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un limón partida en dos

Casquitos de Limón en Almíbar

By Migdalis Pérez, July 04, 2014
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Todo comenzó en el llamado “Período Especial”. En esa época, los cubanos nos las vimos negras, y como los recursos de toda clase escasearon, la inventiva popular se hizo más presente que nunca. A mi mamá, por ejemplo, se le ocurrió la idea de preparar casquitos de limón, ya que no encontraba cómo más hacer postres.

Te aclaro que no es que hubiera muchos limones. No. Lo que pasa es que mi madre les daba un doble uso. Es decir, empleaba el zumo para hacer limonada y marinar las carnes (cuando aparecían), y el hollejo, para hacer dulce. Aún me parece ver a nuestra pobre mata de limón–viejísima y ladeada–y a mi padre regándola y podándola porque no se podía morir. Imagínate, ese riesgo sí que no lo podíamos correr.

Volviendo a los famosos casquitos, te cuento que lo primero que hacía mi mamá era pelar los limones; luego, los cortaba a la mitad, les sacaba las semillas y el jugo (con la ayuda del exprimidor), les quitaba el exceso de pulpa y los ponía a hervir en agua tres o cuatro veces para que soltaran todo el amargor (igual que cuando hacemos dulce de naranja).

Entretanto, preparaba un almíbar con azúcar moreno, al que le añadía una pizca de canela. Después, cuando los limones estaban listos, los dejaba escurrir bien y, acto seguido, los cocinaba en el almíbar durante unos 10 minutos, cuidando que no se desbarataran. En realidad, aquellos cascos quedaban perfectos: redondos, sin fisuras y deliciosos.

A veces, dependiendo de las disponibilidades, mi madre les espolvoreaba azúcar refino por encima o les añadía una cucharada de ron. Recuerdo que a los primeros los llamaba casquitos finos y a los segundos, borrachos (es que, además de ser creativa cocinando, también es muy buena poniéndoles nombres a las cosas. ¡Ay, si yo te contara!).

En fin, que mi mamá le daba un tremendo uso al limonero. Incluso, hacía conservas con los casquitos de limón “porque nunca se sabe”. Y si aparecía algún tipo de queso para acompañarlos, entonces sí presumía de su “postre de emergencia”. Por cierto, ya hace bastante tiempo que no lo prepara, pero después de recordarlo en esta nota, creo que tendrá que volver a sus andadas.

Y tú, ¿piensas que esta golosina es tan sabrosa como te la pinto? ¿Te animas a averiguarlo?

popped Migdalis Pérez
Aunque mi familia dice "comes como un pajarito" porque prefiero porciones más pequeñas, me encanta cocinar, descubrir nuevos sabores, y experimentar con recetas exóticas. Disfruto de programas de cocina y siempre estoy en la búsqueda de cualquier sugerencia o truco para ayudarme a mejorar mis habilidades culinarias. También me gusta sorprender a mis seres queridos con nuevos platos, volver a conectar con ciertos alimentos de mi infancia (los que nunca se olvidan), visitar nuevos restaurantes, y explorar la gastronomía de otros países. Soy periodista, cubana, y vivo en Miami donde me dedico por completo a la escritura. No dudes en visitar mi proyecto personal en revistacatalejo.com

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