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Tejocotes

El Tejocote, una Delicia Mexicana, se Abre Camino en Estados Unidos

By Laura Martínez, January 31, 2014
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Desde que era muy pequeña, una de mis épocas favoritas del año es sin duda la temporada navideña. Y es que cuando vives en México, la Navidad tiene un olor muy particular: la Navidad huele a tejocote, a lima, a caña, a jícama y a colación, todas esas maravillas con las que rellenamos las piñatas que rompemos en nuestras tradicionales posadas.

Y si bien es difícil escoger un favorito de entre todas las frutas y dulces navideños de mi infancia, debo confesar que le tengo un cariño muy especial al tejocote, esa fruta redondita, color naranja con pecas diminutas que se deshace en tu boca cuando te toca en el ponche o truena en tus dientes cuando la comes fresca.

Cuál sería mi sorpresa cuando descubrí, hace unas cuantas semanas, que esa fruta de mi infancia, tan mexicana, tan decembrina, tan buena para las piñatas y tan rara de encontrar en otras épocas, se posaría orgullosa en una pila de “frutas exóticas” en la verdulería de mi barrio en el norte de Manhattan. Pues sí, ahí estaba ella; tan anaranjada, tan redondita y tan pecosa como la de mi infancia, haciéndome ojitos desde una tienda de frutas y verduras de Broadway. Le pregunté al dueño si por casualidad venía de México o la estaban produciendo aquí, en EE.UU. “¡Qué va!” me dijo: “El tejocote es tan mexicano como el mole y, hasta donde yo sepa, solo se da en México”.

Me fui muy contenta de ahí con mi bolsita de tejocotes y la certeza de que, a partir del año que viene, mi ponche navideño tendrá un sabor muy parecido al de mi infancia.

popped Laura Martínez
Nací y crecí en la Ciudad de México, pero he vivido en Chile, Argentina, Singapur, Francia y Estados Unidos (Los Ángeles y Nueva York). Aunque no sé mucho acerca de estos lugares, hay una cosa que sé con certeza: me encanta su comida. Yo soy escritora y me especializo en los negocios y los medios de comunicación, pero me encanta leer y escribir sobre la comida. Crecí comiendo jamón crudo, fabada, y queso manchego con mi abuelo, que era español, y mi abuela mexicana podría muy bien haber sido la mejor cocinera del mundo de los chiles en nogada. Las especias españolas y mexicanas corren por mis venas, pero vivo con un francés. Él hornea su propio pan y prepara quiche lorraine o velouté en el invierno y una ensalada de crudités en el verano. La comida es el núcleo de mis historias más entretenidas y me encantaría contarte todo acerca de ellas. ¿Me acompañas?

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