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El Amor Perfecto de Toda Madre

El Amor Perfecto de Toda Madre

By Eliana Tardio, May 09, 2014
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Nueve años atrás, literalmente tomé mi maleta y mi pasaporte. Con más de 8 meses de embarazo abordé el primer avión disponible con destino a los Estados Unidos. Era joven y estaba completamente enamorada del padre de mi hijo.

La primera sospecha de embarazo llegó respondiendo a los típicos cambios que la mayoría de las mujeres experimentamos cuando hay vida creciendo dentro de nosotros. Y aún así ni siquiera imaginaba como ese hijo transformaría mi vida para siempre.

Nueve meses parecen un gran periodo de tiempo, pero cuando una se da cuenta, la barriguita comienza a ponerse redonda, los ojos tienen un brillo especial y no sólo cambian nuestros cuerpos, también nuestros corazones.

Me inicié en la carrera de la maternidad, con la firme convicción de que sin importar mi éxito o fracaso en previas empresas, en esta sería la mejor. Más todavía considerando que ese hijo ya era para mí el regalo más sagrado y más perfecto del mundo.

Mi dieta fue perfecta, mis revisiones médicas y mi actividad física. Esperaba el hijo grande, fuerte y sano que se presume ante los demás. En cambio, mi experiencia fue totalmente diferente. Mi hijo nació débil y con una condición diferente. No hubieron felicitaciones, halagos ni sonrisas.

Nada fue perfecto ni salió como lo planeado; y aún así, cada día que pasa me doy cuenta que mi hijo nunca hubiera podido ser más perfecto.

Darle el pecho por primera vez, verlo sonreír, verlo crecer. Todos esos son momentos que ninguna circunstancia puede opacar y que sin importar la condición de un hijo, se viven y se disfrutan por igual.

Tres años más tarde nació mi hija, Ayelén. Su nombre es el significado de nuestro propósito de esperar y recibir su vida con amor y alegría sin importar su diagnóstico. Ayelén también nació con síndrome de Down, revolucionando el reducido porcentaje que todavía me quedaba de lo que creía normal o perfecto.

Dos hijos con síndrome de Down me han enseñado que la vida es una experiencia sin límites, sin excusas. Que el verdadero amor no está condicionado a las apariencias ni a las capacidades.

Pero sobre todo me ha enseñado, que a veces la vida no es lo que esperamos, pero puede ser mucho mejor de lo que jamás imaginamos cuando somos capaces de aceptar nuestras circunstancias con el amor perfecto que sólo una madre sabe dar. ¡Feliz Día de las Madres!

Foto © Corbis Photography

popped Eliana Tardio
La comida es una necesidad vital que nos reúne alrededor de la mesa para compartir con nuestros seres queridos momentos especiales que no solo alimentan nuestros cuerpos, sino que también alimentan nuestros corazones y almas. La mezcla de colores y sabores crean recuerdos inolvidables que dicen: "Te amo" para siempre.

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