formas de preparar o de usar este ingrediente (te sugiero estas 6 recetas tradicionales para empezar).

Así que anímate a incluir papas en tus platos favoritos, ¡serán una caricia para tu paladar!

Papaya
La papaya es un fruto muy típico de climas cálidos. El color de la cáscara varía dependiendo del punto de maduración. La pulpa es anaranjada y su sabor es ligeramente dulce, con semillas comestibles en el centro. Con la papaya puedes preparar mermeladas, chutneys, helado, sorbetes, mousse, o bien puedes agregarla a los postres de tu elección. Cuando la pulpa de la papaya está verde, se usa para hacer confituras. En Cuba y en Nicaragua, a la papaya se la conoce como fruta bomba… y cómo no se va a llamar así, ¡si es una bomba de sabor! Prepara una receta fresca como ésta para vencer los días de calor.

Pargo
El pargo, conocido en México como huachinango, es un pescado típico de la cocina latina. Este pez es nativo de las aguas del Golfo de México y de las costas atlánticas del sudeste estadounidense. El pargo colorado es uno de los pescados de carne blanca más comunes. De hecho, “pargo” se ha transformado en una forma generalizada de denominar a los pescados de carne blanca.

La forma más fácil de cocinarlo es al horno, asado o a la plancha, y así preservarás la textura y el sabor. Puedes acompañarlo con vegetales de estación. ¡Una delicia muy simple! En México, una de las recetas típicas es el huachinango a la veracruzana—una combinación espectacular de sabores mexicanos y mediterráneos que se sirve generalmente con arroz. Prueba esta receta de pargo colorado con papitas al horno.

Pastelitos
Yo digo pastelitos, tú dices pastelillos pero en definitiva estamos refiriéndonos a lo mismo: a los pasteles pequeños rellenos ya sea de carne, queso, pollo, o rellenos de dulce.

La tradición del dulce variará dependiendo de su origen. Por ejemplo, para mí, los pastelitos dulces rellenos seguro tendrán o dulce de membrillo, o dulce de batata-eso como norma tradicional porque también los hallarás rellenos de manzana y pasas de uva, o higos.

Ahora, para los cubanos, el pastelito es algo inconfundible y único: para ellos, cuando hablas de pastelitos se están refiriendo a los rellenos con guayaba y queso. Pues si nunca los probaste, imagínate la masa crocante y liviana de hojaldre combinado con la unión de la pasta de guayaba y queso crema.…¡es un delirio palatino!

La próxima vez que busques como complacer a tus seres queridos simplemente coge discos para empanadas de hojaldre, coloca una cucharada de guayaba con menos o igual cantidad de queso crema, y hornea hasta que estén doraditos. En minutos nada más tendrás listos deliciosos pastelitos.

Sírvelos de postre, desayuno o merienda con café con leche – esta última es la forma más tradicional de servirlos, o para amenizar cualquier fiesta. Para una experiencia total, acércate a las “ventanitas” de los restaurantes cubanos y pídete un cafecito con pastelito. Luego me cuentas.

Patacones
Te vas a reír, pero “patacones” fue un tipo de moneda argentina. Pero para el resto de Latinoamérica son los deliciosos tostones, las rodajas gorditas y jugosas de plátanos verdes fritos que se sirven popularmente como guarnición o entrada.

Los plátanos son un básico en la dieta hispana y la manera más fácil de prepararlos es haciendo tostones, en especial si eres un cocinero principiante—son fáciles, dulces, deliciosos y, créeme, el mundo se rinde ante un plato de patacones como éste. Para prepararlos sólo necesitas freírlos 1-2 minutos por lado en aceite vegetal para freír de buena calidad, y secarlos sobre papel toalla antes de servir para remover el exceso de aceite. Pero asegúrate de servirlos calentitos o perderán toda la atracción y sensualidad. Y si buscas una presentación más delicada, puedes aplastarlos en una tostonera para transformarlos en chips. De esta forma puedes servirlos con lo que quieras: salsas como la clásica de mojo a base de ajo; dips de crema o guacamole con salsa picante; y hasta con queso derretido como si fueras a hacer nachos, o bien con ajo, tocino y chipotle. Como verás, las posibilidades dependen de tus preferencias y de tu imaginación culinaria.

Paté
El paté es una pasta untable que generalmente se prepara con carne picada o hígado o corazón (gallina, pavo, vaca o cerdo) y especias. Muchas veces se le agrega nueces, huevos o crema–una combinación perfecta para lograr una consistencia y textura cremosa. Lo puedes servir frio o caliente. El paté más famoso del mundo es el pâté de foie gras, hecho con hígado de ganso.

El paté es perfecto para servir como entremés o como picada durante los fines de semana. También es una buena opción para degustaciones de vino por su alto contenido de grasa. En casa solíamos comerlo como bocadito de media tarde sobre galletas saladas. Prueba esta deliciosa receta de paté a la francesa.

Si buscas una versión más sana que el tradicional paté con alto contenido de grasa animal y colesterol, simplemente reemplaza los órganos animales por aguacate pisado con aceite de coco, claras de huevo batidas a punto nieve, mantequilla de almendras o castañas de cajú y el sazón de tu preferencia.

Pernil
El pernil, también conocido como jamón, anca o pierna, es tal vez el plato que más define las fiestas latinas. Es el clásico por excelencia de Nochebuena y Año Nuevo, en especial entre los cubanos y puertorriqueños. Pero también lo es entre los anglos, ya que el pernil se luce desde el Día de Acción de Gracias, Navidad, Año Nuevo hasta en las mesas de brunch del 1 de enero. Es que no sólo es fácil de preparar y no necesita mucha atención, sino que el resultado es delicioso y aromático, y lo que quede sabe aún más delicioso el día siguiente.

Pero este clásico no solo se disfruta durante las fiestas. En Argentina, por ejemplo, es conocido como pata flambeada y decora las mesas en eventos como graduaciones, casamientos y cumpleaños. El toque final de esta versión de pernil es el flambeado, es decir, un rocío de ron al que luego se le prende fuego. También tiene una manera práctica de servir: lo cortas en trocitos y haces sándwiches con panes calentitos y salsas de todas las variedades que se te ocurran.

Si estas fiestas quieres sorprender a tu familia, prepara una pata de pernil—puedes servirla antes de que se sienten a comer para que picoteen con un vaso de vino mientras se prepara la mesa y terminan de llegar los invitados.

Pétalos de Rosa
El Día de San Valentín es sinónimo de amor, chocolates, globos, muñecos de peluche y rosas. Pero las rosas no solo son para regalar, para usar en cremas, baños relajantes, o para esparcirlas por el departamento o la cama en una ocasión especial. Además sirven para comerlas (sí, ¡leiste bien!).

Aunque suene raro, una de las salsas más deliciosas, delicadas y aromáticas es la que se hace con pétalos de rosa. Años atrás, solía ir a un restaurante vegano en Nueva York y siempre pedía lo mismo: Zen noodles con salsa de pétalos de rosa. Otro sabor con pétalos de rosas que recuerdo a flor de piel (valga la redundancia), es la mermelada casera pedacitos de pétalos de rosa que sirven a la hora del té en The Breakers en Florida.

Si bien cocinar con pétalos de rosa no es nada nuevo—es más, es muy característico de menús para ocasiones especiales o de menús vegetarianos—definitivamente es algo poco frecuente.

Si quieres sorprender a tu pareja con algo exótico y súper sensual, cocina con pétalos de rosa, o prepara un cóctel seductor con rosas como éste.

Ahora, un consejo a tomar muy en cuenta cuando elijas las rosas: compra las rosas orgánicas para que ese toquecito romántico sea aún más natural.

Picadillo
De pequeña, cuando se hacían empanadas de carne en casa, me encantaba comerme el relleno. O lo que los cubanos le llaman picadillo que comen generalmente acompañado por arroz blanco.

Tenía unos amigos cubanos que hacían picadillo y lo llevaban a la oficina, en esos días que teníamos cierre de diario muy tarde, ellos se aparecían con bandejas llenas de picadillo y arroz. Eran las mejores horas, los mejores momentos del trabajo. Luego de repetir 3 ó 4 veces, ya estaba lista para seguir hasta cualquier hora. Aunque el picadillo es un clásico cubano, también se sirve en diversas cocinas latinas, incluyendo la filipina.

Mi versión favorita es con carne picada, tomate, pasas de uva y aceitunas. También lo puedes hacer de carne de pavo, pollo y cerdo. Todo vale.

Picanha
Así como el asado argentino se caracteriza por ciertos cortes y la manera de cocción, la picanha (picaña) es la carne más preciada y típica del asado brasileño. La picanha es la carne que tal vez conozcas más como “tapa o colita de cuadril” o lo que serían las nalgas del animal. Más exactamente es la parte ubicada arriba de los músculos de las nalgas, que generalmente se caracteriza por tener una capa exterior de grasa.

En los Estados Unidos no es uno de los cortes más usados. Pero sí lo es en Latinoamérica, en especial en los países donde se hace y come buen asado. Pero este corte va más allá de los asados. Mi mamá, por ejemplo, usaba siempre ese corte para hacer milanesas porque es tierno, sabroso y más magro. Y descubrirás que es un corte muy solicitado en mercados latinos.

En Brasil, y en sus cadenas de churrasquerías, la picanha es uno de los más pedidos y servidos. La carne al ser asada con su protección natural de grasa, sale jugosa, tierna y súper sabrosa. Y típicamente se asa con sal gruesa (para asados) y nada más, ni siquiera es necesario marinarla porque es un corte que trae todo el sabor natural que se podría conseguir al marinarla. El secreto es asarla con la grasa hacia arriba en la parte más caliente de la parrilla. Una vez que los jugos comiencen a correr, la mueves a la parte menos caliente y la das vuelta. Intenta no pinchar la carne con el tenedor o cuchillo, usa más bien el método táctil para saber cuándo has logrado la cocción deseada.

Y como todo buen amante de la carne, puedes acompañar esta delicia con una copita de vino para apreciar mejor su sabor. Y si quieres que tu experiencia sea realmente brasilera, pídete una refrescante caipiriña.

Pilón
“Pilón” significa varias cosas: es un ritmo de música cubana, una marca de café, una ciudad en la costa cubana, y el fiel compañero del mortero.

Me encanta usar el pilón para machacar, pisar o moler hierbas y especias para así tener acceso a los sabores y aromas más preciados y escondidos.

Hallarás pilones de todo tipo: de madera, metal, cerámica y piedra.

Mi favorito–aunque no tengo uno de esos sino uno de cerámica–es del de piedra granulada tosca para asegurar que los ingredientes se aferren a la superficie y se muelan de manera más homogénea. Recuerdo el día que lo compré…sentí que mi cocina realmente estaba completa. Sin un pilón, aunque no lo use todos los días, es como que algo falta.

Pero además de usarlo para hierbas frescas o secas y especias, también es clásico y único para preparar un guacamole sin igual y para evitar que se haga un puré aguado preservando una textura más rústica. Además, ayuda a mantener la clave de un gran guacamole: los pedazos de aguacate entremezclados con cilantro fresco, perejil, cebolla, jalapeño, tomates, ajo, y especias como comino, cayena, chipotle o pimienta roja. ¿Cuál es tu forma favorita de usar el pilón?

Pionono
El pionono en general es un bizcocho dulce enrollado relleno de dulce de leche o algún manjar blanco como crema batida y fresca. El pionono era el típico bizcocho que encontrarías en una fiesta de cumpleaños colocado en la mesa de dulces.

También es común la versión salada que contrasta muy bien con el sabor dulce de la masa: se hace con rellenos de carnes blancas (como pavo o pollo desmenuzado) con vegetales, papitas y mayonesa, y cubierto generalmente con mayonesa. Bueno, pero en realidad esta versión salada es común en países sudamericanos como Argentina, Perú, Uruguay y Paraguay, entre otros; y es con la que yo crecí.

En España, la cosa cambia un poco. En lugar de ser un bizcocho enrollado largo, son pastelitos enrollados con crema quemada encima, y son pastelitos individuales, perfectos para el té o café de la mañana. Y también hallarás la versión puertorriqueña y cubana del pionono, que con ciertas diferencias al final de cuenta termina respetando su esencia: bizcocho relleno.

El pionono caribeño me parece uno de los más creativos: generalmente se hace con plátanos, y además de los rellenos dulces, se rellena también con picadillo; en ciertos casos, luego se fríe antes de servir.

En la actualidad puedes encontrar el bizcocho listo para usar en los mercados latinos y lo único que tienes que hacer es rellenarlo. Para agregarle un poquito más de humedad a la masa, ya que tiende a ser un poco seca, puedes pasarle pinceladas de ron o cognac, o bien almíbar, antes de rellenarlo.

Piquillo
El piquillo es una variedad de chile de origen español que usualmente se cosecha entre septiembre y diciembre. Fuera de esa estación, también los puedes hallar en lata.

Si los usas frescos, una de mis formas favoritas de prepararlos es asándolos, ya que así se liberan sus azúcares naturales que forman el balance perfecto con su acidez y temperatura.

Si los asas, son deliciosos en sándwiches vegetarianos o con carnes rojas, blancas y hasta con pescados. Agrégalos en tu receta de hummus, dips, o ensaladas. También puedes darle un toquecito especial a tus encurtidos, ideales para para untar sobre tu pan tostado con queso crema o para servir con tocino en tus huevos revueltos.

Pero aunque te parezca raro, una de las opciones más irresistibles es la mermelada casera de piquillo. Sí, puedes darle la inclinación dulce o salada que desees dependiendo de cómo desees usarla. Y si nunca probaste las trufas de chocolate con piquillo, anímate a hacerlo para una ocasión especial!

Plátanos
Cuando me mudé a los Estados Unidos, hace más de 20 años, no tenía idea de qué eran los plátanos. Es decir, sí conocía la palabra pero pensaba que era la forma más castellana de llamar a las bananas.

Recuerdo pasar por los delis de Nueva York y ver las cajas llenas de plátanos, y pensar: “qué verdes están esas bananas, ¿me pregunto quién las come así de verdes?” Es que a mí me gustan en su punto, ni verdes ni pasadas de maduración. Pero si ya es tarde, no los tires: aprovéchalos para preparar este delicioso postre.

No fue sino hasta que comencé a tener amigos cubanos que me introdujeron a la textura tierna, y el sabor dulce y caramelizado sabor de los plátanos.

Entonces comprendí que los plátanos eran de la familia de las bananas. También aprendí que no hay una definición botánica que diferencie a los plátanos de las bananas, lo cual me hizo sentir un poco mejor.

De hecho, hay quienes le llaman plátanos a las bananas.

Pero en Estados Unidos, en especial si tienes amigos caribeños, cuando se habla de plátanos se habla del acompañamiento clásico y tradicional de las mesas caribeñas por excelencia: el plátano o “plantain.”

Mis favoritos son los plátanos maduros servidos con lima verde u hojitas de menta o cilantro para refrescar y contrastar los sabores. Para mí, nada se compara al sabor de los plántanos maduros calentitos…¡es como comer postre con tu plato principal! Si prefieres una deliciosa alternativa salada, no dejes de probar tostones.

Ponche
Ponche, rompope o coquito…todos son sinónimos de cremosas, y dulces delicias navideñas.

No te rías, pero no probé ni ponche ni coquito hasta hace unos años. No me animaba. Es que en inglés le dicen “eggnog” y la palabra me daba como cosa.

Mis amigos me decían de la locura de vicio que era el ponche navideño, y dependiendo de donde fueran lo llamaban de diferentes maneras; rompope o coquito. Los ingredientes básicos no varían: huevo, leche, azúcar, ron y especias como canela. Pero además de todo eso, el coquito lleva el agregado innegable del coco que lo hace aún más delicioso y empalagoso.

Yo tengo mi propia versión y dependiendo de los antojos del momento le agrego o no coco. Lo que sí hago es batir las claras de nieve aparte y se las agrego al final; lo dejo descansar un día en la heladera antes de servir para que se haga como un mousse en la superficie, y el ponche cremoso quede abajo. “Una copita le levantará el espíritu a cualquiera… ¡salud!”

Te invito a probar estos refrescantes ponches para celebrar.

Posadas
Si bien una posada es un alojamiento, la vivienda donde uno vive, o un lugar rápido de paso como habrás visto en las películas de vaqueros, las posadas son una celebración de origen español de nueve días de duración que comienza con la celebración de la festividad de la Virgen de Guadalupe y continúa hasta el 24 de diciembre o Nochebuena.

Las Posadas se celebran con fuerza en países como México, Guatemala y hasta en ciertas partes del Estados Unidos (como en Los Angeles).

Como verás el mes de diciembre en estos lugares es un mes de pura celebración ya que de las Posadas pasan a festejar la Nochebuena, luego la Navidad, siguiendo por el Año Nuevo y concluyendo finalmente con el Día de Reyes que es luego de esta fecha cuando los latinos desarmamos el arbolito.

Durante la celebración de las Posadas se reviven los días de jornada de María y José buscando refugio por las diferentes posadas en Belén para dar a luz al niño Jesús. Al final de las posadas, o al llegar al refugio (pesebre), las piñatas con dulces, nueces y regalitos, son el centro de atracción tanto de niños como de grandes.

Como te imaginarás luego de las piñatas el corazón de las posadas pasan a los platos festivos compartidos con familiares y amigos. Pero como es una celebración más bien larga, los platillos que se sirven si bien son tradicionales también son fáciles de hacer, preparar y volver a servir al día siguiente como chocolate champurrado, ponche, tamales, galletas, y por qué no guacamole, enchiladas, burritos o lo que haga tu mesa más sabrosa y festiva.

Potaje
¿Sopa? ¿Caldo? ¿Guiso? El potaje quizás está entre alguna de esas clasificaciones, ya que es un plato hecho con legumbres y vegetales cocinados lentamente en abundante agua para que los jugos se enriquezcan y los sabores se concentren.

Es una receta muy versátil, ya que puedes agregar cualquier otro ingrediente que se te ocurra, dependiendo de tu preferencia y la disponibilidad de los alimentos. Uno de los más clásicos es el potaje de garbanzos.

El término potaje deriva del francés potage, palabra formada por pot que significa olla o caldero, el recipiente que se utiliza para cocinar esta delicia. Lo bueno de este plato es que es ideal ¡para alimentar a una familia entera!

Pozole
El pozole es una sopa-guiso a base de maíz que llega a nuestras mesas de la época precolombina y con un gran significado histórico para el pueblo de entonces que lo preparaba para servir en ocasiones especiales.

Y aunque con la llegada de los españoles esta sopa-guiso cambió un poco, el ingrediente básico del maíz no cambió. En sus orígenes las carnes que usaban eran variadas: carne de res, cerdo (incluyendo el cuero), pollo, y pavo. Se preparaba con mucho chile (usualmente rojo, de ahí el nombre de pozole rojo) y con un sazonado generoso. El cerdo pasó a ser la carne predominante y se continuó sirviendo con mucho caldo.

Pero esto es en México. En Honduras, además de la sopa, también tienen el batido de pozole, o bebida dulce hecha a base de maíz y azúcar.

Como sea, el pozole mexicano es la sopa ideal para días fríos o ideal para como una comida completa; y también tradicional en las mesas de Nochebuena. Mientras que el pozole hondureño, bueno… me lo tomaría como merienda o como batido acompañando el desayuno.

Prueba estas recetas de pozole y comparte una rica historia y tradición.

Profiterol
Los profiteroles son pastelillos rellenos de crema pastelera y en general están cubiertos de chocolate caliente. Se puede decir que son de la familia de los gougère, esas masitas redonditas saladas y rellenas con queso (sí, con Gruyère) que comúnmente se sirven como bocaditos o aperitivos festivos. También pertenecen a la familia de los éclair, con la diferencia que los éclairs (pepitos) son alargados y los profiteroles, redondos.

Lo que tienen en común todas estas variedades, y que digamos es lo característico de estos pasteles, es la masa que se usa y que luego se pasa por una manga de pastelería. Es la misma masa liviana que se usa para hacer churros. Nada más que, en este caso, no sólo cambia la forma sino que la masa se hornea en lugar de freírse, como en el caso de los churros. La masa de los profiteroles es súper fácil de hacer (el clásico pâte à choux) debido a la simplicidad de sus ingredientes: 1 taza de agua, 1 barrita de mantequilla, 1 taza de harina común, 4 huevos y 1 pizca de sal. Y como te conté, es tan versátil que la puedes usar con sabores salados o dulces.

En algunos países latinos, los profiteroles además de rellenarse con crema pastelera, también se rellenan con dulce de leche, crema fresca batida tipo “chantilly” y hasta con helado. Luego se espolvorea azúcar impalpable encima o se cubren con chocolate.

No hace falta que diga cuáles son mis favoritos: los profiteroles con dulce de leche, que solían ser parte de mis desayunos de fin de semana. Mmm…qué buenas épocas.

Puchero
El puchero es un tipo de guiso típico en países como Argentina, México, Colombia, Perú, Uruguay y hasta Filipinas. La carne que suele usarse para el puchero es el osobuco con el hueso y el chorizo colorado. Los vegetales que no pueden faltar son la papa, el repollo, zapallo y choclo. Pero la receta del puchero varía según dónde se prepare. Por ejemplo, hay recetas que también incluyen tocino o frijoles. Mi mamá solamente lo hacía con carne de res, papas, zanahorias, hierbas, papas y batatas. La clave del puchero es cocinar los ingredientes lentamente para ablandar las proteínas y así extraer todos los sabores.

Pudín/Budín
Pudín y budín quieren decir lo mismo. Hay quienes prefieren una palabra sobre la otra pero es más que nada costumbre cultural, y en el caso de pudín, un derivado español de la palabra original en inglés “pudding”. Existen variaciones dulces y saladas, pero el budín o pudín dulce es en esencia lo mismo: un postre hecho de pan (blanco, challah o brioche) o bizcocho que se remoja en leche con azúcar y pasas, y luego se hornea rápidamente hasta lograr color y textura. (También existe el pudín o budín de arroz, que entre los latinos es diferente al inglés.)

En algunos países como en Argentina, la textura y apariencia cambia un poco (como un híbrido entre pastel esponjoso y budín) pero fundamentalmente usan los mismos ingredientes, incluyendo nueces y otras frutas secas.

Si buscas un budín o pudín perfecto para servir durante días de fiestas, en lugar de leche usa ponche o coquito para remojar el pan. Y sino, agrégale ron y canela a la mezcla de leche.

Q

Queso Blanco
Aunque dentro de la familia de los quesos, los hay muchos que no son blancos, decir queso blanco literalmente suena a algo tan general como decir leche blanca, ¿no crees? Y aunque dentro del grupo de quesos que son blancos de apariencia, no todos entrarían dentro de la categoría de queso blanco. Simplemente porque siempre que escuches decir “queso blanco” la referencia será a quesos blancos frescos, suaves y blandos.

Es por eso que el queso blanco también es conocido como queso fresco. Este tipo de queso en general se hace con leche de vaca, pero también puede ser una combinación de leche de vaca y cabra.

El queso blanco o queso fresco, es archi usado en la cocina latina, especialmente dentro de la mexicana y la española. Lo ideal de este queso es que al no ser añejo, su sabor es delicado y suave haciéndolo super versátil para combinarlo y agregarlo en platos de sabor más fuerte. Además de ser versátil, es super fácil y rápido de hacer. ¡Eso es lo que yo llamaría queso blanco super fresco!

Quinua
Aunque la manera correcta de escribirla es “quinua” también la he visto como quínua o quinoa (en inglés). Esta semilla sagrada, aunque muchos creen que es un grano, ha sido venerada desde los tiempos de los Aztecas. En la actualidad, es una de las semillas con más demandas entre los que buscan una manera completa y deliciosa de alimentarse (aquí veras sus increíbles beneficios). Hasta la encontrarás en los mercados de alimentos naturales, ya cocida, lista para llevar.

Cuando la descubrí, no me costó mucho dejar de lado al arroz. Es deliciosa, un tanto crocante y súper nutritiva, llena de proteína, aminoácidos, fibra y ácidos grasos Omega 3. ?Para quienes llevan una dieta vegetariana o vegana, esta semilla es ideal para incorporarla dentro de la dieta y suplir las demandas de proteína. Para una nutrición aún más completa, la mejor manera es complementarla con frijoles, lentejas o gandules.

La quinua se cocina rápido, y es tan versátil que hasta puedes usarla para reemplazar la avena o cereal de la mañana. Tan sólo cocínala en leche de almendras, con azúcar, canela, jengibre y cardamomo; unas pasas de uva, pedacitos de almendras y rodajas de banana, pera o manzana, con semillitas chía espolvoreadas encima y listo: tendrás energía hasta decir basta. Otra sabrosa idea para tu desayuno es esta receta de quinua y moras.

Mi ensalada de quinua favorita lleva apio, pimiento rojo y verde, pasas de uva o arándanos, y cebollita de verdeo, todo picadito chiquito y con bastante aceite de oliva. También puedes probar esta ensalada confeti de quinua o una de granos mixtos y verduras. Otro plato que enloquece a omnívoros y vegetarianos por igual son las hamburguesas de quinua y lentejas.

Si nunca la cocinaste antes, ten en cuenta que debes enjuagarla bien antes de cocinarla para sacarle la cerilla que cubre las semillas, una forma natural de protección contra los depredadores. No es que sean tóxicas, sino que les da un gusto bastante amargo.

¡Solo falta probarlo una vez para saber que siempre es un buen momento para comer quinua!

R

Repollo
Es cierto eso que dicen que todo es una cuestión de percepción y que al cambiarla, cambiamos la manera en que sentimos o vemos ciertas cosas o situaciones. Y es que el repollo nunca me gustó de pequeña, tal vez porque en mi casa lo hacían al gratín…Pero de adulta la situación cambió: comencé a agregarlo en mi dieta sin saber que era el repollo que tanto rechazaba de niña, tal vez porque no lo llamaba repollo sino “cabbage.”

Personalmente, me encanta hacerlo salteado con hierbas y especias—es una fuente riquísima de fibra, vitaminas, minerales y antioxidantes. Otra opción deliciosa es el chucrut, su versión fermentada. Y tal vez la versión más popular que conozcas es la ensaladita de col, o coleslaw, con que se acompaña en general las carnes y hamburguesas en restaurantes y bares. Es fresca, deliciosa y crocante. Aquí tienes dos recetas que toman inspiración de la cocina de Italia y Texas.

Y mejora aún más cuando le agregan un toquecito de mostaza para darle un sabor agridulce. También lo puedes disfrutar crudo, como ingrediente en una ensalada fresca con cilantro, pimientos y granos de elote.

Disfruta de la versatilidad del repollo y déjate sorprender por su sinfín de combinaciones. ¡Buen provecho!

Rodaballo
El rodaballo (también conocido como turbot, rémol, rombo, corujo, o sollo) es un pescado plano que llega a ser el más ancho de su especie, que mide casi 40 pulgadas.

Este pescado se caracteriza por su carne blanca y su sabor delicado. Es ideal para filetear y cocinar al horno, al vapor o frito. Su sabor suave lo hace perfecto para servir con mariscos, hortalizas y salsas fuertes como de azafrán o salsa verde sobre arroz. Para un almuerzo informal, puedes hacer sándwiches de filete frito de rodaballo con tomate, lechuga y mayonesa.

Ropa Vieja
La primera vez que escuché cómo se llamaba este plato no entendía cómo podía ser que un plato de comida realmente tuviera un nombre tan poco atractivo. ¿Ropa vieja, en serio?, pregunté a mis compañeros cubanos de trabajo de aquel entonces. Y lo que menos me iba a imaginar es que sería un plato hecho a base de carne. No sé que me imaginaba que sería, pero cualquier cosa menos carne.

En su momento me explicaron que se llamaba ropa vieja porque se hacía con las sobras de otro día. Y debo admitir que tenía mis serias dudas antes de aventurarme a probar este clásico cubano aunque de origen español donde tradicionalmente se sirve con garbanzos o papas.

La versión cubana, que en realidad es la única que conozco y que dicho sea de paso me encantó, es simplemente carne en tiras con salsa servida con arroz.

Ahora, por qué es ropa vieja y no otra cosa vieja, no lo sé, pero me imagino que porque cuando la ropa se torna vieja termina en tiras.

Rosca/Roscón
La Rosca o Roscón es un pastel típico de Pascuas o del Día de Reyes. La diferencia está en los elementos extras que le agregues para acentuar la celebración. Por ejemplo, el Roscón o Rosca de Reyes lleva regalitos o sorpresitas insertadas en el pastel que para el que lo encuentra significará buena suerte. En México, la Rosca de Reyes lleva adentro un muñequito (o más, dependiendo del tamaño) que representa al niño Jesús, y la persona que lo encuentre tiene la meta de preparar tamales para la próxima fiesta.

La Rosca de Pascua lleva como elemento primordial un huevo insertado que se cocina justo con la rosca. Aunque algunos le agregan otros detallitos sorpresa, el huevo es la característica principal que simboliza nuevos comienzos.

Aunque de pequeña en casa no se acostumbraba a celebrar el Día de los Reyes Magos, una cosa sí era segura: la Rosca de Reyes no iba a faltar. Como toda celebración, el Día de los Reyes Magos es también todo un delicioso acontecimiento culinario, y como tal, en mi casa no se lo iban a perder. En algunos países y culturas hasta se hacen menús y banquetes completamente dedicados a celebrar la llegada de Reyes.

La Rosca aún preserva el look de lo que era en la Francia medieval que es dónde y cuándo surgió. Durante los siglos ha preservado la simplicidad y versatilidad: sírvela en el desayuno con un tazón de café con leche, para la merienda, como antojito de noche con chocolate caliente, o como postre al final de tu cena de Reyes.

S

Salsa Blanca
La salsa blanca, también conocida como béchamel, es una salsa espesa que se utiliza en platos con verduras o pastas. En la cocina mexicana se ha popularizado como acompañante de entradas y platillos principales.

Cuando yo escucho decir “salsa blanca” pienso en la salsa francesa béchamel, una de las salsas clásicas del arte culinario. Esta salsa se hace básicamente con mantequilla, harina para crear un “roux” y de allí se agrega leche, crema y especias como la nuez moscada (todo depende del cocinero).

Para mí, esta salsa me recuerda mucho a los platos con los que crecí. En especial, a los platos de pastas, como la lasaña o los canelones caseros rellenos de espinaca y salsa blanca, o de queso y nuez, o carne, y cubiertos con sólo salsa blanca o con salsa blanca y salsa roja (de tomate). Siempre me encantó la salsa blanca: le da cuerpo, sabor y personalidad a los platos sin agobiar el paladar. También la puedes agregar a recetas más sencillas como el relleno de empanadas de espinaca, o bien al hacer vegetales gratinados.

Pero si hablamos de la salsa blanca que se sirve a veces en restaurantes mexicanos con chips de tortilla o tortilla caliente, esa está hecha con mayonesa con especias, crema agria, leche, y algunas hierbas secas como orégano, pimienta roja, ajo (fresco y en polvo), comino y a veces cilantro.

No hay reglas estrictas para seguir cuando se trata de la salsa blanca, sólo guíate por tu instinto y creatividad culinaria y el deseo irresistible de tu paladar.

Salsa Golf
La salsa golf es un condimento frío que se usa para acompañar comidas como ensaladas, empanadas, papas fritas, verduras frías y, en especial, platos con mariscos. La salsa golf es una combinación balanceada de mayonesa y kétchup. Las variaciones son múltiples y depende del gusto de cada uno. Yo por ejemplo la hago con 1/2 taza de mayonesa, 1/4 taza de kétchup, jugo de limón y sazón al gusto. Algunos le agregan tabasco para darle un toquecito más picante.

Una de las entradas frías típicas que se sirve mucho en los restaurantes de parrillas argentinas es la copa de camarones con salsa golf. También es común en reuniones servir esta salsa para acompañar zanahorias crudas y apio. Es una entrada súper refrescante. Así que si buscas aventurarte un poco más en la ciencia de los alimentos, ¡haz tu propia salsa golf!

Salsa Picante
No importa qué lengua hables, lo más seguro es que sabrás el significado de “salsa picante”, ya que se ha transformado en una de las combinaciones de palabras en español más usadas entre los angloparlantes.

Y como la frase lo indica, la salsa picante es simplemente salsa con un toque elevado de temperatura. Entre sus múltiples usos, puede usarse como aderezo, entrada, para entretener el paladar, y ¡hasta en cervezas! Muy típica de la cocina del sudoeste de Estados Unidos y México, la salsa picante puede llevar pico de gallo, tomatillos, y obviamente, una base de chiles como chile de árbol, chipotle, o chiles verdes… todo de acuerdo al grado de calor y originalidad que desees agregarle a tu salsa.

Para balancear tanto picante, generalmente se sirve con chips de tortilla, como guarnición, en burritos y enchiladas, con arroz y frijoles, para elevar un sencillo plato de pescado o pollo, o simplemente para usar como salsa para tu pizza de los sábados.

En la gastronomía mexicana, las salsas picantes incluyen la salsa verde, la salsa roja y el pico de gallo. Otras versiones latinas incluyen el ají picante colombiano, la huancaína peruana y el pique puertorriqueño. Por su parte, argentina nos ofrece la salsa gaucha y la salsa criolla, dos delicias para acompañar las tradicionales parrilladas.

Con un poquito de salsa picante, podrás darle a tus platos un toquecito de personalidad latina. ¡Anímate a platos más picantes!

Salsa Pipián
La salsa pipián, también conocida como pipián verde, es una de las clásicas salsas mexicanas que pertenece a la tradicionalmente reconocida familia de los moles. Es una salsa un tanto picantita que se sirve típicamente con enchiladas o sobre pollo asado—receta típica de celebraciones.

Su sabor delicioso y profundo la convierte en la candidata ideal para acompañar platillos especiales—la pipián los hace aun más especiales. Se puede decir que es toda una obra de arte por el trabajo que implica prepararla y por la combinación de ingredientes que lleva: desde pepitas molidas, hierbas y especias variadas hasta ajo y chiles. Y para darle un toque extra de sabor, algunos la sirven con salsa de tomatillo.

Además de servirse sobre carnes o para acompañar platos, la salsa pipián también sirve para marinar o proteger las carnes luego de ser cocidas, para evitar que pierdan su humedad natural.

Y si quieres servirla sola, pues la pipián tiene suficiente personalidad para entretener tu paladar por horas. Pero si es demasiada personalidad para tu gusto, puedes mitigar su temperatura con una refrescante Margarita casera.

Los que acostumbran a preparar la salsa pipián, dan rienda suelta a su creatividad culinaria agregando diferentes especias e ingredientes. Anímate y ¡crea tu propia versión!

Sancocho
Uno de los platos fuertes, robustos, que llenan de personalidad la cultura latinoamericana son las sopas tipo guiso que usualmente son el plato principal de una comida por ser tan corpulentos. Uno de los más famosos es el sancocho (te invito a probar este delicioso sancocho de gallina).

El nombre del plato deriva del verbo “sancochar” que significa cocinar a hervor lento, como es en general la forma de cocinar un guiso—con paciencia y de manera lenta para extraer e intensificar los sabores de los ingredientes. El sancocho tiene herencia española ya que nació del famoso Cocido español.

Lo fascinante del sancocho es que no existe una forma única de hacerlo. De hecho, cada país lo hace de una manera única a su pueblo.

Por ejemplo, existe el sancocho dominicano, colombiano, venezolano, peruano, mexicano, ecuatoriano, puertorriqueño…y si me olvidé de un país, mis disculpas.

Tú mismo puedes crear tu propia versión de sancocho. Lo principal para tener en cuenta es no dejarlo secar, ya que al ser una sopa guiso el caldo en que lo sirves lo diferencia de ser un guiso.

Entre los ingredientes básicos de un sancocho hallarás carne (ya sea de res, de cabra, puerco, pollo, tocino, etc.), especias, vegetales de todo tipo como calabaza, papa, yuca, y hasta plátanos. Algunos les agregan un toque de salsa picante para elevar la experiencia y hacer sudar los sentidos.

¡Con un plato de sancocho, estás listo para enfrentarlo todo! O como dice el refrán, puede levantar un muerto.

Sangría
Básicamente, la sangría es un ponche enloquecedor a base de vino y fruta fresca muy común en los países latinos y por supuesto España.

Cuando escucho la palabra sangría enseguida lo conecto con alegría, diversión, fiesta y buenos momentos con amigos. Además de ser una de las primeras bebidas alcohólicas que mi madre nos dejaba tomar de niños.

Ahora, aunque suene algo muy básico de hacer, no todas las sangrías son deliciosas. Hay que tener en cuenta el uso, cantidad y calidad de los ingredientes básicos.

Hay quienes le agregan endulzante natural o artificial, y hasta miel; gaseosas o agua con gas. Personalmente creo que con el azúcar natural de la fruta con la que se sirve (naranja, toronja, piña, uva, etc.) es suficiente.

Hasta no hace mucho mi favorita era la sangría de vino tinto, pero tengo que decir que luego de dejar los prejuicios de lado, la sangría de vino blanco (o clerico) es más atrapante que la de vino tinto. El vino blanco te ofrece más terreno para agregar tonos cítricos como la lima, limón, cáscara rallada de estos, y menta o cilantro fresco.

La clave está en el vino que uses, las frutas con que lo acompañes y el agregado extra de jugos o endulzantes. El factor hielo y temperatura también afectan mucho ya que si dejas la sangría estar con hielo se transformará en algo aguado y sin personalidad ni fuerza.

Para una versión sin alcohol —¿pero dónde está la gracia, no?— usa jugo de uvas, con agua con gas, limón y azúcar. Y para una versión mas exótica, prueba una sangría de jamaica. ¡Salud!

Sangrita
Originaria de México, la sangrita es una bebida hecha con jugo de tomate, naranja, lima o limón y chile piquín. Aunque muchos piensan que su color rojo similar al color de la sangre se debe al jugo de tomate, en realidad su tonalidad se debe al chile.

La sangrita fue creada para calmar el fuego que produce el tequila, por eso se la considera su fiel compañera. La tradición dicta que se debe tomar primero un sorbo de tequila y luego uno de sangrita, y así sucesivamente, para limpiar y refrescar el paladar y apreciar mejor el tequila. La sangrita puede suavizar tanto el gusto de un tequila de agave cien por ciento puro como el de un tequila blanco o reposado.

Existen muchas variedades de la tradicional receta de sangrita, algunas hasta incluyen tabasco, jalapeños, sal y pimienta. Una vez que realices tu mezcla preferida, no olvides meterla un rato en el refrigerador, ya que debe servirse bien fría.

Al fin y al cabo, nadie dijo que el único acompañante del tequila debe ser el limón y la sal. No olvides que detrás de toda gran sangrita, ¡hay siempre un gran tequila!

Sanguchón
El sanguchón es un sándwich típico de la cocina peruana. Básicamente, los peruanos utilizan el término “sánguche”, así que te imaginarás que un sanguchón es uno mucho más grande y suculento. Hay diferentes variedades, incluidas el sanguchón con chicharrón, lechón, jamón, mozzarella, tomate, lomo saltado o ahumado, carne de res asada, pavo, butifarra y pollo a la brasa. Puedes agregar vegetales como tomate, lechuga, cebolla y condimentar con salsa criolla. En fin, como verás el único requisito es agregar tus ingredientes preferidos con libertad ¡para que realmente luzca como un verdadero sanguchón!

Sazón
Nunca realmente usé la palabra “sazón” hasta que me mudé a los Estados Unidos y me encontré que era una de esas palabras que se aplicaba casi dentro de todo contexto. Pero como por lo visto nadie usaba la palabra “condimento” como yo, me resigné al uso de la sazón.

Y aunque es una de esas palabras a las que aún no me acostumbro por completo a usar, por el hecho de sonar y ser 100% latina la encuentro súper sensual e irresistible.

Bueno, es que como sabrás, aunque cocinas con sazón, la palabra no sólo se usa en la cocina, sino para indicar que una persona u ocasión es sabrosa, gustosa y deleitable. Y sí, es que modestia aparte, los latinos somos así, le agregamos sazón a todo, tanto nuestros platos diarios como a la vida.

Pero cuando se trata de agregarle más sazón a la comida, todos tenemos un secreto o “esa manera especial y única” de hacerlo. Mi secreto es dejar que los ingredientes se cocinen en su tiempo y ritmo, usando la sazón sólo para exaltar los sabores de la comida y del paladar.

Sémola
La sémola, que en italiano significa “salvado”, es el grano de trigo molido fino para lograr un tipo de harina de textura fina. La sémola es un ingrediente común para hacer panes con corteza crocante, pastas, cereales para el desayuno, pudines y otras delicias horneadas, y hasta guarniciones como el cuscús.

La palabra “sémola” también se usa para designar a las harinas de granos molidos tales como el arroz y el maíz, tomando el nombre de sémola de arroz o sémola de maíz, respectivamente. La clase de sémola que se usa mucho para hacer pastas y panes de calidad, muy común en las recetas de la cocina italiana, es la derivada del grano candeal que resulta en una harina de color más amarillenta. Cuando deriva de granos de trigo más blandos, la sémola ya no sólo cambia de color—blanco—, sino también de nombre: harina. He allí la importancia de conocer qué tipo de harina o sémola debes usar en tus recetas. Los resultados variarán mucho dependiendo de lo que uses."

Sirope
El sirope o syrup (no confundir con almíbar) es lo que se obtiene al derretir el azúcar con agua, sin llegar a ser caramelo. De allí, puedes subir o reducir la intensidad del sabor, o bien agregar otros como chocolate o mantequilla (butterscotch). También hallarás sirope de savia de arce, de palma, o de agave, muy usado para depurar el cuerpo. Muchos usan el sirope comercial como el de maíz, pero si tienes un paladar sensible te darás cuenta fácilmente de la diferencia.

Y seguro que cuando escuches la palabra “syrup”, te imagines unos panqueques calentitos o unos deliciosos waffles. Y claro, ¡es la combinación más tradicional! Pero también puedes dejar que tu imaginación fluya y agregarle sirope a tu helado favorito, a tus cereales de desayuno o a cualquier otra delicia que se te ocurra.

Siempre que vayas a usar o comprar uno de estos siropes, cerciórate de que sean de fuentes orgánicas para asegurarte de que sean lo más puros posibles. Pero también puedes animarte y preparar uno en casa. El sirope casero es limpio, liviano, no empalaga ni deja un sabor pesado en la boca. La clave está en usar las proporciones correctas. Por ejemplo, para hacer un sirope más líquido, son 3 partes de agua/1 de azúcar; para un sirope intermedio, son 2 partes de agua/1 de azúcar; y para el más espeso, es 1 de agua/1 de azúcar. ¿Sencillo, no?

Sofrito
Para entender un poquito al sofrito tienes que saber que su nombre deriva del verbo “sofreír”, es decir freír algo de manera ligera – lo opuesto a freír. Es decir que es la base de que se sofríe en aceite, y de allí nacen guisos, paellas, salsas y otras delicias. También se sirve para acompañar arroz con frijoles…en fin, las recetas son interminables.

Y tengo que confesarte que hasta hace 20 años atrás, no tenía idea de lo que era el sofrito, yo le llamaba la base para hacer una salsa. Que en realidad, mirándolo en perspectiva y viendo los ingredientes (como pasa de cocina a cocina, de país a país) el sofrito se usa en la cocina francesa y también italiana. Y los pasos a seguir para un buen sofrito son sino la manera en que una buena salsa debe comenzarse.

Mira, lo importante es que no te la compliques; cuando escuches la palabra sofrito sabrás tres cosas: 1-que será un plato español o de herencia española; 2-que sus ingredientes básicos son cebolla, ajo, tomates, aceite de oliva, sal, pimienta y pimentón dulce español aunque este último es opcional; 3-que la manera en que agregues y cocines los ingredientes será lo que determine el éxito de tu sofrito.

Y si todo esto suena un tanto abrumador, haz como yo, usa la lista básica de ingredientes y cocínalos con paciencia y amor.

Soja
Si eres vegetariano o vegano, la soja (fruto de esta planta) no es un elemento desconocido para ti. Es más, para muchos que no comen carne, la soja ha pasado a ser un básico en su dieta, ya sea en sus formas más conocidas como la leche y el yogur de soja, consumida tanto por adultos como por niños y bebés.

Pero también la hallarás en polvo, que al ser mezclada con agua puedes preparar milanesas de soja—una manera más tolerable de consumirla, ya que las empanizas y las “disfrazas” con el sabor que originalmente no tienen. A decir verdad, de adolescente me gustaban…mucho. Recuerdo cuando solía escaparme a un restaurante vegetariano súper remoto en alguna parte de Buenos Aires para almorzar milanesas de soja y quedaba perdida en las mesas comunales de la elite vegetariana de una cultura carnívora por excelencia. (En aquel entonces, era muy difícil encontrar un lugar vegetariano.)

Su presencia (en casi todo) es inevitable. Hasta la hallarás como aceite de soja. Por sus propiedades unificadoras se usa mucho en las hamburguesas vegetarianas y en productos congelados de todo tipo.

Mi forma favorita de comer productos de soja es natural, más comúnmente conocida como “edamame”, donde los porotos o semillas aún están en sus vainas y sólo tienes que hervirlas y servirlas con sal gruesa de calidad encima (también puedes probar esta rica ensalada de calabacitas con edamame y tomates). Es una fuente deliciosa y excelente de proteína vegetal y fibra. Además, es una de las maneras de encontrar las vitaminas que tus hijos necesitan. Y te aconsejo comprarlo en su forma orgánica para obtener aún más beneficios.

Sopa de Tortilla
Al igual que el guacamole, la sopa de tortilla tiene su lugar tradicional y honorífico en la cocina mexicana. De hecho, es un plato sustancioso, puramente mexicano y lleno de sabor que se puede preparar en tan sólo minutos.

La sopa de tortilla es inconfundible: sus ingredientes lo dicen todo. Lleva chilaca o chile pasilla, epazote, tortillas de maíz crocantes, un delicioso caldo curativo de pollo, cremoso guacamole, queso y, en algunos casos, crema. El toquecito final son las rodajitas de lima para balancear los sabores.

Ahora, aunque el chile pasilla es típico de esta sopa y común en ciertas zonas de México, en otras regiones se usa otro tipo de chile. Y en parte depende de qué tengas disponible donde vives. Algunos también usan ancho chile o chipotle. En México es más común agregar pedacitos tostados de chile encima de la sopa al momento de servir en vez de incluirlos en la base.

Personalmente, me gusta agregar mi toque de chile a la base de la sopa, y terminarla con las guarniciones clásicas y cebollita verde picada.

Y como toda sopa, no tiene estación. De niña, solía creer que las sopas eran para los días fríos o para curar malestares. En la actualidad, la veo como una opción para cuando más me guste.

Sopón Marinero
Como lo indica su nombre, el sopón marinero es una sopa hecha con pescados, mariscos y frutos de mar (como ostrones, almejas, cangrejo, langostas, camarones y caracoles), además de especias como el achiote y el comino. Como ves, es una opción bien completa y nutritiva. Es una sopa perfecta para los días fríos, para elevar las defensas o para cuando necesitas un empujón de energía y vitalidad. Acompañada con una entrada liviana, la sopa marinera bien puede ser el único plato de comida que sirvas.

La receta clásica de este sopón generalmente se inspira en Ecuador, aunque existen otras versiones como la cubana, peruana, hondureña, mexicana, chilena y española. Mis versiones favoritas son la peruana, ecuatoriana y española, más que nada por la selección de pescados y especias que cada cocina utiliza. Mi última experiencia realmente inolvidable con el sopón marinero fue en un restaurante típico peruano: además de estar hecho a diario, los ingredientes eran súper frescos y muchos de ellos, locales.

Algunas versiones incluyen yuca y aceite de coco. Como ves, todo depende de su origen y también de tus preferencias.

La clave del éxito para un sopón marinero inolvidable no está en la cantidad de ingredientes que uses, sino en la calidad y en lo fresco que sean los productos que utilices. La calidad de los ingredientes es fundamental, y no puede faltar el toque final de perejil fresco antes de servirla. Prepárala temprano por la mañana para que los sabores maduren y sírvela bien caliente. Lo que te quede, guárdalo para el día siguiente, sabrá aún más delicioso.

Sorbete
Helado, gelato or sorbete (o sorbetto) — las opciones son varias cuando se trata de postres fríos. La diferencia entre los tres es básica. Pero en referencia al sorbete, ésta es la versión más líquida y menos cremosa que el helado o el gelato. El sorbete no contiene ingredientes grasos, pero cuidado porque no es que no tiene calorías ya que su contenido de azúcar es bastante alto.

El sorbete es ideal para los días calurosos y para mantenerte hidratada cuando buscas algo más liviano y con más agua que el helado o el gelato.

Durante mi último viaje a Nuevo México donde el clima es súper seco y la altitud te puede afectar sin darte cuenta, el sorbete y la limonada se transformaron en mis mejores amigos cuando tomar agua no era suficiente.

El ingrediente principal del sorbete es jugo de frutas, a veces con vino (o cava) u otro tipo de alcohol, hierbas, y sirope o miel.

Uno de mis sorbetes favoritos es el de limón, en especial cuando lo sirves con champaña encima — un trago típico argentino. Sí, así de fácil. Pruébalo la próxima vez que sirvas un postre liviano y refrescante o busques un coctel exótico.

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Tacos
Muchas veces me pregunté qué es lo que hace al taco tan irresistible. En mi humilde opinión, creo que es su tamaño, que lo hace perfecto para comerlo en pocos bocados. Además, el taco es un plato súper gustoso que puede tener un sinfín de rellenos.

Será también su combinación clásica de ingredientes, que no difiere mucho de los burritos, chimichangas, o enchiladas. Yo los veo como una versión pequeña de estos—además, se sirven abiertos y no enrollados, o fritos.

Como sabes, el taco es un plato tradicional mexicano hecho con tortillas de maíz o trigo rellenas de carne (res, pollo, cerdo, pescado), queso y vegetales. Generalmente se acompaña con salsa, guacamole, crema, tomate picado o cebolla, entre otros. Sigo pensando… será su onda informal.…será su tortilla calentita…será lo que sea, para mi no hay nada que se compare con el taco.

Si planeas una reunión o fiesta, prepara tu propio “Taco Bar” con los ingredientes a mano para ir rellenando las tortillas calentitas según vayas necesitando. ¡Ah, y que alguien te ayude con la ronda de margaritas!

Tamales
Los Tamales son unas de las comidas favoritas en Mexico. Y su presencia va desde Cuba, pasa por Centroamérica, Norteamérica, Caribe y continúa por Latinoamérica.

Dentro de las cosas que más me encanta de este clásico es la historia que tiene: datan de por lo menos el año 7.000 a.C., y era la comida portátil de las civilizaciones Mayas y Aztecas. Y si te pones a pensar esta masa de maíz – rellena de puerco u otro tipo de carne, queso, vegetales, frijoles, chiles, arroz, y hasta frutas – se cuece envuelta en una hoja de maíz que luego se deshecha a la hora de comer. La hoja no sólo sirve para proteger la masa rellena sino para hacer más fácil llevarlo para comerlo en cualquier parte. En la antigüedad esto era muy común entre los guerreros y cazadores porque les facilitaba llevar comida cuando salían de marcha.

Algo de especial y delicioso deben tener los tamales para sobrevivir tanta historia y seguir con fuerte presencia en la actualidad en los menús de restaurantes, carritos ambulantes (tamalerías), y mesas familiares. Los tamales son el ejemplo ideal ya que son un plato muy étnico y auténtico de las civilizaciones indígenas de Centroamérica.

Aunque no son difíciles de preparar, sí llevan bastante tiempo. Lo importante es que te asegures de tener todos los ingredientes de antemano, y prepares una cantidad abundante para usar más adelante, o bien congelarlos por hasta tres meses. Puedes servirlos con una salsa verde o roja – picante a gusto; y en cuanto a los rellenos variarán de acuerdo a tu creatividad; desde el clásico de carne y vegetales; vegetariano de queso y jalapeño, o hasta dulces con dulce de leche (¡mi favorito!).

Tamarillo
El tamarillo es una fruta bellísima y exótica nativa de la región andina de Perú, Chile, Ecuador, Colombia y Bolivia que también se cultiva en diversas regiones del mundo. También se lo conoce como “tomate de árbol”, “sachatomate”, “chilto” o “tomate andino”. El color de la piel puede variar de amarillo a rojo y te indica el sabor de la fruta. Por ejemplo, los tamarillos anaranjados o amarillos tienden a ser más dulces que los rojos.

Es común comer el tamarillo simplemente con una cuchara para extraer la pulpa. Ésta es tan suave que puedes también untarla sobre queso crema en tus tostadas de la mañana o agregarla a tus cereales y batidos. El sabor es parecido al kiwi, al tomate, al maracuyá o a la guayaba. Por eso, tienes muchas opciones para agregar tamarillo en cualquiera de tus recetas tanto en postres, guarniciones y ensaladas como en platos principales.

Tamarindo
El tamarindo es un fruto tropical que viene en vainas alargadas de color marrón y que se usa de diferentes formas, tanto en postres y bebidas. Es muy común hallarlo tanto en la cocina asiática como en la latinoamericana.

Por ejemplo, puedes hacer aguas frescas de tamarindo: hiérvelo, licúalo y agrega azúcar al final. También verás que se comercializa en forma de pasta ya que su pulpa agria es perfecta para agregar a platos como salsas, marinadas, aderezos, sorbetes, revueltos de vegetales y carne y hasta panes y galletas.

Tapas
Las tapas son una variedad de platillos tipo bocaditos, entremeses o entraditas pequeñas de la cocina española que han pasado a formar parte de la cultura de muchos. Estos platillos pueden incluir desde sandwichitos, mariscos asados o fritos, encurtidos, croquetas y tortillas hasta quesos y jamones—y todo lo que se te ocurra. Además, pueden ser fríos o calientes.

Los bares de tapas en España son informales y están hechos para picar algo con una cerveza bien helada con amigos. Este tipo de bares tienen tanto éxito que ya las tapas son comunes en muchos bares y restaurantes del mundo. Hasta los españoles han creado el verbo “tapear” para decir que se van a disfrutar unas ricas tapas. Así que en tu próxima fiesta, puedes armar un menú de tapas y que cada invitado traiga la suya. ¡A tapear se ha dicho!

Tarta Pascualina
La tarta pascualina es una tarta salada típica de Argentina y Uruguay que se prepara con masa de hojaldre, se hace al horno y se rellena con tus ingredientes preferidos. Algunas tartas populares son la de jamón y queso; la de queso, choclo y cebolla; y la de acelga o espinaca con queso y huevo duro. Mi mamá solía agregarle un toquecito especial con panceta o chorizo. ¡Exquisita! La clave para una buena tarta pascualina está en la masa: debe ser hojaldrada. En cambio, con el relleno puedes dejar volar tu imaginación y ¡agregar lo que más te guste!

Tequila
Para darte una idea, el tequila es muy parecido a la ginebra—sí, así de fuerte también, aunque tal vez ya lo habrás probado—pero tengo que decirlo porque es que no me deja nunca de sorprender la resistencia que muchos de mis amigos le tienen al tequila. Y no, no soy una de esas personas. Últimamente el tequila ha ganado mucho campo comercial y de venta. Será porque los latinos estamos de moda, y hasta las bebidas latinas caen súper bien. El tema es que, moda o no, es una bebida alcohólica “caliente” y muy solicitada en los Estados Unidos. Tal vez sea porque es uno de los ingredientes principales en las Margaritas—el trago informal perfecto cuando te reúnes con amigos, vas a una cantina o restaurante mexicano, o haces una fiesta en tu casa. Es que, ¿a quién no le gusta la Margarita? Es el insaciable balance de lo dulce y amargo.

Y el tequila no se limita únicamente al bar. En la cocina es un ingrediente mágico que da un toque de sabor y sazón a recetas como este filete de pescado al tequila.

Sin entrar en mucho detalle técnico, esta bebida clara y limpia es lo que se destila del maguey o agave, una planta nativa de México parecido al cactus pero que no pertenece a la familia de los cactus sino a la de las cebollas. Y para que entiendas básicamente al tequila, todo depende de cuánto añeje lo cual afectará su color y sabor. El blanco, pasa a las botellas casi enseguida de ser destilado; el joven descansa menos de 2 meses en barriles; reposado que reposa (valga la redundancia) de dos a 12 meses; el añejo es el que madura mínimo un año. Los dos primeros son ideales para preparar tragos como la sangrita, o para cocinar; y los dos últimos para tomar solos.

Y aunque te parezca raro, la mejor manera de tomar el tequila es degustarlo de a poco, de a sorbos como el vino, y no de golpe como se estila. La próxima vez que te encuentres con un “caballito” de tequila en la mano, tómate tu tiempo.

Tilapia
¿Sabías que la tilapia es un pez como la piraña? Sí, así de voraz y agresivo; de carne blanca y comestible, y de aguas frescas y tranquilas.

La carne de este tipo de pez es tan versátil que es muy común hallarlo en recetas de tacos de pescado, ceviche, asado, horneado con salsas cremas con coco, menta y cilantro; o de mantequilla con hierbas y vino, o tomate y albahaca; el clásico entremés británico fish and chips, o bien se sirve salteado, marinado en especias o asado en sándwiches, empanadas de vigilia, o recetas de cuaresma como el guisado de tilapia.

Por otro lado, además de ser versátil, este pescado es mucho más económico que otros pescados blancos. Por eso, si esta Pascua aún no sabes qué hacer, mi consejo es que elijas un tipo de pescado y de ahí hagas distintas recetas como las que nombré más arriba. El tiempo que te sobre, disfrútalo con tu familia… ¡es Pascua!

Tinga
La tinga es un plato mexicano hecho con carne de pollo o res en tiras que se cocina con cebolla en salsa chipotle y se sirve sobre tostaditas crocantes. Este plato representa la combinación perfecta de texturas, colores y sabores. Además, es muy popular durante las celebraciones del Cinco de Mayo. Para darle aún más personalidad, también puedes usar otros ingredientes como queso cotija, aguacate, jugo de lima y cilantro fresco. ¡Todos saben tan increíbles juntos que dejar alguno de lado es difícil! Para tu próxima reunión, prepara un tinga bar para que tus invitados armen su plato a gusto. Lo único que tienes que hacer es encargarte de que las tostadas estén calentitas. ¿Fácil, no?

Tomatillos
Los tomatillos, o también llamados tomates verdes en México, son considerados un elemento básico de la cocina mexicana, aunque los encontrarás creciendo con frecuencia en los jardines y patios tejanos. Y como te imaginarás por su nombre, son de la familia de los tomates. La diferencia con los tomatillos es que son más pequeños, son verdes y tienen más pulpa que los tomates regulares. La otra diferencia es que crecen dentro de una cáscara que no es comestible por lo que debes sacarla antes de consumirlos, y lavarlos bien para sacarles la capa pegajosa con la que quedan. Pero no los peles.

Los tomatillos están presentes en platos clásicos mexicanos como las enchiladas, salsas, sopas, guacamoles, y carnitas. Los puedes usar crudos (textura firme), ligeramente cocidos, asados o a la sartén (textura más blanda). Aunque algunos pueden ser un poco agrios, la mayoría tiende a ser de sabor delicado y con toques dulces. Pero si no fueran lo demasiado dulces para tu paladar, simplemente ajústales el sabor con un poco de azúcar o miel.

Torrejas
Las torrejas (o torrijas como le llaman los españoles) son la versión latina o hispana de la tostada francesa, pan francés o french toast.

Las torrejas se remontan al siglo XV, y básicamente eran pan viejo mojado en un batido de huevos, leche, canela, y azúcar que se freía. Algunos le agregan licor o ron al batido de huevo.

La diferencia entre la conocida tostada francesa y las torrejas o torrijas está en el pan. Las torrijas usan pan blanco tipo baguette o flauta. Las tostadas francesas usan pan brioche—pan dulce hecho a base de huevos, leche y azúcar (sí, ¡delicioso!).

Si nunca probaste las torrejas o torrijas, te cuento que son súper fáciles de hacer y las puedes servir tanto como desayuno, brunch, merienda con café con leche o té, o bien como refrigerio nocturno.

Torta
Una “torta” en México no es lo mismo que en Argentina o Uruguay. En el país azteca es un sándwich, que se suele preparar con un tipo de pan distinto, más chato y redondo, y que suele cocinarse en una olla de cocción lenta. La torta más clásica es la de jamón y queso.

En los países rioplatenses, en cambio, “torta” significa lo que para varios países latinoamericanos es “pastel”. En estos países, sobre todo en el campo, también se usa la palabra “torta” en la famosa torta frita, que nada tiene que ver con los sándwiches: se trata de una masa hecha con harina, grasa (o manteca), agua y sal, que se fríe pero no se rellena. Ahora, si vienes de España, entonces sabes que a las tortas le dicen “bocadillos” o “bocatas”, un clásico en los bares de tapas.

Así que ¡ya sabes qué puedes recibir cuándo pidas una torta! Ah, y si quieres una porción del postre dulce en México, ¡no te olvides de decir “pastel”!

Tortilla
Cuando dices tortilla, ¿en qué piensas, en la tortilla mexicana o la tortilla de papas española? Yo solía inclinarme a pensar enseguida en la tortilla española. ¡En casa se hacían las mejores tortillas de papas que hayas probado! Y debe ser por eso…pero en general pensamos en la típica masa hecha de harina de maíz que forma parte de tantos platos mexicanos, y que se sirve de tantas maneras diferentes: blanda y calentita, o crocante y frita. La palabra tortilla significa pequeña torta, o como le diría yo, “tortita”. Y es que lo es.

La tortilla mexicana también es deliciosa para hacer envueltos. Para un snack vegetariano de media tarde, calienta una tortilla de un lado sobre una sartén con un poquitito de aceite, y cuando la des vuelta agrégale queso suizo rallado, mozzarella, pedacitos de avocado, y pimiento rojo. ¡De-li-cio-so!

Pero la tortilla también tiene su propia sopa, la Sopa de Tortilla. Su nombre es hasta el nombre de una película conocida, que si no la viste y te gustan las películas donde la comida es el personaje principal, te la súper recomiendo.

Como ves su significado depende de su lugar de origen y al tipo de comida al que te estés refiriendo. Es tan versátil que depende de dónde la quieras agregar. ¡A todos nos gusta el momento cuando llegan las tortillas calientes a la mesa!

Tostonera
Es muy simple de usar, súper económica y la encontrarás en todos los mercados latinos junto con los calderos y otros elementos para cocinar.

La tostonera se usa para aplastar los tostones, y varía en tamaño y puede ser tanto de metal, plástico o madera. Las de metal son más higiénicas y fáciles de limpiar que las de madera o plástico.

Pero por si no lo sabías, existen dos tipos de tostoneras. Una se usa para aplastar los plátanos antes de freírlos. Cuando una rebanada de plátano se aplasta en la tostonera, se torna en una galleta o chip aplanado. Y el otro tipo de tostonera se usa para rellenar los plátanos. Si buscas ideas de rellenos, puedes usar camarones con achiote y cilantro fresco, o bien el aplaudido picadillo cubano. Para una versión vegetariana, usa hierbas frescas, vegetales de tu elección y queso blanco. Para un toque extra, gratínalos dándole el último toque en el horno con queso encima. Aplastados son una entrada o picada fácil y rápida; rellenos puedes usarlos como guarnición o bien como entrada.

Para ambas variedades, la tostonera es una herramienta útil que brinda tostones delicados y sabrosos.

Tres Leches
El Tres Leches es un pastel sœper popular en la cocina hispana. Se trata de un postre esponjoso, aireado, liviano y hœmedo. El tres leches se prepara con bizcocho o pastel esponjoso remojado literalmente en tres leches: leche condensada, leche entera y leche evaporada. La clave de este pastel es evitar la mantequilla para lograr que la masa quede bien liviana y aireada. Ah, y por quŽ no probamos un Cuatro Leches Áinvitando al tan delicioso dulce de leche!

Turrón
Ya sea que lo conozcas como turrón o nougat, hay tantas variedades como se te ocurra. Desde la típica tableta rectangular, pasando por pasteles enteros para servir grupos grandes hasta las cajas clásicas de las fiestas.

Este dulce tostado y crujiente se hace generalmente con almendras, nueces, o avellanas y se mezcla con miel y azúcar, y a veces con clara de huevo. Es un clásico de las mesas navideñas, pero también forma parte de las golosinas diarias de los paladares latinos y europeos.

Aunque su origen específico es un tanto incierto, sí sabemos que surgió en Europa, como otros dulces relacionados al turrón, como el halvah, o las versiones más blandas y más livianas típicas de ciertas culturas como la argentina.

Hacer turrón es muy fácil si sigues las recetas de antaño que sólo llevan pocos ingredientes, todos naturales. Sólo necesitas clara de huevo y miel que se cocinan juntas hasta formar una textura fácil de quebrar y manejar. Luego se agregan las nueces, almendras, o frutos secos de tu elección y lo dejas enfriar esparcido en una bandeja para luego dividirlo en trozos. Tal vez sea el elemento perfecto que te faltaba para sorprender a todos de una manera deliciosa e inigualable.

U

Uchuva
La uchuva es una fruta redonda de color amarillo cubierta con una cáscara verde. En Colombia y Chile se le dice “uchuva”, pero también se le conoce como “uvilla” en Ecuador y “aguaymanto” en Perú. Su interior es similar a un tomate en miniatura. Tiene una pulpa jugosa y semillitas. Su sabor agridulce la hace la candidata ideal para preparar salsas para untar o aderezos, o para agregar en flanes o en tus postres favoritos. Así que la próxima vez que vayas al Farmers Market, ¡compra esta fruta para darle un toque más exótico a tus ensaladas veraniegas!

Uva
La uva es una baya de fructificación que crece en racimos, y su sabor varía según el clima del lugar y la cosecha. Es un fruto muy versátil que se usa para hacer vino, mermeladas, vinagres, aceites, jugos o simplemente para consumirlas frescas en ensaladas o de postre con queso. En bocaditos combina muy bien con texturas y sabores fuertes como el foie gras, carnes frías o procesadas y quesos fuertes como el de cabra.

Mi bisabuela tenía la costumbre de hacer que le pelaran las uvas antes de comerlas, algo que se usa mucho también en los restaurantes de alta categoría. Puede sonar muy sofisticado, pero sin la cáscara logras disfrutar la dulce y jugosa pulpa sin el choque amargo de la cáscara, que para muchos puede ser difícil de digerir.

Para tu próxima fiesta, prepara bocaditos originales y decóralos con pedacitos de uva encima. ¡Una delicia!

V

Vainilla
La vainilla es un delicado y aromático saborizante que se obtiene del fruto de la vainilla, una planta originaria de México que se ha cultivado en climas tropicales de lugares como Tahití, Indonesia, y Madagascar. La vainilla se usa hace años para aromatizar comidas, licores y bebidas, chocolates, postres y hasta perfumes. Fue uno de los tantos elementos que los conquistadores españoles llevaron a Europa desde América.

Queda súper delicioso agregar las semillas de la vaina de la vainilla en tus natillas como el creme brulee, por ejemplo. También puedes darle ese sabor al vodka u otras bebidas con tan solo dejar un par de vainas dentro de la botella… ¡peligrosamente delicioso!

Vieiras
Las vieiras, también conocidas como “conchas de abanico” o “callos de hachas”, son un molusco típico de las costas de Galicia, que pertenecen a la familia de las ostras y las almejas. La carne blanca de las vieiras puede consumirse cruda o cocida, y debido a su sabor delicado, es un toque diferente para recetas como empanadas o cualquier otro plato a la plancha o al pesto. El secreto para que te salga perfecta es no cocinarla demasiado, ya que puede quedar demasiado dura.

Vino
Como ya sabrás, el vino es el delicioso resultado del zumo fermentado de las uvas. La historia del vino se remonta hace miles de años y está muy relacionada con la historia de la agricultura y de la humanidad misma. Entre los grandes productores hallarás a los fenicios, persas, egipcios, romanos y griegos.

Muchas de las prácticas modernas de producción de vino derivan de las técnicas utilizadas en la antigua Grecia. Pero fue durante la expansión del Imperio romano que se establecieron muchas de las más importantes regiones vinícolas. En la actualidad, el vino continúa siendo un símbolo de reunión, festejo, prosperidad, sofisticación y buen comer. Es el compañero fiel de cualquier queso y lo mejor de todo es que también lo puedes utilizar para cocinar. ¡Salud!

Volteado
El volteado es un pastel que, como lo indica su nombre, se come dado vuelta. En un molde sencillo, se agregan frutas, mantequilla y azúcar en el fondo antes de insertar la mezcla del pastel y hornear. Lo mejor de todo es que la parte caramelizada, llena de color y sabor que originalmente está abajo, luego termina arriba.

Uno de los más típicos es el de piña, aunque también puedes prepararlo con duraznos, peras, ciruelas, fresas, arándanos y cualquier otra fruta de estación (prueba éste de caramelo y latte). Los volteados son realmente fáciles de hacer y perfectos para cualquier ocasión. Puedes servir las porciones con crema fresca batida, helado o dulce de leche. Y para preparar un volteado de adultos, agrega ron o licor y… ¡que comience la fiesta!

W

Wasabi
Si te gusta el sushi, seguramente sabrás lo que es el wasabi, un condimento japonés picante de color verde. Y si nunca lo probaste, cuando digo picante… ¡es porque realmente es picante! Recuerdo en una ocasión que un amigo confundió el wasabi con aguacate, por la textura y el color. Apenas lo probó, su cara se puso de todos colores y no había suficiente agua que calmara el fuego en su paladar.

Pero si lo sirves con moderación en tus platos favoritos, queda buenísimo. El wasabi suele servirse mezclado con salsa de soja con pescado crudo ya que ayuda a eliminar la bacteria aún presente en el pescado. Puedes conseguir wasabi en forma de raíz, pasta, hojas frescas y en polvo. Prueba darle un toquecito más picante a tu próximo ceviche o utilízalo para acompañar unas deliciosas tortitas de camarón.

X

Xocolatl
¿Cómo se dice “chocolate” en la lengua azteca náhuatl? ¡Xocolatl! O “chocolatl”, que según historiadores, es la forma más moderna de llamar a la tradicional mezcla de cacao y agua. De hecho, del término “xocolatl” se cree que se originó una de las palabras más amadas y deseadas en el mundo: chocolate. No sé si sabrás, pero se cree que el consumo de chocolate data de antes de los tiempos de Cristo.

El xocolatl debe ser uno de los ingredientes con los que más me fascina trabajar. Verás, tiene una composición química muy delicada que, según lo que quieras hacer (mousse, helado, pasteles como éste, chocolate caliente, ganache, o diferentes postres, etc.), crea resultados espectaculares que capturan al paladar. Además, este ingrediente tiene poderes positivos para el cerebro y nuestro estado de ánimo, por eso lo comemos y sentimos que podemos combatir la tristeza o la ansiedad.

Ahora, si no estás acostumbrada al sabor del chocolate mexicano puro de Oaxaca, tal vez sea un poco fuerte (y definitivamente diferente) para lo que estamos acostumbradas en general. Al menos esa fue mi experiencia años atrás. Tal vez hoy sería diferente ya que no como chocolate que tenga un porcentaje de cacao menor a 85% y evito todos los que tengan agregados de fructosa, azúcar blanca o saborizantes–nada más lejano a lo que el chocolate en realidad es. Además, si buscas beneficiarte de sus propiedades nutritivas, cuánto más puro y oscuro sea, mejor.

En la actualidad, la leche y otros agregados han reemplazado el uso de agua y de especias que solían ser agregados al cacao molido a mano. Pero existen compañías que se dedican a manufacturar el cacao puro como se hacía tradicionalmente, a lo que se agrega canela y, en otros casos, otros ingredientes como cayena, azúcar, miel y hasta almendras molidas.

Más allá de la forma tradicional de consumirlo, el chocolate también se usa mucho en recetas saladas, desde salsas (o moles) para acompañar carnes como foie gras, platos típicos mexicanos, cócteles seductores y hasta pizzas de chocolate–no para servir como postre sino como plato principal con higos, jamón crudo y balsámico.

Yo le agrego chocolate a todo lo que me inspire, incluidos mis batidos de frutas y vegetales matutinos. Así que ya sabes, anímate y agrega este versátil ingrediente a tus creaciones culinarias preferidas.

Xoconostle
¿Puedes decir “xoconostle” sin que se trabe la lengua? El xoconostle es el fruto del cactus que sale en la parte de arriba, agrupados, parecidos a las peras con espinas, o tunas.

Los xoconostles son de cáscara rosada oscura con pulpa amarillenta pálida y de sabor un tanto ácido y refrescante. Este fruto se comercializa seco, o salado como snack para servir solo o en ensaladas, o para acompañar cócteles como la Margarita y tragos con tequila. También hallarás pasta de xoconostle o tiritas dulces para comer como bocadito de fruta.

Prueba una ensalada súper creativa y exótica con xoconostle, tomatillos asados, jalapeños, aguacates asados, cebolla y ajo, y descubra el riquísimo sabor de este fruto.

Y

Yerba Mate
La yerba mate es una de las plantas más populares en Latino América. Con sus hojas y ramas se prepara el mate, la infusión por excelencia de muchos sudamericanos, o más específicamente de los brasileños, paraguayos, uruguayos y argentinos.

Si nunca lo has probado, es como un té verde. Dependiendo de dónde se coseche o de la marca, variará la intensidad. La yerba brasileña y la uruguaya tienden a ser más suave que la yerba con la que crecí en Buenos Aires. A mí me encanta el sabor fuerte de la planta y de la tierra que sólo la yerba mate puede darte.

En Uruguay la tradición de tomar mate es tan fuerte que verás a la gente por la ciudad con el termo y el mate (con bombilla) a donde sea que van. Para mí, tomarlo con bombilla es un ritual más íntimo y de entre casa.

Es importante que hagamos una distinción entre tres términos relacionados con esta delicia sudamericana. “Yerba mate” hace referencia a la planta que da origen a la infusión en sí, conocida como “mate”. Además, “mate” también significa el recipiente donde se coloca la yerba y se llena con agua caliente, que se toma con la bombilla.

De niña, la hora del té para los británicos era como nuestra hora del mate, alrededor del cual se desarrollaban largas y animadas conversaciones, y se decidía qué se iba a hacer para la cena. Puedes disfrutar el mate con una tradicional medialunita para hacer la merienda más completa. Cuando me mudé a Estados Unidos empecé a comprar la yerba en saquitos y es lo que tomo todos los días, mañana y tarde.

La yerba mate tiene cualidades increíbles, entre ellas está llena de antioxidantes, minerales y es un diurético natural. Muchos toman mate también para calmar el apetito, ya que te da cierta sensación de saciedad.

Hasta hace unos años, nadie sabía lo que era la yerba mate en Estados Unidos. Hoy es algo “hot” y popular. ¡Toma mate!

Yuca
Adorada por su versatilidad, la yuca (o cassava) es como el plátano en los platos típicos latinos: ¡no puede faltar!

Una manera rica de aprovechar este tubérculo lleno de almidón es friéndolo. Uno de los snacks más comunes son los chips fritos de yuca—aunque también los puedes hornear. También puedes freírlas por un ratito y terminarlas en el horno para que se sequen y eliminen el exceso de aceite. Si buscas un toque más sofisticado para servir el guacamole, no dudes en usar los chips de yuca en lugar de los chips regulares de tortilla. Eso sí, prepárate para hacer un montón porque todos se quedarán pidiendo más.

Para una versión súper “light”, pélala e hiérvela en agua como si fuera papa. Puedes servirla con cualquier aderezo de tu elección como aceite de oliva, jugo fresco de limón o hierbas secas y frescas como el perejil o el cilantro. Sin duda, hace que una ensalada o guarnición rápida de preparar sea la mejor opción para acompañar cualquier plato. Ah, y también puedes hacer puré de yuca… como verás, no hay mucha diferencia con la papa o la batata.

Z

Zanahoria
La zanahoria es una verdura de raíz que, aunque es muy conocida por ser de color naranja, también hay de color violeta, rojo, blanco y hasta amarillo. La parte que más se consume es la raíz pero las hojas también son comestibles.

La zanahoria es súper versátil y deliciosa para agregar en tus recetas, ya sea cruda en ensaladas, jugos, batidos y licuados, o cocida en salsas, guisos o bien para preparar un gratinado o guarniciones.

Las zanahorias violetas son consideradas un súper alimento por su elevada cantidad de antioxidantes. Y las zanahorias naranjas vienen de por sí cargadas con beta-caroteno, minerales y vitaminas esenciales como la A, B, C, y D—excelentes para la visión, la piel y las células.

Cuando cocines, no olvides la versátil zanahoria y sus múltiples beneficios.

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