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Las Garrapiñadas

Las Garrapiñadas: Sabor Difícil de Resistir

By Karina Jurgensmeyer, January 07, 2014
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Es una fija, en Navidad y en Año Nuevo no pueden faltar las garrapiñadas, ya me encanta disfrutarlas aun en enero. La otra fija es que quien las trae cada año -porque las hace ella y le quedan riquísimas- es la tía Verónica. “Pobre Vero” pensaba yo, cada vez que me la imaginaba encerrada por horas en su cocina produciendo suficientes de estas almendras caramelizadas para toda la familia (y es que somos un batallón). Mas aliviada me quedé cuando me pasó la receta y vi que no era nada complicada, que se trata nomás de cocinar las almendras (también se hacen con maní) con azúcar, agua y esencia de vainilla, y de mucho revolver. Sobre todo eso, pues es ese justamente el secreto para que salgan bien: revolver todo el tiempo mientras se cocinan y separarlas bien entre sí cuando se sacan de la olla para que no queden hechas un mazacote tipo turrón.

En los países del sur de América Latina las garrapiñadas son algo más que una tradición navideña. Sí, están inevitablemente asociadas al menú de las fiestas de fin de año, pero también forman parte de nuestro día a día desde que somos chiquitos. Y es que los puestos callejeros que las venden calentitas y en pequeñas bolsitas están en casi todas partes: en las plazas, las avenidas, las peatonales, las canchas de fútbol. Es típico ver a alguien esperar el colectivo (bus) con un paquete de garrapiñadas en la mano para alivianar la espera; y en los parques, junto al carrito de los conos de azúcar, sí o sí, está también el de estas almendras y tanto los grandes como los chicos las consumen.

Dulces, crocantes y envueltas en una cáscara de azúcar que se disuelve en la boca… estas almendras son un mimo al paladar, un mimo que nos identifica tanto como el mate, la torta frita o el dulce de leche. Por eso es que en las fiestas todos estamos ansiosos por que llegue Vero (que encima vive re lejos y llega casi siempre última), porque con sus garrapiñadas ella nos regala recuerdos, nos regala aromas y sabores a los que no nos podemos resistir.

¿Colocaste garrapiñadas en tu mesa esta Navidad? ¿Te animas a prepararlas?

popped Karina Jurgensmeyer
Siempre me he sentido un poco cosmopolita. Nací en Venezuela, pero me crie en Argentina, y ahora vivo con mi familia en los Estados Unidos. Mi familia es multilingüe y una mezcla importante de las culturas ya que mis abuelos son de España y Alemania. Debido a esto, he experimentado muchos tipos de cocina. Siento una gran pasión por la comida y amor por el periodismo que simplemente corre por mis venas. Qué Rica Vida combina dos pasiones que me describen: la cultura latina y la palabra escrita. Por favor, comparte conmigo.

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