Historias

Somos lo que comemos

La felicidad está muy ligada a la salud. ¡Nadie puede cuidar tu salud y la de tu familia mejor que tú!

Los buenos hábitos alimenticios desde pequeños llevan a un crecimiento sano y a un desarrollo emocionalmente nutritivo.

La comida influye. ¡Qué travieso es Daniel! Es menudito y tiene una carita angelical, pero es más inquieto que un batallón. Su mamá se queja porque come dulces todo el día y la enloquece con tanta energía. No le dice nada porque su niño está delgadito y necesita comer. La maestra está desesperada, nadie lo puede controlar.

Pequeñas soluciones a grandes problemas. En un día de crisis, la mamá llamó a un programa de radio con una consejera. Cuando le expuso el caso, ésta le recomendó empezar por cambiar los hábitos alimenticios y ser más estricta con las golosinas.

Comer sanamente no sólo nutre, mejora la calidad de vida. Pronto empezaron a verse grandes cambios. El niño comenzó a estar más tranquilo, se concentraba mejor y había menos quejas por parte de la escuela.

Buenos Consejos

  • ALIMENTACIÓN SANA
    Para sentirse
    mejor
  • TIEMPO PARA COMER
    Sentarse a la mesa
    es un descanso
  • SANOS y CONTENTOS
  • La buena nutrición alegra al corazón

Comer te ayuda a estar mejor

Mejora la memoria. Los huevos, los frijoles, las nueces, los lácteos y las proteínas, activan y alimentan al cerebro.

Baja la ansiedad. Cambia los refrescos de cola, el café, el té con cafeína y los alimentos azucarados por aguas frescas sin azúcar y ricas frutas y verduras. Tu estado de ánimo mejorará rápidamente.

Evita enfermedades. Comer proteínas (carne, pescado, huevos), hierro y minerales le dan al cuerpo más energía, anticuerpos y, sobre todo, lo nutren de vitaminas que protegen de malestares.